jueves, enero 27, 2011

Kenny Dalglish: el Rey de Anfield

Cuando hablabamos de la historia de este hombre en la redacción, mi amigo Enrique Ballesteros lo calificó como un rey maldito.

Durante su época, el Rey Kenny conquistó Inglaterra y luego Europa, pero vio las peores tragedias de aquellos que le rendían tributo: los aficionados. Ibrox, Heysel y Hillsborough, estuvo presente en todas y como buen soberano, compartió el dolor de su pueblo.

Aquí está la historia del héroe más grande del Liverpool.



Al aire el 26 de enero de 2010 en Futbol en Serio Punto, por Televisa Deportes Network.

Investigación y voz: Ricardo Otero
Edición: Arnulfo Morales
Post-producción: José Reyes

martes, enero 25, 2011

El águila inmortal

El futbol no vive de los números o de las estadísticas, sino de la pasión de todos los involucrados: desde el jugador estrella hasta el último de los aficionados.

Por otra parte, las grandes instituciones sobreviven gracias a que sus miembros se identifican con ellas. Aquellas que no logran generar identidad entre su pueblo, están destinados a morir.

Hubo un hombre que lo entendió y construyó a un equipo que fue grande, mucho más de lo que es ahora, que sembró amor entre su afición y odios y envidias en el resto. Yo formó parte del segundo grupo.

Panchito Hernández fue el arquitecto de un equipo de futbol que lo ganó todo, que quiso expandirse más allá de sus territorios desde el nombre con el que fue concebido: en 1978, América conquistó al continente entero con el triunfo en la Copa Interamericana sobre Boca Juniors, y aquel nombre tomó más significado que nunca desde su bautizo en 1916.

Formó un equipo que encontró la fórmula perfecta para ser el antagónico del equipo más popular del país. Entendió que, si ya había un club de puros mexicanos, de la grande y tradicional provincia, debía ser un conjunto de la capital, con poderío económico y figuras extranjeras el que le hiciera contraparte, que se alimenta del odio y la antipatía de sus rivales. Los dos componentes que le daban equilibrio al espectáculo del escenario empastado de 100 por 70 metros.

Por eso, se rodeó de gente que entendiera sus ideas. El más importante fue alguien con quien jugó en el Zacatepec de finales de los 50, un hombre de su edad, de su generación, quienes vieron al campeonísimo Guadalajara reescribir una y otra vez los libros de historia y que al principio en las palabras y luego en la cancha siempre se vio más grande. José Antonio Roca se autoproclamó como "el antichiva número uno" y de la mano de su amigo Panchito le dieron forma a una rivalidad que hoy en día sólo vive del recuerdo.

Como directivo del América, Panchito hizo 43 viajes a Sudamérica. En alguno de ellos, convenció a un chileno de nombre Carlos Reinoso de venir a México. Ese joven fue campeón como jugador, vacunó a Boca Juniors en aquella Copa Interamericana y, con más orgullo, se precia de haber derrotado a las Chivas en una Gran Final. Pidió que sus cenizas fueran esparcidas en los campos de Coapa, para que su amor por el América vaya más allá de la muerte.

Panchito Hernández solicitó precisamente que sus cenizas reposaran en Coapa. Me gustaría saber si Reinoso se inspiró en él para tomar esa decisión.

A aquella generación del América no les bastaba ser Águilas hasta la muerte.

Los antiamericanistas le agradecemos a Panchito haber creado al monstruo de Coapa que alguna vez fue grande y temido.

lunes, enero 24, 2011

Vicios en Twitter I

A partir de hoy, iniciaré con un breve "Manual de Carreño" para twitteros.

He de confesar que alguna vez caí en la mayoría de los vicios que aquí voy a describir, y sirva esto también un poco a manera de expiación y para compartir malas prácticas propias y ajenas.

En esta serie de posts, que no llevan periodicidad fija ni número definido de entregas, les agradeceré más que nunca sus comentarios.


