martes, agosto 20, 2013

Examen de residencia para chilangos

Estimado chilango: para obtener su licencia de residente en el Distrito Federal deberá aprobar este sencillo examen. Para resolverlo no se permite el uso de "smartphones" o cualquier otro tipo de herramienta tecnológica diferente.

No se preocupe, puede presentarlo cuando desee y el número de veces que quiera hasta aprobarlo. No somos tan gandallas.

1. Trace la ruta más corta (con menos transbordos y sin usar otro sistema de transporte) para llegar entre dos estaciones del Metro. Se asume que usted sabe a qué línea(s) pertenece cada estación.

Mixcoac a Indios Verdes
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Periférico Oriente a El Rosario
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División del Norte a Tepalcates
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Niños Héroes a Bondojito
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Universidad a Pantitlán
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2. ¿Cuánto se incrementa el precio del pesero entre las 11:00 pm y 6:00 am? Se asume que usted entiende qué es un pesero.


3. ¿Qué significa dar atole con el dedo? Señale la opción correcta.
a) Que el dedo sirva como revolvedor del atole
b) Que te den o digan lo que quieres recibir o escuchar, aunque no sea lo correcto o necesario
c) Servir atole a goteo con un dedo

4. ¿En que avenida se encuentra Muebles Troncoso y por qué son famosos?


5. ¿Cada cuántos metros se incrementa el precio en un taxímetro? Se asume que usted sabe qué es un taxímetro.


6. ¿Dónde está “la Esquina de la Información” y qué medio de comunicación se encuentra ahí?


7. Describa de la manera más clara posible a los siguientes personajes urbanos
Limpiaparabrisas ________________________________________________
Organillero _____________________________________________________
Ruletero ________________________________________________________
Emo _____________________________________________________________


8. ¿Dónde están los tacos El Chupacabras?


9. ¿Cuáles avenidas cruzan en el Ángel de la Independencia?


10. ¿En qué sección del Bosque de Chapultepec se encuentra…?
a) El zoológico _______
b) La feria ____________
c) El lago _____________

11. ¿Qué colonia de nombre de ciudad italiana tiene calles con nombres de ciudades mexicanas?


12. ¿Qué colonia de nombre de ciudad italiana tiene calles con nombres de ciudades estadounidenses?


13. ¿En el cruce con qué calle inicia y con qué otra acaba la calle de Amsterdam en la Condesa?


14. Mencione 5 equipos de futbol que en algún momento tuvieron como sede el Estadio Azteca. Se puede incluir equipos que ya no existan.


15. Indique qué avenida desemboca en las autopistas que salen de la Ciudad de México hacia...
Pachuca _________________
Puebla __________________
Cuernavaca ______________
Querétaro _______________
Toluca __________________

16. ¿En qué delegación se encuentran las cafeterías El Jarocho?


17. Describa de la mejor manera posible qué significa la palabra "garnacha".


18. ¿Cuál es la estación del Metro más cercana a la Basílica de Guadalupe?


19. Apodo con el que es conocido el Jefe de Gobierno del Distrito Federal entre 2000 y 2006.


20. Usted se encuentra en el Monumento a la Revolución, se da cuenta que olvidó su cartera, tiene solamente tres pesos en el bolsillo, no tiene coche y debe llegar a la Central de Autobuses de Observatorio... Después del golpe de estrés, ¿cuál es la ruta a seguir para llegar a su destino?


(Respuestas en la sección de comentarios.)

miércoles, agosto 14, 2013

Sobre por qué Cinema Paradiso es la mejor película de la historia

SPOILER ALERT: Si nunca has visto Cinema Paradiso, detente aquí. No cuento la película, pero sí algunos momentos puntuales de la historia. Sobre advertencia no hay engaño.

Había visto no menos de cinco veces Cinema Paradiso, incluida la versión del director, pero cuando llegó a los cines en México yo era muy pequeño. Veinticinco años después de su estreno, pude darme el lujo (“lujo” es un decir, el boleto me costó menos de la mitad de uno para una cinta comercial) de verla en una sala grande, como las antiguas, como lo merece. Creo que hasta que entramos a la sala entendí que este era uno de esos momentos por los que había esperado toda mi vida sin pensar que realmente pudieran pasar.

No soy experto en cine, lo poco que sé ha sido gracias a juntarme con gente que sabe (o que dice que sabe). Seguro alguien brincará por lo que voy a decir y me guiarán a cine oculto y nada comercial (de arte, le dicen) o a una temática del estilo de Trainspotting. Adelante, se vale. Pero para mí, Cinema Paradiso es la mejor película de la historia y lo voy a argumentar a continuación con 10 puntos.

