lunes, marzo 21, 2011

Parravicini y Japón

A Benjamín Solari Parravicini lo consideran el Nostradamus de América.

Nació en Buenos Aires en 1898 y realizó 700 dibujos donde plasmó visiones que surgían de su cabeza. Algunos de ellos fueron considerados profecías de eventos que cambiaron posteriormente el rumbo de la historia.

En 1939, hizo un dibujo que hoy en día es uno de sus más célebres:


No se necesitan muchas neuronas para darse cuenta de la alusión a la Estatua de la Libertad de Nueva York. Sin embargo, del lado derecho ésta aparece partida en dos mitades verticales. En la imagen viene un manuscrito del autor, que dice lo siguiente:

La libertad de Norte América perderá su luz. Su antorcha no alumbará como ayer y el monumento será atacado dos veces.

A este dibujo se le atribuye la profecía de los ataques a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Las dos mitades de la imagen se atribuyen precisamente a los blancos de aquel ataque (que se hizo dos veces). Las dudas sobre la fusión de este sitio con la Estatua de la Libertad hacen dudar a muchos excépticos, aunque este elemento, junto al texto escrito por "Parra", fueron también relacionados con un fragmento del discurso del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el día de la tragedia:

Estados Unidos fue blanco de un ataque porque somos el faro más brillante de la libertad y oportunidad en el mundo. Y nadie hará que esa luz deje de brillar.

Se dice que los dotes proféticos del "Pelón", como era conocido por sus 7 hermanos menores, fue en octubre de 1938, cuando "despertó tembloroso, percibiendo un fuerte aroma a mar y algas en su habitación, al tiempo que oía una delicada voz femenina", luego de decirle que se estaba separando de la vida, la mujer le reveló su nombre y Parra lo escribió junto con un lugar y una fecha:

Alfonsina Storni, Mar del Plata, octubre de 1938.

La poetisa Alfonsina Storni, ese mismo día, se suicidó al internarse en el mar a 450 kilómetros de distancia de la casa de Parravicini.

(Para una referencia más familiar, aquel evento inspiró la canción "Alfonsina y el Mar", que han interpretado Mercedes Sosa y Tania Libertad.)

El profeta argentino volvió a tomar notoriedad hace algunos días por este dibujo:

Como lo explica el propio dibujo, se trataría del terremoto de Japón del pasado viernes 11 de marzo. La isla nipona tiene la silueta de la muerte, y los círculos concéntricos que se observan al lado de ella sería el epicentro, hacia el noreste, cerca de Miyagi, que fue la región que sufrió los mayores estragos.

En la parte de arriba aparecen tres personas, observando la catástrofe, elemento que se atribuye a una foto que dio la vuelta al mundo de tres enfermeras resguardándose del terremoto


Además en su manuscrito, Parra hace alusión a la bomba "F"... ¿Fukushima? Cabe recordar que en 1939 el mundo aún no era consciente como lo es hoy de la amenaza nuclear.

Y hay otros eventos que supuestamente predijo. Pero si queremos verdaderos signos del fin de los tiempos, ¿qué les parece este?


Dos dobletes en semanas consecutivas del "Kikín" Fonseca no puede ser otra cosa mas que una señal de la inminente cercanía del día del juicio final.

Que yo sepa, ni Nostradamus ni Parravicini lo vieron venir.

(Mis amigas peruanas dirían que el Chapulín Colorado podrá salvarnos.)

martes, marzo 15, 2011

La vida a los casi 30

Camino a Teotihuacan, cruzando el pandemonio urbano de Indios Verdes, Ana, que me conoce como Mac alias Ricardo Otero, me preguntó por qué dejé mi empleo anterior. Jésica, quien compartió aire en aquella empresa conmigo, conoce la historia de antemano y la ha escuchado infinidad de ocasiones.

Siempre que hablo de ello, en algún digo que aquel viaje que hice a Nueva York para el Año Nuevo de 2010 me hizo replantear muchas cosas sobre mi vida. Yo sabía que no tenía que darles mayores explicaciones, si una semana fue suficiente para mí, medio año les dejó a ellas una lección más honda al respecto: los viajes te hacen confrontar tu realidad, para bien y para mal.

Una hora después estábamos sentados en la parte más alta de la Pirámide del Sol. Dos peruanas, una mexicana y un mexicano. Jésica (la mexicana) y Ana, una de las incas, evocaron sus historias del primer mundo laboral, amores y desamores que pasaron en Madrid el año pasado.

Aquellas dos mujeres americanas seguían volando a Europa, tal como la primera vez que vi a Jésica a su regreso. Me dieron a leer un correo de uno de sus compañeros "Balboa" (las niñas son talentosas eh, la beca Balboa es muy cotizada dentro del mundo periodístico) y lo primero que pensé fue lo que ha avanzado la tecnología para poder leer una carta en un teléfono en la cima de la Pirámide del Sol, que lleva casi 2 mil años ahí. Después, conforme fui leyendo, sentí un poco de lástima por la nostalgia del texto. Las letras, que fueron vistas en uno de los corazones del México más antiguo, llegaron desde Colombia y pertenecían a una historia que se gestó en España. Viva la globalización.

