jueves, septiembre 13, 2012

Hillsborough: aún en búsqueda de la justicia

“El 15 de abril de 1989, 24 mil aficionados del Liverpool viajaron para ver un partido de futbol. 96 nunca regresaron.“

Con estas palabras, el sitio oficial del Liverpool recuerda la tragedia del Estadio de Hillsborough, casa del Sheffield Wednesday aquel 15 de abril de 1989, cuando una avalancha humana acabó con la vida de los aficionados. Esa tarde los Reds enfrentaban al Nottingham Forest en la Semifinal de la Copa F.A., en campo neutral.

Hillsborough representa uno de los capítulos más oscuros y de mayor dolor para Gran Bretaña, una cicatriz que a casi un cuarto de siglo de distancia sigue generando pena. Cada año, en el aniversario, se realizan eventos para recordar a las víctimas y el Liverpool tiene estrictamente prohibido jugar en esa fecha, por lo que incluso han reprogramado partidos de Liga de Campeones de Europa. Es un momento de unión para toda la nación, donde incluso los archirrivales del Liverpool, el Everton y el Manchester United, se solidarizan en memoria de la tragedia.

El partido inició a las 15:00 horas y se detuvo a los 6 minutos, al percatarse el árbitro de lo que estaba ocurriendo.


La zona más grande del estadio, la Spion Kop End, con capacidad para 21 mil aficionados, se le asignó a los seguidores del Nottingham; mientras Leppings Lane End, con 14 mil 600 lugares, se le dio a los fanáticos Reds, pese a ser mayoría. El resultado: un notable sobrecupo ante el mínimo control de seguridad desembocó en la avalancha humana que, además de los 96 fallecidos, dejó a 766 lesionados, 300 de los cuales fueron hospitalizados.



Jon-Paul Gilhooley, entonces de 10 años de edad, fue la víctima más joven de aquel triste suceso. Él era primo de Steven Gerrard, hoy capitán y jugador emblema del equipo. Para Steven, la muerte de Jon-Paul fue su máxima inspiración como futbolista.

El incidente tuvo como consecuencia la creación del Reporte Taylor, que muestra las directrices de seguridad en los estadios británicos: asientos en todas las localidades y la eliminación de las vallas que dividen las gradas del campo, entre otras.

En 1991, el dictamen oficial de la tragedia dejó como conclusión que se trató de un accidente, acompañado con una llamada de atención a las autoridades de Sheffield por la falta de seguridad en el suceso.

Pero el tema no quedó ahí. Ante la insistencia de los familiares de las víctimas por más de 20 años, el gobierno británico lanzó una nueva investigación para dar con la verdad hace tres años. Se revisaron más de 400 mil páginas de documentos que en su momento fueron clasificados como confidenciales y se volvieron a recoger testimonios de testigos presenciales y familiares.

Los resultados fueron revelados este miércoles: 41 de las 96 víctimas “tuvieron potencial de sobrevivir”; la Policía del condado de South Yorkshire intencionalmente hizo intentos para culparlos de su propia muerte; 116 de los 164 reportes policiacos fueron adulterados para quitar comentarios y pruebas desfavorables hacia la Policía, que además, cambió muestras de sangre de los fallecidos con otras que contenían alcohol, incluso de los niños y adolescentes, para cubrir sus fallas.

El Primer Ministro David Cameron ofreció disculpas a nombre del gobierno británico a los familiares por la manera en la que se manejó el caso en su momento, además de ordenar al procurador general, Dominic Grieve, que se revise la evidencia para apelar la revocación del fallo original de la Corte Suprema de 1991. Durante la presentación de Cameron, los legisladores no pudieron evitar las caras largas y mostrar el pesar por la zozobra de los familiares que por dos décadas han cargado con el peso del olvido hacia sus caídos.

Aquí el mensaje de Cameron, está en inglés, pero vale mucho la pena escucharlo completo:



En el Merseyside aún se pide justicia por las 96 víctimas. Probablemente se acaba de dar el paso más importante para llegar a ella.

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