1. Porque encierra la visión de un gran cineasta sobre el cine. No hace falta hablar con Giuseppe Tornatore para entender que fue su tributo personal al cine, que Toto fue en buena medida una representación de su ser y Alfredo la influencia del cine en su vida, como la de un padre.

2. Porque sin quitar un ápice de la magia del cine, exhibe personajes reales, de la vida cotidiana. Ni Toto, ni Alfredo, ni el dueño del cine, ni su madre, nadie tiene una vida de ensueño, son gente que trata de sobrevivir ante la incomunicación con el mundo exterior y el paso del tiempo.

3. Es divertida: Tornatore se preocupó por moldear cada personaje hasta el último detalle. En el caso de los incidentales, les dio una personalidad divertida y entrañable.

4. La música: Ennio Morricone es el gran músico del cine a nivel mundial. No, nada de John Williams. Ennio Morricone. Si ves la película, vas a tener pegada la música en la cabeza por días.

5. La fotografía: después de verla, ¿quién de ustedes no tiene ganas de conocer Giancaldo?

6. La escenografía: cada emoción vertida en la película va acompañada de un espacio ideal para ella. ¿Cómo se explican que el único momento en el que aparece una calle en ruinas es cuando Toto y su madre se enteran del fallecimiento de su padre?

7. Hace una excelente crítica sobre el paso del tiempo. Del viejo al nuevo cine a un estacionamiento. El precio de la modernidad es el olvido.

8. Porque enseña que no todas las historias de amor son felices, pero sí conmovedoras.

9. Valora la experiencia de vida de un hombre por encima de su nivel educativo. Alfredo, un hombre prácticamente analfabeto, guía a un pequeño con la sabiduría del padre que nunca tuvo, incluso en el desapego.

10. Reivindica el final feliz de una película: Cinema Paradiso tiene, por mucho, el final más conmovedor en la historia del cine. Si terminar una cinta con un beso se volvió un cliché hace muchos años, Tornatore lo revivió para convertirlo en arte. Todo está en el contexto de la historia.



Y de pilón, cortesía de mi atinadísima acompañante, Laura (mejor compañía, absolutamente imposible), el punto número once:

11. Nos muestra la infancia como metáfora de un estado mental donde importan los sentidos: donde no nos abruma el trabajo, donde no nos importa la economía y nos acordamos de que lo que importa es un beso, una mirada o una frase robada de John Wayne.

sábado, agosto 10, 2013

El futbol artificial

Empecé a jugar futbol hace 25 años por insistencia de mis padres. Era un niño muy delgado, cuasi enclenque (Dios, quién me viera ahora) y con algo de inseguridad.

Recuerdo que mi padre me insistía mucho en que jugara como delantero para que metiera muchos goles. No es que no me gustara la idea, pero me preguntaba qué tenían de malo las otras posiciones como para semejante clamor paterno. Me hallaron en una posición que hoy ya no existe, o mejor dicho, ya nadie usa, la de extremo por derecha. No sería el máximo goleador del equipo, pero de vez en cuando me tocaría.

Evoco estos recuerdos porque las últimas semanas he visitado la escuela en la que me formé y, por tanto, aquella cancha donde empecé a jugar. En aquel ya lejano 1988, el campo sufría por falta de mantenimiento y tenía grandes huecos de tierra en el centro y en las áreas; un par de años después, se invirtió para tenerla impecable, al grado que el Atlante llegaba a entrenar ahí en ocasiones; hoy es de pasto artificial.

El paso del tiempo es implacable y, como dijo mi primer Sensei, Mario Castillo, el precio de la modernidad es el olvido. Retirar el pasto natural para colocar sintético obedece a una premisa de reducción de costos de mantenimiento. En esa cancha donde anoté mi primer gol y conocí la gloria del triunfo, ahora se levanta caucho en lugar de tierra.

Todo este preámbulo sirva como analogía de mi vida alrededor (que no necesariamente dentro) del deporte. En esas épocas infantiles, mis recuerdos de los domingos eran chutarme una hora de Chabelo, pues me despertaba irremediablemente a las 7:00, luego ver el partido del Nápoles con Maradona, seguido del Real Madrid con Hugo y terminar al medio día con alguno de México, preferentemente de los Pumas.

Me enamoré del deporte por vía del futbol. En la escuela también practiqué basquetbol, voleibol y atletismo, pero ninguno en fases competitivas. En la adolescencia jugué tenis y handball, pero el futbol fue una constante, aunque ya de manera recreativa después de los 12.

Ahora trabajo en medios, especialmente en secciones de deportes. De 2006 a inicios de este año, solo un día trabajé en algo diferente: aquel 4 de noviembre de 2008 cuando Barack Obama fue electo presidente de Estados Unidos y cayó el avión con Juan Camilo Mouriño, entonces Secretario de Gobernación, en calles del poniente de la Ciudad de México.

