miércoles, diciembre 12, 2012

Mientras mi citara llora suavemente


La India es una tierra tan lejana y mística que provoca una fascinación muy particular en el mundo occidental. Su cultura milenaria ha echado a volar la imaginación de quienes se han puesto en contacto con ella.

De la India hoy podemos referirnos a libros que tienen la edad de la civilización, desde el Ramayana hasta el Kama Sutra; hoy también tienen una industria cinematográfica importante que ya ha llegado a conquistar al occidente, o qué, ¿no recuerdan Slumdog Millionaire?

Y en la música ha dejado también un importante legado que llegó al grupo más grande de la historia.

Ravi Shankar fue maestro de George Harrison, fue quien lo introdujo en los ritmos e instrumentos indios que le permitieron traspasar su propio talento. Shankar le enseñó a Harrison a tocar la citara, un instrumento de entre 18 y 26 cuerdas inventado en el siglo XIII, de sonido metalizado.



Para que entiendan la fuerza que puede tener la citara, aquí está una ejecución magistral de Anoushka Shankar, la hija de Ravi, en el concierto a la memoria de George, de 2002. (Dura 35 minutos, déjenlo corriendo mientras terminan de leer y luego mientras viven su vida.)



Anoushka no es la única herencia que dejó Shankar a la música, también está su otra hija, la jazzista Norah Jones.

Ravi Shankar falleció ayer en San Diego, a los 92 años de edad. Murió muy cerca de México, donde muy poco conocemos su obra.

Los hindúes creen en la reencarnación y con ello podríamos tener la esperanza de que llegue alguien que vuelva a estremecernos con su música. Por lo pronto, la citara de Shankar ahora llora suavemente junto a la guitarra de George Harrison.

1 comentario:

inphidelio.com dijo...

Muy buen texto, muy grande pérdida. Un abrazo.