1. Dialogar con RT's

El retweet (RT) sirve para que el usuario comparta algo que cree que vale la pena con sus seguidores. El problema viene cuando se convierte en un exceso al grado de que lo toman como medio de diálogo. Ejemplo:

@fulana: Me fui a pintar el pelo, para la proxima me lo pinto de rojo #redheadsrulz
@sutana: RT @fulana: Me fui a pintar el pelo, para la próxima me lo pinto de rojo #redheadsrulz / no mms, t vas a vr super sxy amiga =)
@fulana: RT @sutana: RT @fulana: para la proxima me lo pinto de rojo / no mms, t vas a vr super sxy amiga / claro amiguis! ;)
@sutana: RT @fulana: me lo pinto de rojo / no mms, t vas a vr super sxy amiga / claro amiguis! ;) / vámonos de antro hoy goey!

Bueno, la verdad es que me costó mucho trabajo retratar esta plática desde mi imaginación, es más, creo que debí poner más faltas de ortografía. En fin. El punto es que a los amigos de @fulana poco o nada les interesa lo que tenga que decir la alcahueta de @sutana y viceversa.

Comprendo que haya gente que lo hace porque piensa que así mantienen el hilo de la conversación, y para eso hay una elegante solución: antes de darle "envíar", quitarle la parte de "RT " y así ese tweet sólo aparecerá en el timeline de los amigos en común de @fulana y @sutana, a quienes quizás (y sólo quizás) sí les interese leer la conversación. Aplica lo mismo si tu aplicación de Twitter usa comillas en lugar de RT.


2. Las bios que no dicen nada

Twitter le otorga un espacio de 160 caracteres (140 habría sido un número más congruente) a sus usuarios para describirse, definirse o simplemente decir quiénes son más allá de su nombre. Me queda claro, y de hecho respeto, que hay quienes prefieren mantener cierto anonimato en la red, pero de plano hay veces que cuando lees la miniautobiografía de alguien, pasas sin ver y ni ganas te dan de leer sus tweets. Es decir: la "bio" de Twitter es tu carta de presentación, tu "tweet de portada".

Vamos a ver algunos que me encontré. Aclaro, no puse a ningún conocido, y si casualmente se encuentran con su bio, sepan que no es personal (ya que, repito, no los conozco)... y que no es cool leer esto:

- "Antes de seguirme, tengo que decir que yo seré uno mas de los que te ha mentido; no existo, yo sólo soy su alterego de este cabrón" - No bueno, existencialistas que no saben que existen y que redundan con "soy su". El que sigue.

- "Soy la incógnita de una ecuación que la vida nunca supo resolver (that means I'm all fucked up)." - Jijo, ¡PASO!

- "Alguien hace tiempo dijo: Si no tienes Twitter, no eres nadie. Ya tengo Twitter y sigo siendo nadie." - ¿Honestidad? Vamos...

- "Odio la simetría, en el caos está la perfección. Mi ambiente huele a canela y yo a fresas." - lo que viene siendo la bio alternativa goeeeey.

Bueno ya, suficiente tortura. No se trata de detallar características, rasgos, pasatiempos u ocupaciones. A veces una o dos palabras dicen más que todo eso. Como el de alguien que conozco que dice "periodista deportivo". Con eso basta.


3. La demasiada información

Han de saber que tengo dos cuentas: una privada y la otra pública/profesional; en la primera tengo a mis amigos y la otra la uso como fuente de información y para mantener contactos de mi trabajo.

En la primera, el timeline es una soberana locura, al grado que lo dejé por unos meses. La causa: los tweets irrelevantes y los que no quiero leer, que empezaban a ser cada vez más. Así como subir un escalón te da cinco segundos más de vida, leer un tweet irrelevante le quita ese breve pero preciado tiempo a cada uno de tus seguidores.

Como no voy a hurgar en timelines ajenos por cuestiones de practicidad, aquí probablemente algunos de mis lectores encontrarán tweets propios, por lo que me parece prudente no darles el crédito correspondiente:

- "No se en donde estan los acentos en este cel..." - ah pues... lo siento...

- "Necesito algo así como un noviecito para que pueda obligarlo a llevarme a ver a Raphael por mi cumpleaños." - nada peor que aceptar este tipo de gustos en público...