Mi gusto por el futbol ha disminuido dramáticamente desde mi entrada a los medios. Yo era ese tipo de aficionados cuyo estado de ánimo dependía del resultado de su equipo. Eso está terminando. Algunos pensarán que es madurez, yo no estoy tan seguro todavía, especialmente porque todo ese tiempo que dedicaba para leer historias, datos y curiosidades de futbol, desde hace varios años lo aplico ya para otros deportes, solamente diversifiqué el panorama. Hoy puedo contarles en tiempo real una historia perfectamente contextualizada donde un taekwondoín mexicano le gana al estadounidense con la misma pasión con la que habría narrado el triunfo de David sobre Goliat, porque más o menos eso significó que un jovencito de 20 años de nombre René Lizárraga le ganara al quíntuple campeón mundial Steven Lopez, aunque jamás en mi vida me he puesto un dobok ni he pisado un tatami.

En cambio, no he visto un partido de la Selección Mexicana desde la derrota en la Copa Confederaciones contra Brasil. No vi el juego contra Japón ni un minuto de Copa Oro. En la Liga Mx, solo he visto a ratos partidos de los Pumas, pero las decepciones han sido peores. Eso sí, me aventé gustoso el Real Madrid vs Chelsea, aunque apenas fue de pretemporada. Mi gusto por el balompié europeo está intacto.

Pienso que el campo donde empecé a jugar es una analogía de lo que le ha pasado al futbol en México. Primero un desastre; luego encuentran la piedra filosofal de la comercialización, el fondeo, una adecuada asignación de recursos y llegan los resultados: dos títulos mundiales Sub 17, un oro olímpico, reconocimiento internacional del nivel de la selección mayor; luego el exceso de avaricia que hace que todo se vea artificial.

Recuerdo aquellos partidos de Eliminatoria Mundialista hace 20 años en el Estadio Azteca, una verdadera fiesta en la tribuna y en la cancha: goleadas sobre Canadá, Honduras y El Salvador con gradas a reventar por un público que no paraba de apoyar. El pasado 26 de marzo tuve el mal tino de ir al México vs Estados Unidos, un marcador de 0-0 y un público más preocupado por sacarse la foto para el “Face” (Dios mío, no digan “Face”, hace parecer que sus mentes también están en diminutivo) y por gritarle “puuutooo” al portero rival en cada saque de meta. Eso pasa cuando subes el precio de los boletos a cantidades elitistas en un país donde la gente primero tiene que resolver cómo comer antes de tener una tarjeta de crédito. Prometí no regresar al Azteca en mucho tiempo por tan vergonzoso y artificial espectáculo.

Alguien en México ya olvidó que el pueblo fue el que le dio popularidad al futbol.

Hoy la Selección Mexicana de futbol ya no representa al país, sino a las marcas que lo patrocinan. No han colocado sus logotipos en la playera porque la FIFA lo prohibe. Muestra de ello es el timeline de su cuenta de Twitter (@miseleccionmx) donde la mayoría de sus tuits están pagados. Y ni qué decir de los comerciales, donde muchos jugadores han dado mejores actuaciones que en la cancha. De hecho, sabemos que los futbolistas convocados al Tri deben firmar un contrato por el cual ceden su imagen (al parecer sin recibir paga por ello) para los patrocinadores.

La Selección Mexicana de futbol ingresará 250 millones de dólares en el periodo entre 2010 y 2014, de acuerdo al presidente de la FMF, Justino Compeán. Una nota de ESPN firmada por Héctor Quispe valúa una inversión de 600 millones en 8 años entre los ingresos del Tri por ventas, patrocinadores y televisoras, que se iría a la basura si no se clasifica al Mundial de Brasil.

Pero al aficionado eso no le importa. Él lo que quiere es disfrutar de un buen partido, ya sea en el estadio o desde su televisor. Y cuando el espectáculo es malo, no hay millones de dólares en el aparador que le impresionen.

Confieso que regresar a aquella cancha de mi infancia, aún al verla artificial, me hace suspirar de nostalgia, no por lo que hay, sino por lo que hubo. Así también me pasa cuando volteo a ver un poco del pasado de nuestro balompié, desde aquellas mañanas de domingo. Pero mientras el futbol mexicano se vea artificial, puedo voltear a muchas opciones más, a buscar la historia en el chico de 20 años que le ganó al Michael Jordan del taekwondo o en el jamaiquino parrandero que corre más rápido que nadie.

Porque la victoria se vive igual en cualquier deporte. Y en cualquier aspecto de la vida.