miércoles, diciembre 12, 2012

Mientras mi citara llora suavemente


La India es una tierra tan lejana y mística que provoca una fascinación muy particular en el mundo occidental. Su cultura milenaria ha echado a volar la imaginación de quienes se han puesto en contacto con ella.

De la India hoy podemos referirnos a libros que tienen la edad de la civilización, desde el Ramayana hasta el Kama Sutra; hoy también tienen una industria cinematográfica importante que ya ha llegado a conquistar al occidente, o qué, ¿no recuerdan Slumdog Millionaire?

Y en la música ha dejado también un importante legado que llegó al grupo más grande de la historia.

Ravi Shankar fue maestro de George Harrison, fue quien lo introdujo en los ritmos e instrumentos indios que le permitieron traspasar su propio talento. Shankar le enseñó a Harrison a tocar la citara, un instrumento de entre 18 y 26 cuerdas inventado en el siglo XIII, de sonido metalizado.



Para que entiendan la fuerza que puede tener la citara, aquí está una ejecución magistral de Anoushka Shankar, la hija de Ravi, en el concierto a la memoria de George, de 2002. (Dura 35 minutos, déjenlo corriendo mientras terminan de leer y luego mientras viven su vida.)



Anoushka no es la única herencia que dejó Shankar a la música, también está su otra hija, la jazzista Norah Jones.

Ravi Shankar falleció ayer en San Diego, a los 92 años de edad. Murió muy cerca de México, donde muy poco conocemos su obra.

Los hindúes creen en la reencarnación y con ello podríamos tener la esperanza de que llegue alguien que vuelva a estremecernos con su música. Por lo pronto, la citara de Shankar ahora llora suavemente junto a la guitarra de George Harrison.

domingo, diciembre 02, 2012

¿Me da para mi cerveza?

"Quiero una cerveza, ¿por qué le voy a mentir?"

Así decía el letrero de un hombre enfrente de Union Square, en el corazón de la zona comercial de San Francisco. Uno de los tantos homeless que hay en la ciudad que durante el día se hacen su huequito de calle para escuchar el golpeteo de los pennies, dimes o quarters en sus botes de aluminio para poder ir a un McDonald's por una hamburguesa... O a un minisúper por una cerveza.

Es el humor peculiar de una ciudad que fue devastada por dos terremotos el siglo pasado, que está erigida sobre cuarenta y tantas colinas y que recibe la brisa del mar en un puerto que hasta parece más enfocado al turismo que al comercio. De la cuna del movimiento hippie y de la diversidad sexual en Estados Unidos, donde aún se respira la buenaondacarnal y súbitos tufos de mariguana en pleno downtown.

La ciudad en la que el turista, antes que su pasaporte, necesita su pase y un mapa del transporte público, porque créanme que eso de subir colinas de asfalto todo el día es para locos. Donde a un loco (¡otro!) se le ocurrió que un tranvía podía transitar con un cable ¡bajo el piso! Claro, los locos sobran, como ya se dieron cuenta, desde el homeless que pide su cerveza.


La ciudad donde se pueden ver el Golden Gate (que no es dorado, sino rojo) y Alcatraz con sólo girar un poco la cabeza. El lugar de la fiebre del oro de mediados del siglo XIX y la prisión más segura del mundo a mediados del siglo XX. La avaricia y el encierro riguroso también enloquecen.

(El Golden Gate será el símbolo que sea, pero el puente que conecta San Francisco con Oakland es más largo y espectacular.)

Una Manhattan pequeña en su zona más ajetreada, pero con un parque más grande que Central Park: el Golden Gate Park. Donde hablar español o inglés puede ser indistinto y hasta impredecible: hay latino-likes que no entienden palabra del idioma de Cervantes y anglosajones que hasta se esmeran por olvidar un segundo a Shakespeare y complacer al turista, aunque sea para que se ría. Será muy San Francisco, pero en Arguello se les olvidó la diéresis y los lugareños lo mastican con una especie de Arguelou.

El lugar donde la locura es asignatura en las primarias, o al menos eso creo. En el Museo de la Academia de Ciencias (en pleno Golden Gate Park) hay un simulador de los terremotos de 1906 y 1989. Ahí, por qué no, a dos niños de 7-8 años se les hizo gracioso bailar el gangnam style mientras todo se movía cual gelatina del metro Zapata. Locos.

La ciudad del actual campeón del beisbol de las Grandes Ligas, el rey del rey de los deportes: los Giants. Con personajes tan peculiares como Tim Lincecum, que parece sacado de Daria; Brian Wilson, que podría pasar por miembro de System of a Down; Sergio Romo que bien pudo ser jugador de las Chivas o un tal Pablo Sandoval cuyo apodo de Kung Fu Panda no requiere abundar de más en la analogía. Personajes que parecen sacados de un manicomio como el de One Flew Over The Cuckoo's Nest, pero que lugar de eso se divierten pegando jonrones hacia el mar, porque el jardín derecho colinda con la bahía.



La ciudad a la que Joe Montana volvió loca en los 80's desde que hizo una jugada improbable, un pase a Dwight Clark al que bautizaron The Catch y con el que llegaron a su primer Súper Tazón. Lo ganaron. Ganaron otro. Y el tercero ya me tocó verlo, con otra oda a lo improbable: una ofensiva de 92 yardas en minuto y medio para dejar tendidos a los Bengals (quien sepa de futbol americano me entendió). Esa noche me enamoré de Montana, los 49ers y de ese deporte de locos.

(Llevan cinco Súper Tazones ganados.)

Y sí, no lo niego, lo que más me movió para ir a San Francisco fue ver a los 49ers. Fue la última parte de mi viaje. Un partido que se esperaba parejo en lunes por la noche ante Chicago y que terminó como la revelación de un joven quarterback suplente de nombre Colin Kaepernick, quien tuvo su oportunidad dorada y aplastó a una de las mejores defensivas de la Liga. Con un 20-0 al medio tiempo se me ocurrió ir por una cerveza, pero mi ímpetu se desinfló como la moral de los aficionados de los Osos cuando vi el precio de 9.50 dólares. Ni modo, seguí viendo el partido sin cerveza, pero con orgullo. El juego terminó 32-7.


A la mañana siguiente, camino al aeropuerto, pensé que el homeless que pedía para su cerveza era en realidad el menos loco de todos.

miércoles, octubre 24, 2012

¿Quién es en realidad Lance Armstrong?


El 17 de octubre de 2007, hace justamente 5 años, escribí en este espacio: "mi plus non-ultra ídolo deportivo es Lance Armstrong. Y así será hasta que no llegue el mismísmo Pat McQuaid (presidente de la UCI) a ponerme en la cara la mismísima muestra de orina para comprobar que se dopó." Pues bien, McQuaid ya dictó sentencia contra Armstrong, pero como no me ha presentado la muestra de orina o sangre que certifica el dopaje, mi visión permanece, aunque ya no exactamente igual.

"Criando a mis 5 chicos. Luchando contra el cáncer. Nado, pedaleo, corro y juego golf cada que puedo." Esa es la autodefinición del propio Lance en su cuenta de Twitter. Hasta hace dos días aparecía también "ganador de 7 Tours de Francia".

Una biografía que puede ocupar máximo 160 caracteres no era suficiente para definirlo, aunque nos puede dar un trazo. Un libro entero tampoco lo fue, y eso sí puedo constatarlo.

Después de ganar su primer Tour, en 1999, Armstrong preparó su autobiografía de cómo sobrevivió a un cáncer de testículo que lo tuvo al borde de la muerte, para después conquistar la carrera ciclista (y quizás de cualquier deporte) más demandante de todas. Aún con sólo una conquista en París, ya era una leyenda.

En una época donde el ciclismo entró a los terrenos de lo impredecible, primero por los cinco campeonatos consecutivos de Miguel Induráin (1991 a 1995), y después los de Armstrong (1999-2005), es normal que las dudas aparezcan, porque el ser humano es escéptico por naturaleza, particularmente cuando se presenta alguien mejor que él o que logra algo que nadie más puede.

Alguna vez me dijeron, y lo leí después, que Induráin mantenía niveles incluso de menos de 30 pulsaciones por minuto, pero que su bombeo de sangre era tan caudaloso en cada una de ellas que la irrigación lo hacía más fuerte que los demás. Siendo estrictos, eso ya coloca en desventaja al resto del pelotón, pero se trata de una característica natural del organismo, por lo que no es considerado, per se, un dopaje.

