viernes, agosto 31, 2012

La Olimpiada: Los Juegos Paralímpicos

Los Juegos Paralímpicos representan el segundo evento deportivo más grande del mundo, detrás justamente de los Olímpicos. Un ejemplo de superación y una inspiración para el mundo entero.

A lo largo del movimiento olímpico hay ejemplos de atletas discapacitados que alcanzaron la gloria. Como el gimnasta alemán George Eyser, quien ganó seis medallas en San Luis 1904 con una prótesis de madera en una pierna, o el tirador húngaro Karoly Takacs, quien perdió la mano derecha en la Segunda Guerra Mundial, tuvo que acostumbrarse a tirar con la izquierda, y así se llevó el oro en Londres 1948 y Helsinki 1952.

Pero es cierto que salvo excepcionales casos, las condiciones de competencia son inequitativas para un atleta discapacitado en el mundo del deporte convencional.

El génesis de los Juegos Paralímpicos reside en la sombra de los efectos devastadores de la Segunda Guerra Mundial, y la luz que trajo el deporte para las víctimas de esta atrocidad que quedaron marcadas para el resto de su vida.

En el hospital de Stoke Mandeville, al sur de Inglaterra, el doctor Ludwig Guttman, un judío alemán que escapó a la persecución nazi en su país, organizó los Juegos Internacionales sobre Silla de Ruedas en 1948, que se realizaron de manera paralela con los Juegos Olímpicos de Londres. Guttman instauró la práctica del deporte entre sus pacientes con lesiones en la médula espinal como parte del proceso de rehabilitación.

Y es que de acuerdo con Guttman, el deporte no solamente ayuda a la recuperación física de los pacientes, sino también a restituir el autoestima.

Los Juegos de Stoke Mandeville se convirtieron en un evento anual, sin embargo, para 1952 participó un equipo holandés, por lo que el evento adquirió carácter de internacional. Para 1960, los Juegos se trasladaron a Roma, que más tarde fueron reconocidos como los primeros Paralímpicos de la historia. Justamente ahí, en la capital italiana, el evento se abrió no solamente a veteranos de guerra, sino a todos los deportistas interesados.

Eventualmente los Juegos Paralímpicos también dejaron de restringirse a pacientes en silla de ruedas con problemas de médula espinal, y se crearon seis categorías de discapacidad: amputados, parálisis cerebral, discapacidad intelectual, silla de ruedas, débiles visuales y “los otros”, que comprende a cualquier otro problema no listado, como pueden ser la sordera, esclerósis múltiple o deformidades congénitas.

En 1960 y 1964 Roma y Tokio absorbieron tanto los Olímpicos como los Paralímpicos, pero en 1968, se celebraron en Tel-Aviv, Israel, y desde 1972 se realizaban en el mismo país sede de los Olímpicos, pero en otra ciudad, de hecho México participó por primera vez ese año, en Heidelberg. Desde 1988 en Seúl, los Juegos Paralímpicos se realizan unos días después de la celebración de los Olímpicos en la misma sede.

Y aunque los primeros Juegos Paralímpicos oficiales de la historia fueron los de Roma 1960, Gran Bretaña celebra el regreso de esta justa a casa por segunda vez, si contamos que Stoke Mandeville fue sede junto a Nueva York de la edición de 1984. Tan importante es esta justa para el pueblo del Reino Unido que una de las dos mascotas olímpicas fue bautizada como Mandeville, en honor a los Juegos Paralímpicos.

Londres 2012 inició este miércoles con la presencia de 4 mil 285 deportistas de 166 países, con una fastuosa ceremonia inaugural que presentó un recorrido por los avances de la ciencia y la tecnología, aquella que ha impulsado a estos atletas a superarse día con día en combinación con el deporte.

viernes, agosto 24, 2012

La Olimpiada: Tommie Smith y John Carlos... Y Peter Norman

Los Juegos Olímpicos de México 1968 marcaron un antes y un después en el atletismo, con nuevas marcas mundiales inauditas para la época y además, con historias fuera de la pista que las hicieron aún más memorables.

Por primera vez se corrieron los 100 metros planos en menos de 10 segundos, gracias a las piernas de Jim Hines; Bob Beamon voló a la inmortalidad con un descomunal salto de 8.90 metros de longitud y Richard Fosbury popularizó para siempre su estilo en el salto de altura, al librar la varilla de espaldas y no de frente.

Pero una de las pruebas que más se recuerdan son los 200 metros planos varoniles.

Aquel 16 de octubre por la tarde, sobre la flamante pista de tartán del Estadio Olímpico Universitario, la primera de este tipo que se utilizó en la máxima justa deportiva, se colocaron en sus marcas los ocho finalistas.




