miércoles, noviembre 20, 2013

Reforma

Trato de recordar la tarde del 7 de enero de 2006. Si la memoria no me falla, llegué con pantalón azul de vestir, corbata (mi memoria no da para tanto, les debo el color) y un suéter, pese a que era sábado.

Como aún no tenía credencial, me anuncié en la entrada buscando a mi nuevo jefe, Héctor López Neri. Salió a recibirme y después del saludo me dijo que podía quitarme la corbata. Él traía pantalón de mezclilla y una playera con cuello tipo polo. Claro, la vestimenta en fines de semana era casual. No recuerdo qué lugar ocupé, si alguno de los tres que estaban asignados al área de internet de Cancha o el del reportero de deporte amateur, Adrián Basilio.

No era la primera vez que entraba a esa redacción. Mi padre trabajó en el periódico Reforma de 1998 a 2000 como encargado del área de Recursos Humanos. Pero ese día empecé mis prácticas profesionales en el diario donde quise estar desde la adolescencia, aún antes de que realmente quisiera ser periodista.

Mi periodo de prácticas acabó en agosto de ese año, después del Mundial de Alemania. El 2 de marzo de 2007 regresé, ya contratado, para iniciar formalmente una etapa laboral que duró exactamente tres años y dos días. Así que al día de hoy, puedo decir que fui parte del 15 por ciento de la historia del diario Reforma, por lo menos en la nómina.

No fue mucho tiempo. Tampoco tuve un puesto estratégico. Me tocó una época de estira y afloja en medio de la conversión al modelo digital. No todo fue color de rosa. Incluso puedo decir, sin abundar en detalles, que por primera vez ahí supe qué es llorar de rabia y frustración.

Pero pese a todo e incluso desde el 5 de marzo de 2010, mi primer día como su ex empleado, tengo muchas más palabras de agradecimiento y recuerdos buenos de esa etapa. Simplemente me fui el día que supe que ya no tenía nada más que hacer ahí. Reforma fue el primer sueño cumplido y concluido que tuve.

A la distancia los detalles se difuminan, pero el recuerdo prevalece y se enaltece. Reforma fue mi escuela de periodismo. Entré como un aprendiz y salí dispuesto a devorarme al mundo y consciente de que cada cosa que entraba a mi cabeza generaba otras dos que tenía que buscar.

Pero por sobre todas las cosas, hice amigos.

Mucha de la gente que trabajó conmigo en Reforma hoy está en otros medios. Una de las cosas que más me gusta es cubrir un evento donde el reportero de ESPN, Medio Tiempo, Terra, y el propio Reforma (además de fotógrafos de medios y agencias y hasta PR's) fueron mis compañeros de trabajo entre 2006 y 2010, y sentir que el aprecio que me demuestran es auténtico. No hay moneda ni cheque que pague eso.

Reforma es la mejor escuela de periodismo en México. De eso no tengo duda y lo compruebo día a día. Hoy cumple 20 años y me enorgullece haber sido parte de esa historia, que aún está en desarrollo.

Me siento agradecido por ello.

2 comentarios:

In phidelio dijo...

Y habemos quienes recordamos esa época, a mí me tocó ese tiempo en deportes. Grandes años.

Héctor López Neri dijo...

Muy buenos recuerdos y grandes amistades. Curioso, también me tocó darle la bienvenida a In phidelio. Un abrazo a ambos.