Lo mismo puede pasar si analizamos la fisonomía de Usain Bolt o la envergadura (busquen en el diccionario qué significa) de Michael Phelps. La genética se traslada al deporte de manera que nos puede explicar porqué los fondistas africanos dominan desde hace medio siglo, pero difícilmente logran medallas en natación. Bolt va a fiestas, se desvela, puede pasar semanas sin entrenar y con menos esfuerzo que los demás, correrá 100 metros en 9.6 segundos, lo que nadie más puede.

Desconozco, para ser honesto, si Armstrong tuvo alguna ventaja natural. Alguna vez, en broma, dije que la radiación de sus quimioterapias lo hizo un súper hombre. Hoy el mundo apunta al EPO como una de las sustancias que le dio esa fuerza descomunal de trepar los Pirineos, los Alpes y llegar triunfante a París.

Lance Armstrong cruzó la meta en los Campos Elíseos y después subió a lo más alto de un podio. Lo hizo siete veces. Eso es lo que registramos quienes lo vimos, lo que escribieron los periodistas y lo que contarán los historiadores, aunque a partir del martes sin decir que ganó los Tours.

Lance Armstrong es señalado de ser parte del "sistema de dopaje más sofisticado de la historia", por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) y ratificado por la Unión Ciclista Internacional (UCI). Eso también será contado a las futuras generaciones.

Veintiséis personas testificaron en su contra en el informe de la USADA, más otros que lo han hecho en los últimos días. Once de los 26, ex compañeros en el equipo U.S. Postal, que también fueron parte de aquel sofisticado sistema de dopaje.

Lance Armstrong fue un tramposo, dicen algunos. Lance Armstrong fue un tramposo más en un mundo donde la trampa era la orden del día, dirán los más ecuánimes. Si la organización del Tour de Francia solicitó que los títulos entre 1999 y 2005 quedaran vacantes, es porque acepta que no es el único tramposo, ni el único culpable. Es decir, si el dopaje no existiera, Lance pudo ganar.

Pero el dopaje sí existe. El informe omite algunos aspectos -irrelevantes para su propósito, claro está- que me parecen también fundamentales si vamos a hablar de Lance Armstrong.

Fundó una organización de lucha contra el cáncer, "Livestrong", que ha recaudado más de 500 millones de dólares para combatir a este mal. La fundación, de la cual dejó ya de ser el presidente, ha salvado un incontable número de vidas.

Hizo que la gente volviera a montar una bicicleta. En este siglo, el uso de este vehículo se ha popularizado en muchas ciudades alrededor del mundo. Es barata, no contamina y al hacer ejercicio, aunque sea sólo para trasladarse de la casa a la oficina o dentro de un gimnasio, libera endorfinas que mejoran el estado de ánimo. No se necesita tener un físico envidiable y ganar el Tour de Francia para usarla. Pero nadie me puede negar que este movimiento fue inspirado también por gente como Armstrong. ¿Por qué? Basta un loco que haga algo diferente para que los demás lo sigan.

No perdió respeto. Una encuesta de Nación ESPN reveló el martes, justo después de la sentencia de la UCI, que pese a que la gente piensa que Armstrong sí se dopó y que ve correcto que sus patrocinadores rompa convenios con él, lo sigue teniendo en un buen concepto.

Inspiró a mucha gente con su ejemplo a no dejarse dominar por la adversidad y a superar sus límites. Lo hizo conmigo.

En el sistema legal de Estados Unidos, basta un testimonio irrefutable para culpar a alguien. En el momento en el que desistió de defenderse, Lance Armstrong fue acusado de dopaje por culpables de dopaje. Fue jalado al infierno por los propios demonios.

Y que conste que no he dicho que no se haya dopado. Aunque no me gusta, sí creo que se dopó y sí pienso que lo que hizo estuvo mal. Y pienso que el ciclismo entró en una dinámica oscura de trampa sistemática de la cual debe empezar a liberarse.

Pero hay una conclusión de todo este caso que parece irrefutable: Lance Armstrong es un ser humano.

jueves, octubre 18, 2012

De Coyoacán a Williamsport

Ayer me tomé uno de esos lujos que, por algún motivo, poca gente se puede dar, pero que yo había ignorado desde hace tiempo: me largué al centro de Coyoacán a ver el tiempo pasar.

Pasé a un Sanborn's a comprar pilas para mi reflex, hacer un pago, me fui a comer al mercado, pasé al Sótano a pedir el DVD de "Money Ball" (y digo pedir porque no la tenían en existencia, pero me la dan el sábado), comprar un Capochimoka en el Jarocho, irme a aplastar a una banca, conectarme el iPod a los oídos y terminar de leer un libro.

Semanas atrás, en un frustrado viaje al centro para ver una exposición, Daniel y yo terminamos recorriendo las librerías de viejo de Donceles. En una de ellas hallé "El Juego Perfecto", que cuenta la historia de los niños de Monterrey que ganaron la Serie Mundial de Ligas Pequeñas de 1957. Sí, esa que hasta hicieron película hace dos años.

Daniel, férreo aficionado al beisbol, pagó el libro, y me dijo que lo leyera primero y luego se lo entrego. Sabes que tienes un buen amigo cuando te presta un libro, yo antes que eso presto a una hermana... O no...

Lo empecé leyendo poco a poco después de los Juegos Olímpicos. Me devoré poco más de la mitad en mi viaje del fin de semana pasado a Querétaro, en el camión, especialmente en el regreso, y ayer, al postrar mi trasero en la banca verde, me dije a mí mismo: "mí mismo, o lo acabas o se pone el sol, lo que ocurra primero". Eran 4:40 aproximadamente y unas 100 páginas por leer.

Estaba justo por empezar la Serie Mundial en Williamsport con la Semifinal, así que me faltaba ese partido, la Final, el tour que dieron por Nueva York y Washington, por el D.F. y su vuelta a Monterrey. Sí, ya me sé la historia, incluso con algunos detalles. No en balde vi la película en el día de su estreno en Monterrey (casualidad, ahí me encontraba en marzo de 2010, desempleado y feliz), hice tiempo después un reportaje para mi canal y hasta conocí ya a tres de los héroes de aquel 23 de agosto de 1957.

¿Les presumo? ¿No? Ps se chig...aguantan.

Aquí estoy con Ángel Macías, el pitcher que a sus 12 años lanzó un juego perfecto para ganar un título mundial. Me lo encontré en el Estadio Monterrey un día después de ver la película.

Un año después, Pepe Maiz con la Antorcha de los Juegos Panamericanos. Era el "niño rico" en un equipo donde muchos de ellos ni siquiera dormían en camas. Hoy es el dueño de los Sultanes. Lo pude entrevistar el día anterior.

Y este sí hace que casi se me caigan los pantalones. César Faz, mánager del equipo, hoy de 94 años de edad, también en el recorrido de la Antorcha Panamericana.

El Monterrey que yo conozco es una ciudad próspera, pero aquejada por la inseguridad. Muy distante de aquel recuerdo que evoca la historia de los pequeños de la Liga Industrial de Monterrey, de una comunidad de obreros entre los Cerros de la Silla y de las Mitras, y al pie de una enorme fundidora de acero. El viaje a Williamsport para leer una crónica extensa de dos partidos de beisbol infantil fue acompañado por una extraña mezcla del mis canciones favoritas en modo aleatorio (shuffle, pues) y de un organillero cercano. El dramático cierre de la Semifinal y la última entrada de la Final me tuvieron al borde de las lágrimas, aún cuando yo ya sabía lo que iba a pasar.

Recordé que lo que me gusta de los deportes es que encierra historias verdaderas de superación y confrontación a la adversidad, y no encapsuladas en frases vacías que llegan incluso a contradecirse entre sí. ¿Qué fue lo que llevó a unos niños que eran 20 centímetros más pequeños que sus rivales, a ganarse el respeto de un país con graves problemas de racismo, de su propia nación y, para algunos de ellos más difícil aún, el de sus familiares que quisieron proyectar en ellos una vida de frustraciones?

El valor nato que tienen los niños. ¿En qué momento lo perdemos?

Eran las 6:55 y aún no se ponía el sol. Página 400: fin del libro. Alcé la mirada y seguía en Coyoacán. En 143 minutos viajé a Williamsport, Nueva York, Washington D.C., a la Basílica de Guadalupe y a Monterrey.

Y en lugar de ser César Faz, Ángel Macías, Pepe Maiz o Baltasar Charles, quise ser el autor del libro.

Algún día.

viernes, septiembre 21, 2012

La Olimpiada: Florence Griffith Joyner


Nadie, absolutamente nadie es, ni ha sido más rápida que ella.