Tommie Smith de Estados Unidos, cerró de manera espectacular en los últimos 100 metros y se llevó el oro con récord mundial de 19.83 segundos. El australiano Peter Norman le arrebató la plata en los últimos metros a otro estadounidense, John Carlos, quien después de salir de la curva en primer lugar no pudo mantener el paso y se tuvo que conformar con el bronce. 1-3 para los Estados Unidos.

Ya por la noche en el mismo escenario, se realizó la premiación. Vestidos en pants, los tres ganadores de la prueba fueron presentados y se les colgaron sus preseas. Pero al entonar el himno de los Estados Unidos, Tommie Smith alzó el puño derecho y John Carlos el izquierdo, ambos con con un guante negro y la cabeza agachada. Era la señal del “Black Power” o “Poder Negro”, una protesta por la discriminación racial que se vivía en su país, cuya lucha estaba en pleno en aquella época.

De izq. a derecha: Peter Norman, Tommie Smith y John Carlos

Y no sólo eso: Peter Norman, de piel blanca, también se unió al acto. Aunque no alzó el puño ni agachó la cabeza durante la interpretación del himno, portó en el pants de la delegación de Australia un parche con las siglas OPHR, que en español significa Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos.

El par de guantes negros fueron comprados por la esposa de Smith, mientras que Carlos convenció a Norman de llevar el emblema del OPHR, impulsado por los deportistas estadounidenses afroamericanos. Pero ninguno de los tres midió las consecuencias de aquella protesta.

Smith y Carlos fueron expulsados de la Villa Olímpica y regresados de inmediato a Estados Unidos, donde se les agudizaron sus problemas de discriminación. El campeón olímpico sólo pudo hallar trabajo de lavador de coches, del cual fue despedido pronto porque nadie quería laborar con él, mientras que la esposa de Carlos se suicidó ante la precaria situación de su familia. Norman también sufrió de rechazo en Australia y se le negó competir en los Juegos de Munich 1972.

A 44 años de distancia muchas cosas han cambiado. El gesto de los tres hombres más rápidos en el medio óvalo en 1968 representa una imagen icónica del olimpismo, y si bien ninguno de los tres tuvo una vida holgada, el tiempo ha sabido reconocer su lucha, aunque no de manera oficial por el COI que mantiene sus estrictas reglas de neutralidad política.

En 2006, Peter Norman falleció y Tommie Smith y John Carlos viajaron hasta Australia para estar presentes en su funeral. Ellos dos llevaron el féretro hasta el nicho para agradecer el valor de aquel hombre blanco que los acompañó en el podio de México 68.

domingo, agosto 12, 2012

Olimpo Mexicano: Oribe Peralta y la Selección de futbol


Si buscas el significado de la palabra "oribe" en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, aparece lo siguiente: "artífice que trabaja en oro".

Suena como una obra poética del destino que en un país acostumbrado históricamente a las derrotas en su deporte nacional, un hombre llamado Oribe haya sido el culpable de la más grande alegría y de un cambio de timón en la cronología del futbol mexicano.

Pero la historia de Oribe Peralta distaba mundo de estar cerca del oro, como su nombre lo dice. Es una de las muchas de un niño de extracción humilde que vio en el futbol una oportunidad para dejar atrás la precariedad. Inició en el llano, en el ejido La Partida, Coahuila, donde creció, a 10 kilómetros de la zona urbana de Torreón, una región que pasó de la absoluta tranquilidad a ser el campo de batalla de cárteles de narcotráfico.

Oribe no es un tipo agraciado. (Yo tampoco, lo juro.) Hasta parece una crueldad que su nombre rime con "horrible". No sé si su apodo, "Cepillo", sea una muestra de afecto o una mofa como las muchas que existen en una escuela o en un equipo de futbol. Tiene los ojos saltones y los dientes chuecos, y cada que marca un gol su sonrisa se vuelve un segundo castigo para quienes acaban de ver manchada su meta.


Fue observado por gente de Morelia, el equipo que lo debutó en Primera División. Después pasó por León, Santos, Monterrey, Jaguares y una segunda etapa en el equipo de su tierra, donde se ha convertido en un estandarte.

Oribe encontró su vocación con el oro hace apenas dos meses y medio. Con Santos, enfrentó en la Final del torneo de Liga al Monterrey dirigido por Víctor Manuel Vucetich, un hombre que no había perdido un título en dos décadas. El "Rey Midas" fue finalmente vencido por los goles de un chico que lleva el oro en su nombre y Santos acabó con una malaria de cuatro títulos que se habían dejado ir en la orilla.