- "#tipico algo sale en Twitter y la chusma de facebook lo esta copiando" - aaah, de esto hablaré en el siguiente post: la guerra inventada de Facebook vs Twitter y el #hashtagmamador, por piedad #yaparendemamar


4. Pedir el "RT si te gusta"

Como mencioné en el punto 1, el RT sirve para compartir algo que crees que vale la pena. Si me gusta y creo que le va a interesar a mis seguidores, le doy retuit. Si me gusta y creo que sólo me interesa a mí, no le doy RT. Si no me gusta... bueno, ya saben.

No tienen que pedirlo.

(Por eso no lo pido.)

domingo, enero 16, 2011

Mi tormentosa relación con Telcel

Tener un teléfono celular dejó de ser un lujo. Es más, no conozco gente que no tenga y más de uno se pone histérico cuando lo olvida, se queda sin servicio, o simplemente se queda media hora sin 3G para poder twittear.

Creo que mi caso no llega a esos extremos, pero tampoco me parece divertido. Especialmente si es producto de un mal servicio al cliente.

Mi relación con Telcel raya en un mal necesario, como una de esas relaciones enfermizas donde uno está porque no quiere quedarse solo y el otro está porque le resulta cómodo aprovecharse.

En el último año no sólo he sufrido de las fallas en su red y de llamadas interminables a un menú telefónico que parece un laberinto sin salida.

La peor parte del calvario inició cuando se me ocurrió cambiar mi plan. Mi venerado padre me heredó su iPhone y decidí que era buen momento para contratar internet ilimitado. Al margen de que 600 pesos al mes por 130 minutos de teléfono más el internet me parecen un robo, a la semana de repente mi señal murió. "Estimado usuario, su saldo se ha agotado...".

Ah cab... ¿En una semana? Voy al centro de atención de clientes, que siempre parece la terminal de Tapo en Semana Santa, y su explicación:

- Telcel: Es que el sistema no le respetó el cambio de plan y su crédito se consumió con el uso de internet.

- Mac: Ah bueno, entonces sólo me lo tienen que reponer y asunto arreglado, ¿no?

- Telcel: Sí, en una semana le hacemos el reembolso.

- Mac: ... ¿O sea que me voy a quedar sin teléfono y sin internet una semana?

Pues sí, la empresa que generó utilidades por 1,800 millones de dólares en el último trimestre de 2010 (o sea, en tres meses) no es capaz de hacer reembolsos inmediatos a sus clientes.

Y me quedé sin teléfono una semana.

Si quieren saber lo que pasó al mes siguiente, lean nuevamente desde donde escribí "a la semana de repente mi teléfono murió" hasta este punto. Sólo que como les armé una escena en el Centro de Atención a Clientes, tardaron tres días en reembolsarme. Bendita eficiencia.

Pero claro, hay procesos en los que Telcel es tan rápido que hasta se adelanta a los hechos, como el de cobranza. Religiosamente, cada mes Telcel me manda una factura detallando el total que debo pagar por el servicio. Hasta arriba del lado derecho hay un renglón que dice "Fecha límite de pago: 16 de (mes en curso)". Va, órale, entonces puedo pagar hasta el 16 (y me cortarían el servicio el 17), porque si dijera "Pague antes de: " tendría que hacerlo a más tardar el 15.

Y cada mes, Telcel checa religiosamente en su sistema el día 15 por la mañana si ya pagué. Y si ve que no lo he hecho, me corta el servicio. Chín, corre a pagar. Cuando les pregunté en el centro de atención el motivo, me dijeron:

Telcel: Ah, es que si su tarjeta no pasa, se le corta el servicio.

Mac: ... pero mi forma de pago es en efectivo...

Telcel: ... (mutis) ...

Cuando eso te ocurre y pagas, el servicio de teléfono se te reestablece en unos minutos. Bien. Pero el 3G tarda 24 horas. Mal. La empresa que genera 1,800 millones de dólares no es capaz de tener un sistema que reestablezca el 3G de manera inmediata.

Por eso Mac ya cuenta los días para que llegue junio, se venza su contrato con Telcel y se cambie de compañía. Porque 1,800 millones de dólares de utilidades no compensan 1,800 millones de corajes.