Florence Griffith Joyner fue la reina de la velocidad en la década de los 80 y fijó un estándar tan alto que ni siquiera ha sido batido. Es la poseedora del récord mundial de los 100 metros planos con un registro de 10.49 segundos, alcanzado el 16 de julio de 1988 en Indianápolis.


Originaria de Los Ángeles, nació el 21 de diciembre de 1959. Desde niña destacó en carreras de velocidad, donde se cuenta que incluso derrotaba a niños más grandes que ella. Pero la precaria situación económica de su familia la obligó a dejar la escuela en la adolescencia y el atletismo no ofrecía una oportunidad real para hacer dinero.

Todo cambió cuando conoció a su entrenador, Bob Kersee, quien le consiguió una beca para la UCLA y finalmente pudo demostrar su nivel en los campeonatos nacionales universitarios. Florence ganó varios títulos en los 100 y 200 metros planos, y eso la llevó a su primera competencia internacional de gran nivel, los Campeonatos Mundiales de Helsinki 1983, donde quedó en el cuarto lugar en el medio óvalo.

Al año siguiente ganó la medalla de plata en la misma prueba en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Poco tiempo después se casó con el campeón del salto triple, Al Joyner y se apartó temporalmente de las pistas. Pero a su regresó llegaron sus mejores resultados.

Reapareció en los Mundiales de Roma 1987 con la plata en los 200 metros planos y el oro en el relevo 4x100 con el equipo de Estados Unidos. Y en el año olímpico de Seúl
comenzó su encumbramiento a la gloria. Primero con la marca mundial de los 100 metros planos en los selectivos olímpicos de su país, donde rompió el récord anterior por 27 centésimas. Y ya en los Juegos de Seúl, se llevó el oro en el hectómetro, en los 200 metros planos y en el relevo 4x100, de hecho en el medio óvalo también fijó una marca mundial de 21.34 segundos, que sigue vigente hasta nuestros días. Además, se llevó la plata en el relevo 4x400.


El carisma de Flo-Jo, como era conocida, hizo que se robara el corazón de su país. Fue célebre también por su inconfundible estilo de maquillajes espectaculares y sus largas y decoradas uñas. Todo un ícono mediático en la Unión Americana.


A los 29 años de edad, con 5 medallas olímpicas y el triplete de la velocidad, decidió retirarse después de los Juegos de Seúl. Su súbito final a la etapa competitiva junto al primer gran escándalo de dopaje en la historia, el del velocista Ben Johnson, abrieron dudas entre los más escépticos sobre si realmente las cualidades de Griffith Joyner eran naturales o producto de alguna sustancia prohibida.

El mito se ha acrecentado ya que el mundo no ha visto una mujer más rápida a un cuarto de siglo de distancia, pero estos cuestionamientos probablemente jamás encontrarán una salida.

Florence Griffith Joyner falleció el 21 de septiembre de 1998 en Mission Viejo, California, a causa de una apoplejía cerebral, a los 38 años de edad. La mujer más rápida de la historia también tuvo una vida fugaz.

viernes, septiembre 14, 2012

La Olimpiada: Hicham El Guerrouj


Es uno de los más grandes fondistas de la historia, originario de un país de leyendas milenarias, enclavado en el desierto septentrional de África. Hicham El Guerrouj marcó una época en las pruebas de atletismo de medio fondo.


Como muchos niños marroquíes primero empezó a jugar futbol, pero el destino lo llevó a la pista en su adolescencia. Desde mediados de la década de los 90 comenzó a coleccionar éxitos, con el oro en los mil 500 metros planos bajo techo en los Campeonatos Mundiales de 1994, y la plata al año siguiente al aire libre.

El joven Hicham, de recién 22 años cumplidos, llegaba entre los favoritos para el podio en los Juegos de Atlanta 1996, pero una caída a 400 metros de la meta lo obligó a abandonar. Sus máximos rivales, el argelino Nourredine Morcelli y el español Fermín Cacho se llevaron el oro y la plata. Un golpe muy duro de asimilar para un joven talentoso, pero con mucho futuro por delante.


Esa derrota lo inspiró y lo obsesionó. Colgó en su casa una foto de la caída en Atlanta que diariamente le hacía recordar su meta: alcanzar el oro olímpico.

El ciclo previo a Sydney tuvo aún más éxitos, con el oro en los mil 500 metros de los Campeonatos Mundiales de Atenas 97 y Sevilla 99, y en 1998 batió la marca mundial con 3 minutos y 26 segundos flat, récord que aún permanece vigente. Pocos dudaban que el sitio más alto del podio estaba destinado para él, sin embargo, en los Juegos Olímpicos, fue sorprendido por el keniano Noah Ngeny, quien lo superó en la recta final para arrebatarle el oro. Ser el mejor durante cuatro años no siempre es suficiente y El Guerrouj, pese a tener ya una medalla olímpica en el cuello, mantuvo la fotografía de la caída de Atlanta en casa.

El camino a Atenas no fue diferente. Oros en los mil 500 metros de los campeonatos Mundiales de Edmonton 2001 y París 2003, donde además obtuvo la plata en los 5 mil metros. Para entonces, la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas lo había nombrado atleta del año, de 2001 a 2003.

Atenas 2004 fue su momento de gloria. Desde París 1924 con Paavo Nurmi, nadie había sido capaz de ganar el doblete en los mil 500 y 5 mil metros. La apuesta del marroquí era arriesgada. En su prueba fuerte, los mil 500, aceleró en la última recta ante la presión del keniano Bernard Lagat, y por apenas medio paso se llevó la medalla de oro. Fue la reivindicación de los fracasos en Atlanta y Sydney, en la mismísima cuna del olimpismo.


En los 5 mil metros el riesgo era aún mayor. Enfrentaba al campeón de los 10 mil metros y plusmarquista mundial de la distancia, Kenenisa Bekele. El ritmo lento de la carrera favoreció al marroquí, ya que en el sprint final pudo ser más rápido al ser especialista en una distancia menor. Era su segundo oro y el primer doblete olímpico en mil 500 y 5 mil metros planos en 80 años.

Hicham El Guerrouj se retiró en 2006 con dos medallas olímpicas de oro y una más de plata, además de cuatro títulos y dos segundos lugares en Campeonatos Mundiales. El originario de la localidad de Berkane no tenía nada más que demostrar en las pistas.

Pero fuera de ellas también ha destacado. El Guerrouj profesa el islam y como tal es un creyente ejemplar. Lee el Corán todos los días, donde dice que se encuentran todos los valores humanistas posibles, y aplica el ayuno de manera irrestricta durante el Ramadán, incluso durante su etapa deportiva. Un hombre que quiere la paz y un mundo mejor para sus hijos, y por ello es Embajador de Buena Voluntad de la Unicef, donde colabora en beneficio de los niños marroquíes.

Pese a ser considerado como el mejor mediofondista de la historia, después de su hazaña de Atenas, El Guerrouj negó estar entre los mejores atletas de todos los tiempos. Dijo que ese lugar le pertenece a Carl Lewis, Michael Johnson, Emil Zatopek, Haile Gebrselassie y Sebastian Coe. Pero nadie duda que su lugar en el Olimpo está muy bien ganado.

Y ahora en su casa, en lugar de aquella foto de la caída de Atlanta, Hicham El Guerrouj puso un pequeño museo personal con todas las cosas buenas que le pasaron en Atenas.

jueves, septiembre 13, 2012

Hillsborough: aún en búsqueda de la justicia

“El 15 de abril de 1989, 24 mil aficionados del Liverpool viajaron para ver un partido de futbol. 96 nunca regresaron.“

Con estas palabras, el sitio oficial del Liverpool recuerda la tragedia del Estadio de Hillsborough, casa del Sheffield Wednesday aquel 15 de abril de 1989, cuando una avalancha humana acabó con la vida de los aficionados. Esa tarde los Reds enfrentaban al Nottingham Forest en la Semifinal de la Copa F.A., en campo neutral.

Hillsborough representa uno de los capítulos más oscuros y de mayor dolor para Gran Bretaña, una cicatriz que a casi un cuarto de siglo de distancia sigue generando pena. Cada año, en el aniversario, se realizan eventos para recordar a las víctimas y el Liverpool tiene estrictamente prohibido jugar en esa fecha, por lo que incluso han reprogramado partidos de Liga de Campeones de Europa. Es un momento de unión para toda la nación, donde incluso los archirrivales del Liverpool, el Everton y el Manchester United, se solidarizan en memoria de la tragedia.

