miércoles, octubre 19, 2011

Antorcha Panamericana IX - FAQ's

- ¿Cómo te fue de viaje?
Bien, muy chingón, fue una putiza, pero lo valió.

- ¿Cuál fue tu ciudad favorita?
Oaxaca. Pero eso no es nuevo, estoy enamorado de Oaxaca desde que lo conocí.

- ¿Cuál fue tu ciudad favorita QUE NO CONOCÍAS?
Chihuahua. Ufff. Me caso. Diez veces por hora.

- ¿Dónde están las mujeres más buenas?
Ver la respuesta anterior.

- ¿A dónde no regresarías?
Ps tanto como no regresar no, pero quitando sus malecones, La Paz y Chetumal no tienen mucho chiste.

- ¿Y qué tal los hoteles?
Como nos tocó un albergue donde no hubo ni papel de baño, también nos tocó un gran turismo donde todo era gratis, hasta el alcohol. Fue un volado, hubo de todo.

- ¿Fue todo por carretera?
Quitando los tramos Hermosillo-Tijuana, Tijuana-La Paz (ambos en avión) y La Paz-Mazatlán (ferry), sí.

- ¿Cómo se siente regresar a casa?
Chingón. MUY. Nunca la había valorado tanto.

- ¿Por qué no te quedaste en Guadalajara?
No sé (inclúyase con ademán de "no tengo idea"). Pero me siento tranquilo al respecto, por ahora.

- Neta neta, ¿le aplaudieron a Felipe Calderón en la inauguración?
Sí. Neta neta. Como nunca en su sexenio.

- ¿Te acuerdas contra quién jugó su último partido de preparación el Tri Panamericano?
A duras penas sé contra quién jugaron los Pumas...

- ¿Cuál fue la mejor entrevista que hiciste?
Con Lorenza Morfín, ciclista de montaña, en Cuernavaca. Ya ganó medalla de plata, y de hecho fue la primera que obtuvo México en estos Juegos.

- ¿Con quién te sentiste más nervioso al entrevistarlo(a)?
Elsa García.

- De la gente que conociste, ¿quién causó una huella más profunda en ti?
Zoila Flores, saltadora de longitud. En cierto sentido me sentí identificado con ella.

- ¿A quién extrañaste más?
Se lo diré directamente a la(s) persona(s) involucrada(s).

- ¿Qué se siente correr con la Antorcha?
Exageraría si les dijera que fue el mejor momento de mi vida, pero más que correr con ella, fue poder ver y escuchar el aprecio que me tenían mis compañeros de viaje mientras la porté, además de la multitudinaria respuesta cuando colgué la foto en el Feisbuk. Eso fue lo que lo valió, y con el recuerdo que me quedaré. Y sí fue de los mejores.

- ¿Cuál fue el momento más raro del viaje?
Cuando en el día 20, después de cruzar todo el sur del país, y cuando faltaba todo el norte y occidente, pasé justo enfrente de mi casa.

- ¿Lo volverías a hacer?
No. Es una experiencia única, de una sola vez en la vida.

Estas son las preguntas más frecuentes que me han hecho respecto al viaje de la Antorcha. ¿Tienes otra? Inserta tu interrogatorio en la sección de comentarios.

domingo, octubre 16, 2011

Antorcha Panamericana VIII - La llegada a la meta

GUADALAJARA.- El odómetro de la tres veces heróica Paloma del Amor marcó 15 mil 764 kilómetros cuando la Antorcha llegó al Estadio Omnilife. A eso hay que restarle unos 600 de Guadalajara a Teotihuacán (la salida de la comitiva para el encendido del Fuego) y sumarle 850 de La Paz a Mazatlán por ferry.

Es decir, la Antorcha y un grupo de unas 60 personas viajamos aproximadamente 16 mil kilómetros por todo el país durante 50 días.

Estoy a unas horas de regresar a casa. No voy a cubrir los Juegos Panamericanos, y les confieso que la frustración me duró algunos días. Me costó trabajo llegar a esta ciudad hace dos días, tapizada con motivo de los Juegos y sentir que no sería parte de la fiesta. Inicié el último recorrido de ayer, desde Tonalá, con algo de zozobra e incertidumbre. ¿La cobertura no les gustó? ¿Hice algo mal? ¿Por qué?

Pero por ahí de las 5:00 de la tarde me llegó un mensaje del Jefe de Jefes. Francisco Javier González, quien palabras más, palabras menos, me dijo que estaba por llegar a la meta después de 50 días, que agradecía mi esfuerzo y me felicitaba por ello. Me sentí más tranquilo. Total, pensé, yo ya había cubierto 50 días de Juegos Panamericanos.

