lunes, junio 25, 2012

Olimpo Mexicano: Daniel Bautista


Yo no había nacido. Probablemente tú que me lees, tampoco. Pero muchas veces había visto esa foto del marchista moreno, bajito, entre dos torres alemanas en 1976.

Daniel Bautista se convirtió en un mito, es el primer campeón olímpico mexicano en caminata, una rama del atletismo que a la fecha le ha dado nueve medallas al país.

A Daniel lo conocí el año pasado en Monterrey durante el viaje de la Antorcha Panamericana. Un hombre de estatura baja, hasta algo tímido con la gente que se le acerca, pero dispuesto a atenderlos a todos. Uno podría no entender que se trata de un campeón olímpico hasta que observa el respeto con el que lo trata la gente que sabe quién es él.

Los héroes sacan su fuerza de lo más profundo de su ser.

Regresé el mes pasado para que me contara su historia. Aquí está el resultado.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Francisco Alvarado
Edición: Alejandro Aguilar

lunes, junio 18, 2012

Olimpo Mexicano: Víctor Estrada


Les voy a hacer una confidencia.

Hacia el final de esta entrevista, le pregunté a Víctor cómo fue regresar a México después de conseguir su medalla. Me contó varias anécdotas, entre ellas, que fue a una secundaria y una chica llorando le dijo "yo me desvelé contigo, me enojé por lo del cubano y te seguí hasta la medalla".

Podrá parecer ridículo, tal vez hasta cursi, pero yo también lo seguí. Y al escuchar eso, habría soltado una lágrima si no fuera en mi pose de reportero-entrevistador.

Esta es la historia del primer medallista olímpico mexicano en tae kwon do, Víctor Estrada.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Francisco Alvarado
Edición: Alejandro Aguilar

martes, junio 12, 2012

Ali vs. Stevenson

Los años 70 fueron el esplendor del boxeo profesional. Cuatro grandes leyendas de los cuadriláteros fueron contemporáneos: Muhammad Ali, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton.

Una serie de combates entre ellos popularizaron al deporte de los puños en todo el mundo. Gracias a ellos el término "peso completo" se volvió una metáfora que va más allá del número que escupe una báscula: un "peso completo" es reconocido en cualquier ámbito como un grande, como uno de esos a los que vencer representa una hazaña.

Ali al menos una vez le ganó a todos ellos, a los más grandes de su época.

Pero hubo un contemporáneo al que no pudo vencer.

A la par de aquella época dorada del boxeo profesional, en el deporte olímpico se gestó la leyenda del cubano Teófilo Stevenson, ganador de tres medallas de oro en los pesos completos, en Münich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980, un récord histórico que comparte con su compatriota Félix Savón y el húngaro Laszlo Papp, aunque se dice que Stevenson pudo ganar su cuarto oro si Cuba no se une al boicot del bloque comunista en Los Ángeles 1984.

El impulso que le dio el régimen de Fidel Castro al deporte vio sus primeros frutos precisamente en el boxeo, con los oros de Orlando Martínez, Emilio Correa y el propio Stevenson en Münich. Pero uno de los ideales de Castro era la abolición del profesionalismo, por lo que para que alguno de los grandes púgiles de la isla accediera a un título mundial y sus jugosas bolsas de dinero, era necesario abandonar el país.

Don King se obsesionó con un combate entre Muhammad Ali y Teófilo Stevenson. Imaginemos la escena: dos campeones olímpicos, el campeón mundial profesional y amateur vigentes; el cubano más alto y más técnico, el estadounidense más fuerte y más espectacular; uno más reservado, el otro como un torbellino de emociones; ambos con una pegada descomunal y por si eso fuera poco, de fondo, la rivalidad política de dos naciones separadas por unos cientos de kilómetros de distancia y por una guerra de ideologías.


King tenía como arma una bolsa de millones de dólares para ambos púgiles. Cuba pedía que su peleador no perdiera su status de amateur y que se realizaran cinco combates de tres rounds (para cumplir los 15 asaltos) bajo el formato del boxeo aficionado. El promotor no aceptó, pues el costalazo de billetes no era capaz de doblegar al gran campeón cubano. Es cierto: Castro le dio dos casas, dos automóviles y aseguró su vida, a Stevenson no le faltó nada, pero dejó pasar la oportunidad de ser millonario. Para él no había suma que valiera sus ideales ni los de su Revolución.


Ali y Stevenson se reunieron en La Habana en 1996, poco después de que el estadounidense encendiera el pebetero de los Juegos de Atlanta, y una vez más en 1998. Teófilo recibió debajo del avión en el Aeropuerto José Martí a Muhammad, ya con visibles síntomas del Mal de Parkinson. Curiosamente, Ali llevó medicamentos prohibidos por el embargo de Estados Unidos a la isla, rompiendo de cierta manera esa barrera ideológica que les impidió pelear.

Pero los púgiles estaban tan viejos ya que no pelearon, sino que convivieron como amigos bajo el sol del Caribe.

Ayer, Stevenson falleció a los 60 años de edad. Y el mundo se pregunta nuevamente qué habría pasado en un combate ante Muhammad Ali. Tal vez este mundo no estaba listo para eso y Teófilo ahora está esperando a Ali para hacer aquella pelea que sólo cabe en nuestros sueños.

lunes, junio 11, 2012

Olimpo mexicano: Fernando Platas


El destino lo trajo impreso desde su apellido.

Fernando Platas fue el clavadista mexicano más importante en la década de los 90. Lo había ganado todo, pero la gloria olímpica se le escapó en dos ocasiones.

Aquel 26 de septiembre de 2000 se midió ante dos monstruos de su deporte, y quedó a solamente 30 centésimas del oro, en un deporte donde la apreciación se traslada a cifras frías.

Esta es la historia del día que le cambió la vida a Fernando Platas.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Alonso Casanova
Edición: Alejandro Aguilar

lunes, junio 04, 2012

Olimpo Mexicano: Daniel Aceves


Su infancia pasó en medio de capas, botas, lances y la fantasía de la lucha libre, pero el destino lo llevó a sobresalir en un deporte donde México no había brillado ni lo ha vuelto a hacer.

Esta es la historia de Daniel Aceves, en el Olimpo Mexicano.


Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Marco Juárez
Edición: Alejandro Aguilar