El partido inició a las 15:00 horas y se detuvo a los 6 minutos, al percatarse el árbitro de lo que estaba ocurriendo.


La zona más grande del estadio, la Spion Kop End, con capacidad para 21 mil aficionados, se le asignó a los seguidores del Nottingham; mientras Leppings Lane End, con 14 mil 600 lugares, se le dio a los fanáticos Reds, pese a ser mayoría. El resultado: un notable sobrecupo ante el mínimo control de seguridad desembocó en la avalancha humana que, además de los 96 fallecidos, dejó a 766 lesionados, 300 de los cuales fueron hospitalizados.



Jon-Paul Gilhooley, entonces de 10 años de edad, fue la víctima más joven de aquel triste suceso. Él era primo de Steven Gerrard, hoy capitán y jugador emblema del equipo. Para Steven, la muerte de Jon-Paul fue su máxima inspiración como futbolista.

El incidente tuvo como consecuencia la creación del Reporte Taylor, que muestra las directrices de seguridad en los estadios británicos: asientos en todas las localidades y la eliminación de las vallas que dividen las gradas del campo, entre otras.

En 1991, el dictamen oficial de la tragedia dejó como conclusión que se trató de un accidente, acompañado con una llamada de atención a las autoridades de Sheffield por la falta de seguridad en el suceso.

Pero el tema no quedó ahí. Ante la insistencia de los familiares de las víctimas por más de 20 años, el gobierno británico lanzó una nueva investigación para dar con la verdad hace tres años. Se revisaron más de 400 mil páginas de documentos que en su momento fueron clasificados como confidenciales y se volvieron a recoger testimonios de testigos presenciales y familiares.

Los resultados fueron revelados este miércoles: 41 de las 96 víctimas “tuvieron potencial de sobrevivir”; la Policía del condado de South Yorkshire intencionalmente hizo intentos para culparlos de su propia muerte; 116 de los 164 reportes policiacos fueron adulterados para quitar comentarios y pruebas desfavorables hacia la Policía, que además, cambió muestras de sangre de los fallecidos con otras que contenían alcohol, incluso de los niños y adolescentes, para cubrir sus fallas.

El Primer Ministro David Cameron ofreció disculpas a nombre del gobierno británico a los familiares por la manera en la que se manejó el caso en su momento, además de ordenar al procurador general, Dominic Grieve, que se revise la evidencia para apelar la revocación del fallo original de la Corte Suprema de 1991. Durante la presentación de Cameron, los legisladores no pudieron evitar las caras largas y mostrar el pesar por la zozobra de los familiares que por dos décadas han cargado con el peso del olvido hacia sus caídos.

Aquí el mensaje de Cameron, está en inglés, pero vale mucho la pena escucharlo completo:



En el Merseyside aún se pide justicia por las 96 víctimas. Probablemente se acaba de dar el paso más importante para llegar a ella.

martes, septiembre 11, 2012

Olimpo Mexicano: Gustavo Sánchez



Establecer una comparación entre los deportistas convencionales y adaptados no solamente es odioso, sino además inútil, pero desafortunadamente esta salida fácil resulta muy recurrente entre quienes ejercemos el periodismo deportivo.

Digo esto porque las historias que nos entregan los Juegos Paralímpicos son fuente inagotable de inspiración y realmente no necesitan de referencias de sus "hermanos" Olímpicos para brillar. Mensajes como el que nos entregan Alex Zanardi y Oscar Pistorius van más allá de la emoción de una carrera y un podio: son ejemplos vivos de que los límites son siempre autoimpuestos.

México regresó con 21 medallas de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, y con la tranquilidad de saber que así como las grandes glorias de inicios del siglo XXI ya van de salida o iniciando su camino final con el eterno agradecimiento del país (Doramitzi González, Patricia Valle, Mauro Máximo de Jesús, Ángeles Ortiz y un largo etcétera), hay un grupo de jóvenes que no sólo viene empujando, sino que ya da resultados desde temprana edad.

Gustavo Sánchez fue el máximo ganador de preseas para México en Londres 2012 con dos oros, una plata y un bronce en la natación. Un chico que llegó sin gran cartel e incluso con una expectativa propia no muy alta, pero que sorprendió a todo el país y hasta a sí mismo con sus victorias.

Tiene 18 años de edad y llegó a Londres con la intención de conocer el ambiente de los Juegos y de disfrutar la capital del país que ha dado a los grupos más influyentes del rock. Como fino melómano, es fan de los Beatles, Rolling Stones, Queen y Coldplay, entre otros.

Tuve la fortuna de entrevistarlo el domingo, poco antes de la Clausura de los Juegos. Aquí está lo que me platicó:


lunes, septiembre 10, 2012

Un verano inolvidable

Por Laura García

LONDRES.- Podrá parecer cliché o hasta propagandista, pero para los que nos tocó el honor de vivir los Juegos Olímpicos y Paralímpicos en Londres sí ha sido un verano inolvidable.

Soy relativamente nueva en esta ciudad, pero en los meses previos me di cuenta que viven cargando el peso histórico de ser líderes del mundo. Océanos de gente trajeada caminda por las calles de "La ciudad de Londres" todas las mañanas y se olvidan de interactuar. No hay tiempo, no hay necesidad: la persona sentada al lado de ti en el metro es la que puede quitarte tu trabajo. Es un ambiente crudo de supervivencia y se vuelve costumbre fácilmente.

Pero desde mediados de julio los grupos de voluntarios vestidos con una sonrisa y camisetas moradas comenzaron a cambiar el clima. Salió el sol (algo poco común para Inglaterra), recibimos a millones de visitantes diarios y los atletas del mundo nos recordaron que los límites del ser humano son los que nos imponemos nosotros mismos.

La ciudad, el trabajo, el clima, el tiempo, la prisa... Todos se volvieron completamente irrelevantes al ver correr a Mo Farah, ganar a Usain Bolt, a Oscar Pistorius romper las barreras de la que pensamos como su "discapacidad" y a Sarah Attar marcar un nuevo récord al ser la primera mujer saudí en correr con todo y hijab.

Para Gran Bretaña, los Olímpicos les regresaron su orgullo tras los atentados terroristas del 7 de julio del 2005, un día después de obtener la sede de la justa. La ciudad y la nación inglesa temblaron al darse cuenta que ya no son el poder militar que fueron los últimos siglos y quedaron desnudos a la cruda realidad del Siglo XXI. Los atletas paralímpicos victimas de estos ataques y los militares resurgidos de las arenas del Medio Oriente levantaron en alto su bandera en señal de victoria.

Para Europa, fue un muy necesitado respiro en medio de una unión económica al punto de quiebra, altos niveles de desempleo y presión internacional para seguir compitiendo. Los periódicos nos recuerdan a diario lo difícil que es ir a la escuela, graduarse, conseguir trabajo, comprar casa, pagar renta, y luego entraron los atletas del mundo para demostrarnos como "querer es poder".

El presidente del Comite Organizador, Sebastian Coe, lo dijo el domingo: "Este verano nos ha cambiado a todos, ha cambiado la forma en la que vemos al deporte y las discapacidades".

La tarea de traer los Juegos a la ciudad mas poblada de Europa fue un logro conjunto de los oficiales de transporte, de gobiernos, los comités olímpicos internacionales y sobre todo, de los 70 mil voluntarios. La ciudad cambió por ellos y hoy que nos levantamos a un lunes de "sindrome de abstinencia olímpica" nos hacen falta. Dedicaron su tiempo sin paga, sin pedir nada a cambio entregándonos un verano de sonrisas, direcciones amigables, mapas, canciones, chistes gritados por megáfonos y un compromiso infranqueable a su tarea de ser "la cara de Londres".

Ayer recorrió Londres una procesión de 21 carros alegoricos con mas de 700 atletas del equipo de la Gran Bretaña rebosante en orgullo. La ciudad va a salir a agradecerles su coraje y la valentía de recordarnos que cuesta más trabajo levantarse a diario y sonreír.

Este verano Londres aprendió algo que bien le vendría a las ciudades que se presumen de cosmopolitas y afluentes: por más millones que seamos en un lugar, seguimos unidos por nuestras fibras humanas. Somos seres hechos de sueños y esperanza. No podemos dejar que eso se nos olvide y ojalá sea suficiente recordatorio para que Londres lo mantenga en su corolario por mucho tiempo.

Río: no saben lo que les espera. Les mandamos nuestra mejor vibra desde aquí y ojalá los Juegos de 2016 inspiren a Latinoamérica asi como Londres 2012 ha movido a Gran Bretaña.