Clientes de Iusacell y Movistar, ¿cómo les ha ido?

miércoles, enero 12, 2011

Kenny Dalglish: el Rey de Anfield (avance)

El Liverpool es un gigante herido. Su posición número 12 en la Liga Premier, apenas 4 puntos arriba de la zona de descenso, contrasta con la tradición de un club que ha ganado 18 títulos de Liga y 5 Orejonas.

Los tiempos difíciles exigen soluciones inmediatas, y los Reds destituyeron a su técnico, Roy Hodgson, y le dieron la confianza a un hombre de casa para tomar la estafeta.

Kenny Dalglish fue proclamado Rey por los hinchas del Liverpool en los años 80. No es para menos, en 13 años con el club ganó 8 campeonatos de la Liga local y 3 de la Copa de Campeones de Europa. Un escocés que conquistó primero a Inglaterra y después a todo el Viejo Continente.

Pero todos los blasones del imperio Red no fueron suficientes para quitar de su cabeza el horror de tres de las más grandes tragedias del futbol británico: Ibrox, Heysel y Hillsborough, 201 aficionados muertos entre las tres, 201 personas que salieron sonriendo de casa a ver un partido de futbol y nunca regresaron.

Dos décadas después de una agridulce época para el Liverpool, Dalglish regresa al banquillo en medio de una crisis deportiva.

El Rey vuelve a Anfield y su pueblo lo aclama.



No se pierdan esta historia hoy miércoles a las 9:00 pm por Futbol en Serio Punto, por Televisa Deportes Network.

lunes, enero 03, 2011

La ironía del inicio de año

Está comprobado que diciembre es la época del año en la que hay más suicidios. La razón me parece hasta cierto punto lógica: la gente triste se siente más sola en estas fechas, ya que el resto está demasiado ocupada en sentirse (o aparentar ser) feliz. En estas fechas es socialmente inaceptable estar triste, y el peor antídoto para la depresión es la soledad y la falta de empatía.

Mi fin de año no fue muy aciago que digamos. Austeridad absoluta, vacaciones enfermo (después de 8 meses en total sanidad y lucidez laboral) y mi familia víctima de la delincuencia dos veces en 15 días. No soy un tipo que crea en los deseos, sino en las acciones, y justo cuando mi petición de año nuevo era que todos trabajaramos para mejorar este país, un pobre imbécil sin oficio ni beneficio, que ve la solución en las salidas fáciles, decidió darle un cristalazo al coche de mi hermana y robar su equipo de montañismo, que a él no le va a servir de nada, pero que costó muchas horas de trabajo. Justicia poética. Del coraje hasta me dolió el estómago, y sigo deseándole todos los males del mundo al individuo -más pobre de espíritu que de lo material- que cometió semejante acto.

Los mexicanos somos fantásticos al momento de encontrar justificaciones. Hemos pasado del complejo de Robin Hood a la recriminación interna: "es que no debemos dejar cosas a la vista". Qué demonios, yo debería poder poner en pleno Insurgentes un anillo de oro y una playera de Brasil del 70 firmada por Pelé todo un día y nadie tendría por qué tocarlos.

En México también nos gusta la simulación: mientras el gobierno "presume" una tasa de desempleo del 5.28 por ciento y una generación de 962 mil empleos en 2010, lo cierto es que apenas unas 15 de millones de personas, que representan aproximadamente el 30 por ciento de la Población Económicamente Activa, tiene un empleo registrado ante el IMSS. 13 millones más trabajan en la informalidad y no tienen acceso a Seguridad Social ni prestaciones. 5 millones tienen que recurrir a un segundo trabajo. Y mejor ya ni me meto con los salarios o con el PIB per capita, porque el panorama es más deprimente.

Y la salida más fácil que encontramos es echarle la culpa a Felipe Calderón. Estamos fritos.

Pues sí, el panorama de México es deprimente. Y eso es lo que me hace sentir no tan mal: me siento un poco más cerca de la realidad que antes.

¿Captaron la ironía?

(¡Vivan las justificaciones absurdas! ¡VIVAN!)