domingo, septiembre 18, 2011

Antorcha Panamericana V - Las distancias son relativas

LEÓN.- Hace varios años, Horacio de la Vega me invitó a una plática que dio Felipe Muñoz, presidente del Comité Olímpico Mexicano, en el Tec de Monterrey. Irónicamente hoy Horacio es el director comercial de Guadalajara 2011 y yo me encuentro cubriendo el recorrido de la Antorcha Panamericana después de separar nuestros caminos.

En ella recuerdo bien que el "Tibio" llevó dos listones, uno más largo que el otro, pero ambos de color amarillo casi en su totalidad y con una pequeñísima parte roja.

Primero, se subió a una silla y con la ayuda de Horacio levantó el listón corto lo más alto posible desde el piso. Nos dijo que la parte amarilla era el récord mexicano de salto de altura varonil, y la roja, que no era de más de 10 centímetros, era la diferencia con el récord mundial de la misma prueba. Repitió lo mismo con el listón largo, pero extendiéndolo en el suelo: eran las marcas nacional y mundial de salto de longitud varonil, con una diferencia de aproximadamente medio metro.

Recuerdo bien que dijo que esas pequeñas partes rojas cuestan millones de dólares y miles de horas de trabajo para alcanzarse: la diferencia que hace que el deporte mexicano aún esté lejos de ser una potencia mundial.

En Querétaro conocí a Zoila Flores, la mejor saltadora de longitud del país y por supuesto, seleccionada para los Juegos Panamericanos. Estudia Negocios Internacionales en el Tec de Monterrey de aquella ciudad. Una chica muy sencilla y muy agradable que se ha preparado arduamente el último año.


Su meta última es llegar a los Juegos Olímpicos de Londres. Para ello, Zoila debe mejorar su récord actual, el mejor del país, que es de 6.30 metros, ya que la marca olímpica es de 6.60. Eso es lo que la separa de Londres, solamente 30 centímetros, los más largos y más difíciles de su aún joven carrera.

Para llegar a Londres cada quien debe tomar un camino diferente, que puede ser más corto o más largo, pero sin duda igualmente difícil.

Aplica para deportistas y periodistas.

jueves, septiembre 15, 2011

Antorcha Panamericana IV - El Hogar

Imagínense viajar 50 días por 38 ciudades. ¿Suena padre, no? Ahora piensen en cambiar 40 veces de hotel (40 camas diferentes), tener horas contadas para turistear en días más contados y pasar 200 horas en carretera en ese lapso.

Sí, no todo es bello como ver el Templo de Santo Domingo o a un compadre vestido de Juan Diego corriendo atrás de la Antorcha. Eventualmente se extraña la casa, la cama, la cocina propia y no digamos a la gente. El mundo digital de hoy en día te permite seguir en contacto con la gente e irte enterando de ciertas cosas que pasan en el rancho de procedencia.

Pero cuando ya has recorrido 6 mil kilómetros y el sur entero del país en 20 días, es una ironía brutal que el recorrido te haga pasar enfrente de tu casa.

Para ir de Cuernavaca a Querétaro, hay que cruzar el D.F. La comitiva tomó una ruta (poco óptima, a mi parecer), que nos hizo pasar por el indómito tránsito de Periférico a la altura de Cuemanco. Así que, además en cámara lenta, pude ver mi casa, a la que regresaré, al menos, dentro de un mes.

Me pregunto si para entonces todo se verá igual.

domingo, septiembre 11, 2011

La Antorcha III - Lo que a veces se me olvida


He visto a muchísimos atletas adaptados en esta cobertura. Infinidad. Ha sido muy grato ver cómo los estados reconocen a estos deportistas y la respuesta del público ante ellos

Ayer en Tuxtla Gutiérrez hablé con uno de ellos. Se llama Arturo Lárraga (el de la foto de arriba), nadador, con la pierna derecha amputada. Premio estatal del deporte en 2007. Estudia en la Autónoma de Nuevo León, pero su orgullo chiapaneco es evidente.

“Hasta ganas de llorar tengo cuando agarré la antorcha.”

“Ya quiero nadar (en los Juegos), estoy seguro que lo voy a hacer bien por todo lo que he sacrificado. No sólo voy a participar, voy por medallas”, me dijo.

Arturo va a sacrificar un semestre de la escuela para los Parapanamericanos y quebró en llanto cuando dijo eso. Lo mismo cuando dijo que su meta está más allá de las medallas: llegar a Londres 2012. Y casi me quiebra a mí también.

En la comida después del recorrido, Sara, una de las compañeras de la comitiva, me preguntó qué me había pasado en la mano izquierda. Le respondí que fue de nacimiento y ella me contó sus historias de la facultad con deportistas discapacitados, su mentalidad de nunca rendirse y lo difícil que le resulta a los no-discapacitados ponerse en sus zapatos.

Mi camarógrafo, Pepe, le dijo que yo hasta podía manejar coches standard y en carretera. En ese momento pensé "¿y por qué no lo haría?". Les comenté que en realidad desarrollas ciertas habilidades y hasta mañas para adaptarte y compensar, aunque yo ya simplemente no me doy cuenta de ello.

Más tarde, se me ocurrió ir al gimnasio del hotel a hacer media hora de bicicleta. Ahí estaba Elmer Hernández, el último relevo del recorrido de ayer, un atleta al que le falta el brazo izquierdo. Crucé con él algunas palabras, le pregunté en qué pruebas competirá en Parapanamericanos (100 y 400 metros), le conté que yo iba todo el recorrido de la Antorcha, le deseé suerte y nos despedimos con un buen apretón de manos. No hablamos de la condición física del otro. Honestamente a mí no me interesaba saberlo, porque lo vivo a diario y supongo que con él pasó lo mismo.

A veces se nos olvida.

viernes, septiembre 09, 2011

La Antorcha II - Los mayas peleadores

Cuentan los historiadores y los que saben de esos temas que la región del sureste del actual territorio mexicano fue la que más trabajo le costó someter a los conquistadores españoles.

Por ejemplo, Jacinto Canek encabezó una rebelión en el siglo XVIII que sembró terror entre los españoles de la Península de Yucatán. Y cuentan que lo que hoy es Chetumal, llamado antes Chactemal, nunca fue sometido sino hasta el Porfiriato.

Por eso no debe sorprender que la esta región sea la cuna de grandes boxeadores, como Gustavo Espadas Cruz y Gustavo Espadas Espinoza, ambos ex campeones mundiales y la primera pareja padre-hijo en la historia del pugilismo con este logro.


Los dos “Guty” Espadas fueron reconocidos en el recorrido de la Antorcha en Mérida, cuando el padre le cedió la estafeta al hijo en el Monumento a la Patria, justamente a la entrada del Paseo Montejo, una de las avenidas más bellas no sólo de Yucatán, sino de todo el país.


Además, una gloria del deporte mexicano, Ricardo Delgado, originario de la Ciudad de México, tomó Cancún como residencia. Delgado fue medallista de oro en los Juegos Olímpicos de 1968 en la categoría de los 51 kilogramos.


“Guty” Espadas Jr. describió a sus coterráneos como gente “valiente y luchona”. Ojalá eso se contagiara a todo el país.