Hoy nos levantamos con una sonrisa. Esperemos que nos dure mucho tiempo.


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Laura García es una periodista mexicana radicada en Londres desde agosto de 2011. Estudió la Maestría en Periodismo Multimedia en la Universidad de Kent. Su hermana, Elsa, compitió por México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en gimnasia artística.

viernes, septiembre 07, 2012

La Olimpiada: Alex Zanardi


Un hombre apasionado por la velocidad, por la adrenalina de pisar el acelerador y cuya motivación era ver primero que nadie la bandera a cuadros.

Alessandro Zanardi nació el 23 de octubre de 1966 en Bolonia, Italia, y debutó en la Fórmula Uno en 1991 con el equipo Jordan. En cuatro años en los que militó también en Minardi y Lotus tuvo poca suerte, apenas con un sexto lugar en Brasil en 1993 como mejor resultado.

Y justamente a mitad de la década de los 90 brincó a la Serie CART, donde brilló con luz propia con dos títulos en 1997 y 98. Ello le valió el regreso a la Máxima Categoría para 1999 con Williams, donde nuevamente tuvo poco éxito.

En 2001 regresó a la Serie CART, el escenario de sus mayores logros, sin embargo, el final de esta etapa fue muy diferente.



El 15 de septiembre de aquel año, en el EuroSpeedway de Lausitz, Alemania, Zanardi perdió el control de su auto que quedó atravesado en la pista, Patrick Carpentier pudo esquivarlo, pero Alex Tagliani le propinó un impresionante golpe sobre el lado izquierdo que partió el bólido en dos. Zanardi perdió mucha sangre y tuvo que ser amputado en sus dos piernas por encima de la rodilla, aunque la rápida intervención de los doctores le salvó la vida. Un episodio que el mundo del deporte motor recuerda con el dolor del incidente, pero con la esperanza e inspiración que ha dado con su ejemplo en los años siguientes.

Cerca de cumplir los 35 años de edad, Zanardi fue obligado a replantearse llevar una nueva vida, pero la pasión por la velocidad y por el deporte lo regresaron eventualmente a las pistas. Después de pasar por un periodo de rehabilitación, compitió en el Campeonato Europeo de Autos Turismo, en el Campeonato Mundial de la Misma Categoría, e incluso ya manejó un Fórmula Uno adaptado a sus necesidades.

Pero si algo ha aprendido Alex Zanardi en los últimos años, es que el motor más potente es la voluntad. El año pasado ganó el Maratón de Nueva York en silla de ruedas y la medalla de plata en la contrarreloj de los Campeonatos Mundiales Paraciclistas. Ahora cumple la meta de participar en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.



Y no podemos negar que se lo tomó muy en serio, construyó su propia bicicleta y además corrió en Brands Hatch, un circuito en el que ya manejó en la Fórmula 3000 y el Campeonato Mundial de Autos Turismo, la WTCC.

Con sus brazos como propulsor, Zanardi alcanzó el oro paralímpico. Aunque no hubo bandera a cuadros, Alex regresó a un podio para escuchar su himno nacional, para mostrarle al mundo que el poder de la voluntad humana no se mide en caballos de fuerza, y que el límite se lo impone uno mismo.



martes, septiembre 04, 2012

El ramo vs. La liga

Modas van y vienen, los matrimonios son cada vez más efímeros y las bodas cada vez más salvajes. Pero hay momentos y ritos que nunca serán eliminados... Como el lanzamiento del ramo y la liga.

Primero el ramo: el símbolo de la inocencia femenina, del anhelo por casarse y tener una familia con muchos hijos... Bueno, lo último tal vez no.


Primero se les convoca a todas las damas a formar una fila. ¡Claro! A la víbora víbora de la mar de la mar por aquí pueden pasar (Dios Santo, ¿quién se inventó esa letra?) A la marcha de la música comienzan a pasar las mujeres bajo un arco formado por los novios como pilares y el velo del vestido de la novia como techo. Claro que unas son más rápidas que otras, entonces en algún momento chocan con los novios y los hacen tambalear, pero nada demasiado grave, por lo general.

Al terminar este característico rito bodesco, viene el momento cumbre para todas las solteronas, erm, digo, las señoritas casaderas...

La novia se eleva cual pavorreal al ver a todas las jóvenes (y no tan jóvenes) solteras que acuden al llamado, quienes se colocan en posición de alerta. Abren más los ojos y atienden cada movimiento de la afortunada que ya encontró a su príncipe azul. Una... Dos... Tr... Nada... Sólo una finta y la onomatopeya de "aaaaah" en desilusión por hacerlas esperar.

Y cuando finalmente la novia se atreve a lanzar el ramo por los aires, comienza una serie de innumerables jaloneos, rasguños, jalones de cabello, piquetes de ojos, bofetadas, saltos de una sobre otra, patadas, pellizcos... Eso sí, nada a puño cerrado, hasta que la afortunada que recibe el accesorio puede escapar de la jauría insaciable. Todo esto que les relaté en este párrafo ocurrió en menos de un segundo. Es como una escena de la batalla final del Señor de los Anillos llevada a un suspiro en el tiempo.

Sin embargo, las feroces guerreras cambian en un microsegundo su semblante al observar a la poseedora del ramo. "¡aaaay, ¡felicidades Chuchis! ¡Ahora sí se te hace goeeey!". Gritos y alegorías a la nueva heroína del amor. Júbilo al máximo. Éxtasis orgásmico. ¡Boda en puerta! Fotos que retraten el documento de Chuchis y las chuchiamigas, una con señal de fake-moderatto-rocker, dos con duck-face y la menos afortunada haciendo bizcos.

Ah claro, y de inmediato se sube todo a Facebook. Smartphones, nunca se mueran...

Después viene el turno de los machos.

Ah, la liga... Yo no sé si a principios del siglo pasado, en aquellas épocas porfirianas, el hecho de invitar a toda la concurrencia masculina a ver cómo la novia muestra su muslo mientras el novio posa su mano para quitarle la liga fuera objeto de morbo. Hoy, en los albores del tercer milenio, en la era de la información, donde para ver a una mujer totalmente desnuda en pleno acto físicamente vigoroso sólo basta escribir damesexo.com, donde además son las propias mujeres quienes gustan mostrar el 80 por ciento de su pierna cuando salen a la calle, y donde los bikinis revelan casi todo.. ¿Morbo por el acto de quitar la liga? Por favor...

Lo primero que llama la atención es que, a diferencia del ramo, son pocos los hombres que se animan primero a formar el pelotón. Es entonces cuando el hábil animador convoca nuevamente... ¡Sí! A la víbora de la mar de la mar por aquí pueden pasar. Así animan a más homínidos a levantarse de sus sillas. Y si el caos con las mujeres no fue suficiente, los hombres se ponen de tarea tumbar al novio a como dé lugar. Los más tímidos hacen un movimiento de cadera al cruzar el arco, pero los más cínicos buscan taclear como linebacker. Un ejército de 7 u 8 amigos del novio deben protegerlo con su vida para evitar que se caiga.

Ya que por lo menos la mayor parte de los machos se levantaron de su silla, pues que se queden a pelear por la liga. Hay uno que otro desadaptado que empuja al de adelante, pero son los menos. El ritual se conduce en relativo orden. El novio avienta la liga y la recibe el (des)afortunado que se cruzó en su trayectoria. Tan tan.

¿Qué? Pues si ya hubo desmadre en la víbora víbora de la mar de la mar por aquí pueden pasar, seamos unos caballeros cuando se aviente la liga... O no...

Hay dos opciones: una, menos común, que el nuevo poseedor de la liga enloquezca como mujer con ramo, que quiera tomarse fotos con su novia y alcahuetas amigas presumiendo su trofeo; la otra, más común, que ponga cara de pánico porque la novia va a presionar más con el anillo. Ah, y una tercera, que el sujeto sea soltero y disponible, lo cual en realidad es improbable, ya que los que estamos en esa condición ni nos preocupamos por la susodicha liga.

Total, valoramos la libertad... Ja.

viernes, agosto 31, 2012

La Olimpiada: Los Juegos Paralímpicos

Los Juegos Paralímpicos representan el segundo evento deportivo más grande del mundo, detrás justamente de los Olímpicos. Un ejemplo de superación y una inspiración para el mundo entero.

A lo largo del movimiento olímpico hay ejemplos de atletas discapacitados que alcanzaron la gloria. Como el gimnasta alemán George Eyser, quien ganó seis medallas en San Luis 1904 con una prótesis de madera en una pierna, o el tirador húngaro Karoly Takacs, quien perdió la mano derecha en la Segunda Guerra Mundial, tuvo que acostumbrarse a tirar con la izquierda, y así se llevó el oro en Londres 1948 y Helsinki 1952.