Fue llamado para Juegos Olímpicos como emergente, ante la negativa de Carlos Vela y de Alex Ferguson para que Javier Hernández participara. El perfil bajo que mantuvo durante buena parte de su carrera ya no era opción: Oribe sería juzgado con la vara de sustituir al jugador de moda de México, y además, recién recuperado de una lesión que lo amenazó en la Final contra Monterrey.

En los amistosos previos a Londres 2012 y hasta en los primeros dos partidos del torneo, Oribe estuvo fuera de forma. Su bajo rendimiento generó toda serie de cuestionamientos, pero el técnico, Luis Fernando Tena, no dejó de confiar en él.

Primero un gol contra Suiza en el tercer partido de la fase de grupos, pero el que le devolvió esa sonrisa macabra al rostro fue el obús que se metió al ángulo de la portería de Japón en la Semifinal, el que abrió el camino para asegurar la primera medalla olímpica de futbol.

Pero Oribe es el artífice del oro, no de la plata. La obra no estaba terminada: dos goles suyos dejaron en el camino a un Brasil que sigue suspirando por el oro olímpico en futbol.

Del llano de la Laguna, tuvo ayer a Wembley y a un país entero a sus pies.


Oribe, el artífice, finalmente se encontró con el oro.

Olimpo Mexicano: María del Rosario Espinoza


María del Rosario Espinoza es la más grande deportista en la historia de México. Es la única con campeonato centroamericano, panamericano, mundial y olímpico. Solamente Ernesto Canto iguala ese currículum.

Antes de Londres 2012 hubo una especie de campaña entre los reporteros que cubren la fuente de deporte amateur para que María fuera designada abanderada nacional para la ceremonia de inauguración. Bastaba solamente mostrar su palmarés y disipar algunas dudas sobre su calendario de preparación.

María pudo convertirse en la primera doble campeona olímpica mexicana en la historia. Hace cuatro años, cuando ganó su oro en Beijing 2008, sonrió sin llegar a la euforia; se vio feliz, pero no enloquecida: bien sabemos que María del Rosario Espinoza es una mujer cuidadosa con sus emociones, prácticamente un témpano.

Llegó a Londres 2012 en un buen momento deportivo y con una gráfica del torneo que parecía accesible, pero en Cuartos de Final un error de los jueces le quitaron la posibilidad de repetir el oro. Tal como la conocíamos, en la entrevista inmediata, vimos a una María en total control de sus emociones, sin mostrarse triste, frustrada o enojada.

Su verdugo llegó a la Final y la arrastró al Repechaje para pelear un bronce. Primero arrolló a una chica de Samoa con un contundente 13-0, y eso la llevó a enfrentarse a una cubana que la había derrotado en Holanda apenas en marzo.

Con un combate inteligente, ganó 4-2 y aseguraba su segunda medalla olímpica. Y vimos a una María que no conocíamos.


María perdió el control y lloró. La medallista de oro, venida a bronce, soltó las lágrimas que no le rodaron hace cuatro años en Beijing.

El deporte es mucho más que un dato duro. Es historia. Es tratar de entender que una medalla no vale el metal, sino las lágrimas y las gotas de sudor y sangre que las precedieron. Dudo que en ese momento María se diera cuenta que su bronce la "desempataba" de Ernesto Canto como la mejor mexicana de la historia, quizás sí, pero de lo que sí estoy seguro es que al terminar el combate contra Gleinhis Hernández repasó que uno de los días más difíciles de su carrera terminó en el podio.

No, no es oro, no sabe a oro. Ese bronce sabe a sangre, sudor y lágrimas.

jueves, agosto 02, 2012

Olimpo Mexicano: Noé Hernández


En el deporte se habla del hambre como una metáfora de la ambición de lograr algo. Se dice que un atleta tiene "hambre de triunfo" cuando anhela y trabaja por una victoria que luce de lo difícil a lo inalcanzable.

Pero para Noé Hernández, el hambre fue literal. En alguna etapa de su juventud no tuvo casa y vivía para comer cada día. Encontró en el deporte más noble de todos, el atletismo, la salida a sus problemas, pero tuvo que prepararse arduamente para ello.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Carlos Estrada
Edición: Alejandro Aguilar

miércoles, agosto 01, 2012

Olimpo Mexicano: Paola Espinosa y Alejandra Orozco


De diferentes maneras, pero Daniel Bautista y Ernesto Canto se inspiraron en José Pedraza; Carlos Mercenario en Daniel Bautista; Joel Sánchez en Ernesto Canto...

Pero ninguno de ellos tuvo la fortuna de compartir el podio olímpico al lado de su modelo a seguir.


Imagen del diario Reforma

Alejandra Orozco sí lo hizo. Ahora lleva una medalla idéntica a la de Paola Espinosa.