domingo, agosto 12, 2012

Olimpo Mexicano: Oribe Peralta y la Selección de futbol


Si buscas el significado de la palabra "oribe" en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, aparece lo siguiente: "artífice que trabaja en oro".

Suena como una obra poética del destino que en un país acostumbrado históricamente a las derrotas en su deporte nacional, un hombre llamado Oribe haya sido el culpable de la más grande alegría y de un cambio de timón en la cronología del futbol mexicano.

Pero la historia de Oribe Peralta distaba mundo de estar cerca del oro, como su nombre lo dice. Es una de las muchas de un niño de extracción humilde que vio en el futbol una oportunidad para dejar atrás la precariedad. Inició en el llano, en el ejido La Partida, Coahuila, donde creció, a 10 kilómetros de la zona urbana de Torreón, una región que pasó de la absoluta tranquilidad a ser el campo de batalla de cárteles de narcotráfico.

Oribe no es un tipo agraciado. (Yo tampoco, lo juro.) Hasta parece una crueldad que su nombre rime con "horrible". No sé si su apodo, "Cepillo", sea una muestra de afecto o una mofa como las muchas que existen en una escuela o en un equipo de futbol. Tiene los ojos saltones y los dientes chuecos, y cada que marca un gol su sonrisa se vuelve un segundo castigo para quienes acaban de ver manchada su meta.


Fue observado por gente de Morelia, el equipo que lo debutó en Primera División. Después pasó por León, Santos, Monterrey, Jaguares y una segunda etapa en el equipo de su tierra, donde se ha convertido en un estandarte.

Oribe encontró su vocación con el oro hace apenas dos meses y medio. Con Santos, enfrentó en la Final del torneo de Liga al Monterrey dirigido por Víctor Manuel Vucetich, un hombre que no había perdido un título en dos décadas. El "Rey Midas" fue finalmente vencido por los goles de un chico que lleva el oro en su nombre y Santos acabó con una malaria de cuatro títulos que se habían dejado ir en la orilla.

Fue llamado para Juegos Olímpicos como emergente, ante la negativa de Carlos Vela y de Alex Ferguson para que Javier Hernández participara. El perfil bajo que mantuvo durante buena parte de su carrera ya no era opción: Oribe sería juzgado con la vara de sustituir al jugador de moda de México, y además, recién recuperado de una lesión que lo amenazó en la Final contra Monterrey.

En los amistosos previos a Londres 2012 y hasta en los primeros dos partidos del torneo, Oribe estuvo fuera de forma. Su bajo rendimiento generó toda serie de cuestionamientos, pero el técnico, Luis Fernando Tena, no dejó de confiar en él.

Primero un gol contra Suiza en el tercer partido de la fase de grupos, pero el que le devolvió esa sonrisa macabra al rostro fue el obús que se metió al ángulo de la portería de Japón en la Semifinal, el que abrió el camino para asegurar la primera medalla olímpica de futbol.

Pero Oribe es el artífice del oro, no de la plata. La obra no estaba terminada: dos goles suyos dejaron en el camino a un Brasil que sigue suspirando por el oro olímpico en futbol.

Del llano de la Laguna, tuvo ayer a Wembley y a un país entero a sus pies.


Oribe, el artífice, finalmente se encontró con el oro.

1 comentario:

Silvia A. A. "Vasconcelos" dijo...

Amo este tipo de entradas, yo no sabía nada de este Peralta o Cepillo, y el conocer ahora su historia me hace feliz!