Pero es cierto que salvo excepcionales casos, las condiciones de competencia son inequitativas para un atleta discapacitado en el mundo del deporte convencional.

El génesis de los Juegos Paralímpicos reside en la sombra de los efectos devastadores de la Segunda Guerra Mundial, y la luz que trajo el deporte para las víctimas de esta atrocidad que quedaron marcadas para el resto de su vida.

En el hospital de Stoke Mandeville, al sur de Inglaterra, el doctor Ludwig Guttman, un judío alemán que escapó a la persecución nazi en su país, organizó los Juegos Internacionales sobre Silla de Ruedas en 1948, que se realizaron de manera paralela con los Juegos Olímpicos de Londres. Guttman instauró la práctica del deporte entre sus pacientes con lesiones en la médula espinal como parte del proceso de rehabilitación.

Y es que de acuerdo con Guttman, el deporte no solamente ayuda a la recuperación física de los pacientes, sino también a restituir el autoestima.

Los Juegos de Stoke Mandeville se convirtieron en un evento anual, sin embargo, para 1952 participó un equipo holandés, por lo que el evento adquirió carácter de internacional. Para 1960, los Juegos se trasladaron a Roma, que más tarde fueron reconocidos como los primeros Paralímpicos de la historia. Justamente ahí, en la capital italiana, el evento se abrió no solamente a veteranos de guerra, sino a todos los deportistas interesados.

Eventualmente los Juegos Paralímpicos también dejaron de restringirse a pacientes en silla de ruedas con problemas de médula espinal, y se crearon seis categorías de discapacidad: amputados, parálisis cerebral, discapacidad intelectual, silla de ruedas, débiles visuales y “los otros”, que comprende a cualquier otro problema no listado, como pueden ser la sordera, esclerósis múltiple o deformidades congénitas.

En 1960 y 1964 Roma y Tokio absorbieron tanto los Olímpicos como los Paralímpicos, pero en 1968, se celebraron en Tel-Aviv, Israel, y desde 1972 se realizaban en el mismo país sede de los Olímpicos, pero en otra ciudad, de hecho México participó por primera vez ese año, en Heidelberg. Desde 1988 en Seúl, los Juegos Paralímpicos se realizan unos días después de la celebración de los Olímpicos en la misma sede.

Y aunque los primeros Juegos Paralímpicos oficiales de la historia fueron los de Roma 1960, Gran Bretaña celebra el regreso de esta justa a casa por segunda vez, si contamos que Stoke Mandeville fue sede junto a Nueva York de la edición de 1984. Tan importante es esta justa para el pueblo del Reino Unido que una de las dos mascotas olímpicas fue bautizada como Mandeville, en honor a los Juegos Paralímpicos.

Londres 2012 inició este miércoles con la presencia de 4 mil 285 deportistas de 166 países, con una fastuosa ceremonia inaugural que presentó un recorrido por los avances de la ciencia y la tecnología, aquella que ha impulsado a estos atletas a superarse día con día en combinación con el deporte.

viernes, agosto 24, 2012

La Olimpiada: Tommie Smith y John Carlos... Y Peter Norman

Los Juegos Olímpicos de México 1968 marcaron un antes y un después en el atletismo, con nuevas marcas mundiales inauditas para la época y además, con historias fuera de la pista que las hicieron aún más memorables.

Por primera vez se corrieron los 100 metros planos en menos de 10 segundos, gracias a las piernas de Jim Hines; Bob Beamon voló a la inmortalidad con un descomunal salto de 8.90 metros de longitud y Richard Fosbury popularizó para siempre su estilo en el salto de altura, al librar la varilla de espaldas y no de frente.

Pero una de las pruebas que más se recuerdan son los 200 metros planos varoniles.

Aquel 16 de octubre por la tarde, sobre la flamante pista de tartán del Estadio Olímpico Universitario, la primera de este tipo que se utilizó en la máxima justa deportiva, se colocaron en sus marcas los ocho finalistas.




Tommie Smith de Estados Unidos, cerró de manera espectacular en los últimos 100 metros y se llevó el oro con récord mundial de 19.83 segundos. El australiano Peter Norman le arrebató la plata en los últimos metros a otro estadounidense, John Carlos, quien después de salir de la curva en primer lugar no pudo mantener el paso y se tuvo que conformar con el bronce. 1-3 para los Estados Unidos.

Ya por la noche en el mismo escenario, se realizó la premiación. Vestidos en pants, los tres ganadores de la prueba fueron presentados y se les colgaron sus preseas. Pero al entonar el himno de los Estados Unidos, Tommie Smith alzó el puño derecho y John Carlos el izquierdo, ambos con con un guante negro y la cabeza agachada. Era la señal del “Black Power” o “Poder Negro”, una protesta por la discriminación racial que se vivía en su país, cuya lucha estaba en pleno en aquella época.

De izq. a derecha: Peter Norman, Tommie Smith y John Carlos

Y no sólo eso: Peter Norman, de piel blanca, también se unió al acto. Aunque no alzó el puño ni agachó la cabeza durante la interpretación del himno, portó en el pants de la delegación de Australia un parche con las siglas OPHR, que en español significa Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos.

El par de guantes negros fueron comprados por la esposa de Smith, mientras que Carlos convenció a Norman de llevar el emblema del OPHR, impulsado por los deportistas estadounidenses afroamericanos. Pero ninguno de los tres midió las consecuencias de aquella protesta.

Smith y Carlos fueron expulsados de la Villa Olímpica y regresados de inmediato a Estados Unidos, donde se les agudizaron sus problemas de discriminación. El campeón olímpico sólo pudo hallar trabajo de lavador de coches, del cual fue despedido pronto porque nadie quería laborar con él, mientras que la esposa de Carlos se suicidó ante la precaria situación de su familia. Norman también sufrió de rechazo en Australia y se le negó competir en los Juegos de Munich 1972.

A 44 años de distancia muchas cosas han cambiado. El gesto de los tres hombres más rápidos en el medio óvalo en 1968 representa una imagen icónica del olimpismo, y si bien ninguno de los tres tuvo una vida holgada, el tiempo ha sabido reconocer su lucha, aunque no de manera oficial por el COI que mantiene sus estrictas reglas de neutralidad política.

En 2006, Peter Norman falleció y Tommie Smith y John Carlos viajaron hasta Australia para estar presentes en su funeral. Ellos dos llevaron el féretro hasta el nicho para agradecer el valor de aquel hombre blanco que los acompañó en el podio de México 68.

domingo, agosto 12, 2012

Olimpo Mexicano: Oribe Peralta y la Selección de futbol


Si buscas el significado de la palabra "oribe" en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, aparece lo siguiente: "artífice que trabaja en oro".

Suena como una obra poética del destino que en un país acostumbrado históricamente a las derrotas en su deporte nacional, un hombre llamado Oribe haya sido el culpable de la más grande alegría y de un cambio de timón en la cronología del futbol mexicano.

Pero la historia de Oribe Peralta distaba mundo de estar cerca del oro, como su nombre lo dice. Es una de las muchas de un niño de extracción humilde que vio en el futbol una oportunidad para dejar atrás la precariedad. Inició en el llano, en el ejido La Partida, Coahuila, donde creció, a 10 kilómetros de la zona urbana de Torreón, una región que pasó de la absoluta tranquilidad a ser el campo de batalla de cárteles de narcotráfico.

Oribe no es un tipo agraciado. (Yo tampoco, lo juro.) Hasta parece una crueldad que su nombre rime con "horrible". No sé si su apodo, "Cepillo", sea una muestra de afecto o una mofa como las muchas que existen en una escuela o en un equipo de futbol. Tiene los ojos saltones y los dientes chuecos, y cada que marca un gol su sonrisa se vuelve un segundo castigo para quienes acaban de ver manchada su meta.


Fue observado por gente de Morelia, el equipo que lo debutó en Primera División. Después pasó por León, Santos, Monterrey, Jaguares y una segunda etapa en el equipo de su tierra, donde se ha convertido en un estandarte.

Oribe encontró su vocación con el oro hace apenas dos meses y medio. Con Santos, enfrentó en la Final del torneo de Liga al Monterrey dirigido por Víctor Manuel Vucetich, un hombre que no había perdido un título en dos décadas. El "Rey Midas" fue finalmente vencido por los goles de un chico que lleva el oro en su nombre y Santos acabó con una malaria de cuatro títulos que se habían dejado ir en la orilla.