Minutos después, Jésica dio lectura en voz alta a otra carta, ésta de un paisano, pero que vive en el último rincón de México: Tijuana. Israel cumplió 30 años, y entre sus festejos, le escribió a su familia -como él mismo dijo- de los Balboas. Hizo un recorrido puntual por las actividades cotidianas en algún piso madrileño, desde los que tenían siempre su lugar hecho un desorden hasta los que estaban en pijama a las 5 de la tarde y las reuniones en los bares. La emotividad nos ganó a todos. Mientras a Jésica se le quebraba la voz, yo me tiré al piso -literalmente- para no hacer evidente que aquel desconocido me estaba conmoviendo. Ana y Jésica se levantaron y me pidieron que les tomara una foto ahí mismo, con la Pirámide de la Luna de fondo, y se la mandaron a Israel. Casi podría apostar que al tiempo que lamentó no haber podido viajar para el encuentro con Ana, lloró como lo hicieron las Balboa.

*****

Otra historia al margen: Laura está por viajar a Nueva York. Ella no es Balboa, no conoce a nadie de los que estuvieron o fueron leídos en la Pirámide del Sol, de hecho, ella y yo nos conocemos poco aún. Pero le he estado dando consejos para que su experiencia allá sea tan buena como fue la mía. Supongo que no es casualidad que New York State of Mind de Billy Joel me retumbe en la memoria a toda hora como taladro y que de repente recuerde cómo se sentían las ráfagas de viento y nieve en el piso 86 del Empire State.

Después de Nueva York, fui a Monterrey un par de meses después y luego sólo viajes de trabajo en el último año. No sé si aún no he terminado de regresar o simplemente tenga que resignarme a que dejé algo ahí.

*****

Mientras estaba tirado en el piso en la Pirámide del Sol, recordé que estaba a 15 días justos de llegar a los 30. Lo que realmente me dolía era pensar que no puedo escribir algo tan bonito como lo hizo Israel.

Creo que no he viajado lo suficiente.

(Y ya me lo habían dicho.)

jueves, marzo 03, 2011

Maradona por Kusturica y el Napoli por Otero

(Primero un disclamer: el título de ninguna manera pretende establecer una comparación de su servidor con Emir Kusturica. Él es un cineasta hecho, derecho y con trayectoria y yo aún un aprendiz de periodista. La conjunción "y" no implica una equivalencia. Dicho esto, que empiece la función.)

Ayer por la mañana estuve viendo el documental Maradona de Emir Kusturica. A lo largo de 90 minutos, justamente lo que dura un partido de futbol, el cineasta serbio hizo un retrato más humano que deportivo de quien para millones de personas es el mejor jugador de la historia.

Según Kusturica, Maradona es un revolucionario, un comunista, un hombre que repudia a quienes se hacen ricos a costa del pueblo. No es para sorprenderse, basta ver las imágenes de Villa Fiorito, el barrio donde pasó su infancia, y conocer el contexto histórico de la Guerra de las Malvinas para entender que la "mano de Dios" y el "gol del siglo" no significaron sólo una victoria en la cancha, sino una batalla ganada contra los grandes demonios y miedos de los argentinos. Maradona ganó dos veces el Mundial de México 1986: primero a los ingleses en la guerra y después a los alemanes en la Final.

Ese revolucionario prefirió jugar en un equipo de bajo perfil que en un gigante para convertirlo en el más grande. El Nápoles era un equipo que comprendía el futbol como una batalla inherente a Italia: la del sur trabajador contra el poderoso norte. Le quitó dos campeonatos al que para muchos fue el mejor equipo de la historia, el Milán de Arrigo Sacchi y del tridente holandés de Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Pero Diego Armando retó en 1990 al nacionalismo italiano y perdió dos veces, primero contra Alemania, en la Final del Mundial, y un año después contra los laboratorios de dopaje. Y si la carrera de Maradona empezó a caer durante esa década, de la misma manera la del Nápoles.

Maradona murió y revivió a mediados de la década pasada. Así lo dice él. Las drogas lo tuvieron al borde de la tumba y él mismo asegura que en el peor momento de su crisis no podía siquiera sentir la presencia de sus hijas.

El Nápoles murió por deudas en 2004 y revivió meses después gracias a la inversión de un cineasta. Otra coincidencia: a Diego le encanta la cámara, ha actuado en películas, le abrió las puertas a Kusturica y hasta tuvo su show de televisión. Quizás esa sea su nueva adicción después de dejar las drogas.

Por tanto, no hay mejor manera de retratar al Napoli que en un ambiente de cine.



Investigación y voz: Ricardo Otero
Edición: Alejandro Hinojosa
Post-producción: José Reyes Rueda

Al aire en Futbol En Serio Punto, por Televisa Deportes Network, el 2 de marzo de 2010.