La Antorcha no llegaría en sincronía con la ceremonia inaugural, sino una hora y media antes de su inicio. ¿Y por qué no buscar un boleto para la ceremonia? Moví influencias, literalmente, y a las 7:00 de la noche lo conseguí.



Mi llegada a la meta fue adentro del Estadio Omnilife, con una fantástica ceremonia inaugural, inolvidable, que me hizo sentirme aún más orgulloso de este país al que reconocí (de re-conocer) durante los últimos 50 días.

¿Gané medalla? Sí, pero no sé aún de qué metal. El veredicto está pendiente.

lunes, octubre 10, 2011

Antorcha Panamericana VII - El Estado 31 (o la Entidad 32)


COLIMA.- Cuando mi fiera adolescencia, decía que antes de conocer el mundo, uno debía conocer bien su país.

A la distancia confieso que en parte ese dogma surgió a raíz de mis presumiditos y alzaditos compañeritos de la escuelita, que a la menor provocación hablaban de sus vacaciones en París, Nueva York y sus fines de semana en Vail. Aunque presiento que la mitad de esas travesías nunca se realizaron, lo cierto es que mi pasaporte solamente se ha sellado en un país del exterior, que creo que ya saben cuál es, en tres ocasiones, es decir, una por década en promedio.

Antes de empezar este viaje, conocía 22 entidades (ergo, 21 estados y el DF). Del centro y sur conocía todos excepto Tlaxcala, pero del norponiente, prácticamente nada.

Al llegar ayer a Colima, terminé de conocer el último. Si escucharan mi voz en una plática convencional (no de radio, ahí sí hablo como siempre, ya tengo el sonsonetillo trabajado), podrían darse cuenta que traigo una mezcla de acentos entre el chilango, el tapatío y el chihuahuense (el más pegajoso de todos). Del cansancio acumulado y las maldormidas, ya veo medio borroso, y he comido de todo excepto lo típico de cada lugar.

(Por cierto, si van a Vallarta, diríjanse a la plaza del Pitiyal, ahí por donde la iglesia, busquen el puesto de crepas y, aparte de darse un taco de ojo con la chica que atiende, pidan una crepa "orgásmica". Sí, así sabe.)

En el día 10 estaba maravillado con las murallas de Campeche; en el 20 pasé justo enfrente de mi casa tras recorrer medio país; en el 30 conocí a la deportista más hermosa que mis ojos han visto; en el 40 me subí por primera vez a un barco (no a una lancha, a un barco) y en el 45 ya firmé tarjeta en las 32 entidades.

Y en cinco días volveré a Guadalajara, donde mi vida dio un giro de timón hace siete años. Aún estoy tratando de digerir las coincidencias y las ironías.

Horas después (al parecer), volveré a casa. A ver si después de todo esto ya empiezo a conocer el mundo.

domingo, octubre 02, 2011

Antorcha Panamericana VI - El indómito norte









TIJUANA.- Lo que ustedes acaban de ver fue mi primera impresión del norte, en Tampico y Monterrey, nada lejos de lo que sabemos por los medios de una región que ha sido lastimada por la violencia y el crimen organizado.

Son tiempos difíciles en un país que se está dando cuenta que las salidas fáciles son más costosas de lo que se cree. La cercanía con los Estados Unidos y la guerra frontal al narco han formado un campo de batalla extenso y un pleito que ha costado miles de vidas.

Pero hace cosa de un mes dije que son más los buenos. Y lo sostengo.

Eso me lo hizo ver nuestro corresponsal en Torreón, Beto Ruiz. Me invitó a cenar a su casa, con su mujer y su pequeño de siete meses, Damián. Un par de horas fantásticas, con un suculento corte de carne y una plática sobre la situación que se vive en la zona.

La Laguna se volvió campo de batalla entre cárteles del narco, y en medio de ese polvorín hay gente buena que ha tenido que adaptar su rutina a ciertas reglas no escritas para estar lo más seguros posible.

El norte es la región del país que menos conocía. Solamente Monterrey y Torreón. He conocido gente fantástica, deportistas muy destacados y con un gran trato y hasta se me ha contagiado un poquito de su acento. ¡Ajúa! Ah, y ni les digo de sus mujeres, lo reconozco: casi en cada esquina me he enamorado.

Así como las estresantes imágenes de arriba, el norte de México me ha regalado otras como estas:









El norte de México está vivo.