Fue llamado para Juegos Olímpicos como emergente, ante la negativa de Carlos Vela y de Alex Ferguson para que Javier Hernández participara. El perfil bajo que mantuvo durante buena parte de su carrera ya no era opción: Oribe sería juzgado con la vara de sustituir al jugador de moda de México, y además, recién recuperado de una lesión que lo amenazó en la Final contra Monterrey.

En los amistosos previos a Londres 2012 y hasta en los primeros dos partidos del torneo, Oribe estuvo fuera de forma. Su bajo rendimiento generó toda serie de cuestionamientos, pero el técnico, Luis Fernando Tena, no dejó de confiar en él.

Primero un gol contra Suiza en el tercer partido de la fase de grupos, pero el que le devolvió esa sonrisa macabra al rostro fue el obús que se metió al ángulo de la portería de Japón en la Semifinal, el que abrió el camino para asegurar la primera medalla olímpica de futbol.

Pero Oribe es el artífice del oro, no de la plata. La obra no estaba terminada: dos goles suyos dejaron en el camino a un Brasil que sigue suspirando por el oro olímpico en futbol.

Del llano de la Laguna, tuvo ayer a Wembley y a un país entero a sus pies.


Oribe, el artífice, finalmente se encontró con el oro.

Olimpo Mexicano: María del Rosario Espinoza


María del Rosario Espinoza es la más grande deportista en la historia de México. Es la única con campeonato centroamericano, panamericano, mundial y olímpico. Solamente Ernesto Canto iguala ese currículum.

Antes de Londres 2012 hubo una especie de campaña entre los reporteros que cubren la fuente de deporte amateur para que María fuera designada abanderada nacional para la ceremonia de inauguración. Bastaba solamente mostrar su palmarés y disipar algunas dudas sobre su calendario de preparación.

María pudo convertirse en la primera doble campeona olímpica mexicana en la historia. Hace cuatro años, cuando ganó su oro en Beijing 2008, sonrió sin llegar a la euforia; se vio feliz, pero no enloquecida: bien sabemos que María del Rosario Espinoza es una mujer cuidadosa con sus emociones, prácticamente un témpano.

Llegó a Londres 2012 en un buen momento deportivo y con una gráfica del torneo que parecía accesible, pero en Cuartos de Final un error de los jueces le quitaron la posibilidad de repetir el oro. Tal como la conocíamos, en la entrevista inmediata, vimos a una María en total control de sus emociones, sin mostrarse triste, frustrada o enojada.

Su verdugo llegó a la Final y la arrastró al Repechaje para pelear un bronce. Primero arrolló a una chica de Samoa con un contundente 13-0, y eso la llevó a enfrentarse a una cubana que la había derrotado en Holanda apenas en marzo.

Con un combate inteligente, ganó 4-2 y aseguraba su segunda medalla olímpica. Y vimos a una María que no conocíamos.


María perdió el control y lloró. La medallista de oro, venida a bronce, soltó las lágrimas que no le rodaron hace cuatro años en Beijing.

El deporte es mucho más que un dato duro. Es historia. Es tratar de entender que una medalla no vale el metal, sino las lágrimas y las gotas de sudor y sangre que las precedieron. Dudo que en ese momento María se diera cuenta que su bronce la "desempataba" de Ernesto Canto como la mejor mexicana de la historia, quizás sí, pero de lo que sí estoy seguro es que al terminar el combate contra Gleinhis Hernández repasó que uno de los días más difíciles de su carrera terminó en el podio.

No, no es oro, no sabe a oro. Ese bronce sabe a sangre, sudor y lágrimas.

jueves, agosto 02, 2012

Olimpo Mexicano: Noé Hernández


En el deporte se habla del hambre como una metáfora de la ambición de lograr algo. Se dice que un atleta tiene "hambre de triunfo" cuando anhela y trabaja por una victoria que luce de lo difícil a lo inalcanzable.

Pero para Noé Hernández, el hambre fue literal. En alguna etapa de su juventud no tuvo casa y vivía para comer cada día. Encontró en el deporte más noble de todos, el atletismo, la salida a sus problemas, pero tuvo que prepararse arduamente para ello.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Carlos Estrada
Edición: Alejandro Aguilar

miércoles, agosto 01, 2012

Olimpo Mexicano: Paola Espinosa y Alejandra Orozco


De diferentes maneras, pero Daniel Bautista y Ernesto Canto se inspiraron en José Pedraza; Carlos Mercenario en Daniel Bautista; Joel Sánchez en Ernesto Canto...

Pero ninguno de ellos tuvo la fortuna de compartir el podio olímpico al lado de su modelo a seguir.


Imagen del diario Reforma

Alejandra Orozco sí lo hizo. Ahora lleva una medalla idéntica a la de Paola Espinosa.

martes, julio 31, 2012

Olimpo Mexicano: Germán Sánchez e Iván García


He platicado con 10 medallistas olímpicos y me han contado todo tipo de cosas. Pero ayer me fui a dormir pensando qué sentirá el padre de uno de ellos al encontrarse por primera vez con su hijo.



Este fue justo el momento en el que Germán Sánchez (de espaldas), se encontró con su padre después de recibir su medalla. Foto del diario Reforma.

domingo, julio 29, 2012

Un día con Elsa García



Es la mejor gimnasta mexicana de todos los tiempos. No lo digo yo, sino sus 12 medallas de eventos internacionales (de las 20 que ha obtenido México) y su dominio aplastante en la Olimpiada Nacional durante la última década.

Su cenit de resultados llegó en 2007, en una gira por Europa que atrajo las miradas del mundo hacia ella. Desafortunadamente, una lesión no le permitió competir a su máxima capacidad en los Campeonatos Mundiales de aquel año, el único selectivo para Juegos Olímpicos, y tuvo que ver Beijing 2008 desde su casa.

Le costó levantarse de ese golpe, pero Londres 2012 se convirtió no sólo en una meta, sino en una reivindicación, más allá de aquel sueño que empezó a forjar desde los tres años, cuando comenzó la práctica de la gimnasia.

En enero de este año, en la misma capital inglesa, Elsa García clasificó a los Juegos Olímpicos, en la misma arena donde sería la competencia que anheló por toda una vida.

Elsa y su equipo cuidaron cada detalle de su preparación para evitar algún quitarrisas previo a Londres 2012, pero en el deporte de alto rendimiento las lesiones son parte del juego y pueden llegar en el momento más inoportuno... Como en el entrenamiento previo a la competencia olímpica, por ejemplo.

Fueron seis dedos, tres de cada mano, uno de ellos completamente fisurado. Elsa aspiraba a meterse a la Final del All-Around y a la de algún aparato, pero esta lesión le impidió competir en barras asimétricas y salto de caballo (era necesario completar los cuatro aparatos para pelear por la Final del All-Around). No puedo asegurar aún esto, pero me dio la impresión de que en la viga de equilibrio tuvo que quitar elementos que le restaron grado de dificultad, y eso le afectó en la calificación, un 12.400 que le borró la sonrisa del rostro, pero en el piso se vio más suelta, ahí en donde ella ha cautivado al mundo con su belleza y elegancia, y con un 13.733 que difícilmente la metería en la Final, pero que le hizo sonreír por unos instantes...

En mayo, para ser exactos el día 15, viajé a Monterrey para estar un día completo con ella y dar fe de lo que veía: de la preparación de una deportista olímpica. Pero más allá de eso, encontré a un ser humano entrañable.

Elsa tiene 22 años y de acuerdo a su hermana, es un "espíritu libre", creo yo el mejor halago que puede recibir un ser humano. Es una mujer risueña, bromista, le gusta hacer caras y adora a los gatos, de hecho tiene tres en su casa: el venerado Rulo, el rey de la casa, ya de 17 años de edad; la princesa Ely, la absoluta belleza y vanidad felina en cuatro patas; y la guapa Frida, de quien en realidad me quedé con las ganas de conocer porque nunca quiso bajar a saludar; además de un amistoso perro llamado Rufo, que le mueve la cola incluso a los desconocidos.

Su madre, María Gracia, es una mujer espiritual, alegre y que en todo momento está en absoluta armonía con lo que lo rodea. Su hermana, Laura, se fue a estudiar una maestría en periodismo en Inglaterra para prepararse con los mejores del mundo y para que pudiera ver a Elsa cumpliendo su sueño. A su padre desafortunadamente no lo he podido conocer, pero sé que es un buen hombre, crítico, analítico y deportista, que ha trabajado fuerte para que en su casa no falte nada.

Y es que de lo que les voy a presentar al finalizar estas líneas, saqué mucho más que un buen reportaje: la amistad de Laura, quien pese a que nunca nos hemos visto en persona, se ha vuelto un gran apoyo, tanto en lo profesional como en lo personal; de María Gracia, quien me hizo sentir una paz que he experimentado ante muy poca gente; y de José Carlos, el novio de Elsa, cuya historia me estoy reservando para otro día. Ah y claro, la promesa de regresar pronto, ya sin un micrófono ni la pose de reportero.

Al terminar su compentencia en Londres 2012, Elsa encontró un abrazo sincero y fraterno de la guatemalteca Ana Sofía Gómez, quien por cierto carga con la esperanza de un país que nunca ha ganado una presea olímpica. Ese abrazo que, quienes la conocemos no como gimnasta, sino como persona, le quisimos dar justo en ese momento.

Elsa regresará a su amado Monterrey sin medalla, es cierto. Pero hay gente que no necesita una metal para saber que vale oro. Les pido que me regalen ocho minutos más de su vida para que conozcan a la verdadera Elsa, les prometo que no se van a arrepentir.



Entrevistas y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Francisco Alvarado
Edición: Mariano Díaz

Al aire en Londres y Punto, por TDN, el 28 de julio de 2012.

lunes, julio 23, 2012

Olimpo Mexicano: Joel Sánchez


Nueve medallas le ha dado la marcha a México: tres de oro, cuatro de plata y dos de bronce. La última llegó hace 12 años, en Sydney, con Joel Sánchez.

50 mil pasos separan a un marchista de la meta en una competencia, pero para un andarín veterano, con cuatro ciclos olímpicos en su trayectoria, son millones de golpes con el piso. Así se construyen los sueños.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Francisco Alvarado
Edición: Alejandro Aguilar

viernes, julio 20, 2012

El deportista olímpico






Levántate. No dejes que te gane la fatiga ni la desidia. No te detengas. Esta no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. Porque a veces es más difícil salir de la cama que levantar una pesa con 200 kilos. Porque sería más fácil quedarse en el piso que levantarse y volverlo a intentar. Porque sería más fácil retirarse y decir “no puedo” que tomar nuevamente el rumbo.

Porque eres quien tuvo un talento natural y lo convertiste en algo sobrenatural, porque del deporte hiciste primero un juego y después lo convertiste en tu vida. Te ha permitido viajar, conocer otras culturas, otros lugares, otra comida y otras formas de pensar. Y has tomado todo lo bueno para llevarlo a tu día a día, para prepararte y poder saltar más alto, correr más rápido y ser más fuerte.

Eres mucho más que un deportista: eres un guerrero. Eres la esperanza de tu nación. Eres el embajador que lleva al mundo lo mejor de tu gente, que con tu fuerza y dedicación buscas poner su bandera en el lugar más alto. Eres la inspiración de los más jóvenes y la nostalgia de los más viejos, el que escribirá la nueva historia y pondrá un estándar más alto de perfección y excelencia, el que pondrá una marca que impulsará a los que vienen a ser mejores.

Eres aquel que entiende que el deporte es el lenguaje más universal de todos.

Eres el que no se dejó vencer por enfrentarse a alguien más alto o más fuerte, el que confió en su talento e inteligencia para ganar. El que acumuló más tropiezos que medallas, pero también el que entiende que el oro vale todas las gotas de sudor y de sangre que las precedieron.

Eres el que en lugar de humillar a tu rival, lo honras cada día, porque te hace ser más fuerte y valeroso, porque es quien te hace ser más grande. Porque sin él, no eres nadie. Eres el que le da un sincero abrazo al terminar la competencia no para consolarlo, sino para agradecerle el esfuerzo.

Eres la luz de tu familia y de tus compañeros de equipo, de todos aquellos que ven en ti un modelo a seguir. De tu padre, que trabajó muchos años para que no faltara nada en tu casa y para que no te faltara tampoco nada para entrenar; de tu madre que se levantó temprano cada mañana para prepararte el desayuno y para alentarte cada vez que te sentías derrotado; de tus hermanos que te han hecho reír cada vez que el mundo se burló de tus fracasos; de tus amigos que te escogieron como a un hermano; de tu entrenador, que guio tus pasos hasta la victoria, de tu equipo multidisciplinario que cuidó cada detalle de tu preparación para formar la máquina perfecta.

Eres el material del cual están compuestos los sueños. Eres tu propio motor. Cada paso, cada vuelta, cada levantamiento, cada disparo, cada patada y cada brazada te fueron acercando a tu meta. El mundo entero verá tu competencia, pero sólo tú sabes lo que te costó llegar a ella.

Eres un deportista olímpico no por designio, sino por derecho. Nadie te lo regaló. Porque cada día de tu vida trabajaste para bajar una centésima o levantar un kilogramo más, porque construiste tu destino. Y cuando desfiles en la inauguración y estés por salir a competir, recuerda todo lo que tuviste que pasar para llegar ahí.

Eres un olímpico, eres el material de tus sueños y la inspiración de tu nación.

martes, julio 17, 2012

Olimpo Mexicano: Jesús Mena


Mis primeros recuerdos de unos Juegos Olímpicos llegaron a los 7 años de edad, en Seúl 1988. Aún preservo en la memoria algunos detalles de la inauguración, la canción oficial del evento, a Matt Biondi ganando 5 medallas de oro y el gran escándalo por el dopaje de Ben Johnson.

Y también, afortunadamente, conservo el recuerdo de la primera medalla que vi ganar a un mexicano.

Fui con el protagonista para que me contara la historia, incluso con aquellos detalles de ella que ya había olvidado.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Carlos Estrada
Edición: Alejandro Aguilar

lunes, julio 09, 2012

Olimpo Mexicano: Carlos Mercenario


Hace 20 años, México llevaba la delegación que, en teoría, rompería todas las marcas.

Se pronosticaron 10 preseas para los Juegos de Barcelona, con medallistas olímpicos de ediciones anteriores, campeones mundiales y ganadores de reconocidas pruebas internacionales.

Uno a uno fueron cayendo todos. Un veterano Ernesto Canto no pudo aguantar el ritmo en la marcha de 20 kms.; Jesús Mena se rezagó en la plataforma; Manuel Youshimatz no pudo emular su proeza de ocho años atrás en dos ruedas; Eric Merghentaler, campeón mundial en vela Clase Finn, ni siquiera quedó en el top 10; Arturo Barrios, poseedor del récord del orbe en 10 mil metros planos, quedó quinto; Salvador García, ganador del maratón de Nueva York de 1991, no se presentó; el equipo de futbol ni siquiera pasó la primera ronda... Y la lista sigue.

A dos días de la clausura, cuando parecía que México se podía ir sin una medalla olímpica por primera vez desde Amsterdam 1928, Carlos Mercenario tuvo que recorrer el camino más largo para salvar el honor.

Esta es su historia.



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Ramsés Barona
Edición: Alejandro Aguilar

martes, julio 03, 2012

Olimpo Mexicano: Ernesto Canto


Las grandes potencias mundiales en el deporte están acostumbradas a colocar a sus deportistas en los dos lugares más altos del podio olímpico en algunas pruebas.

Naturalmente, no es el caso de México. Para un país que apenas rebasa el medio centenar de preseas, lograr un 1-2 es todavía una proeza mayor, que en el caso de la historia olímpica tricolor sólo se ha logrado dos veces: en el salto ecuestre de Londres 1948 y en la marcha de 20 kilómetros de Los Ángeles 1984.

Ernesto Canto encabezó el día de mayor triunfo en la caminata mexicana, un justo premio al único varón de nuestra nación que ha ganado oros centroamericano, panamericano, mundial y olímpico, además de poseer en ese momento un récord del mundo.

Esta es la historia de Ernesto Canto:



Entrevista y realización: Ricardo Otero
Camarógrafo: Francisco Alvarado
Edición: Alejandro Aguilar

lunes, julio 02, 2012

Somos más grandes que tú, Enrique

¿Acaso crees que esto será de México en el próximo sexenio?


¿Sentiste miedo? Sí, yo sí. Y cuando siento eso por el futuro de mi país, volteo a ver lo grande que es México:














(Y aquí hay muchas más fotos... Sí, aquí, dale clic.)

México es mucho más grande que tú, Enrique. Te vamos a exigir como no se le ha exigido a nadie antes: ese es nuestro compromiso, y créelo, te lo vamos a cumplir.