lunes, octubre 10, 2011

Antorcha Panamericana VII - El Estado 31 (o la Entidad 32)


COLIMA.- Cuando mi fiera adolescencia, decía que antes de conocer el mundo, uno debía conocer bien su país.

A la distancia confieso que en parte ese dogma surgió a raíz de mis presumiditos y alzaditos compañeritos de la escuelita, que a la menor provocación hablaban de sus vacaciones en París, Nueva York y sus fines de semana en Vail. Aunque presiento que la mitad de esas travesías nunca se realizaron, lo cierto es que mi pasaporte solamente se ha sellado en un país del exterior, que creo que ya saben cuál es, en tres ocasiones, es decir, una por década en promedio.

Antes de empezar este viaje, conocía 22 entidades (ergo, 21 estados y el DF). Del centro y sur conocía todos excepto Tlaxcala, pero del norponiente, prácticamente nada.

Al llegar ayer a Colima, terminé de conocer el último. Si escucharan mi voz en una plática convencional (no de radio, ahí sí hablo como siempre, ya tengo el sonsonetillo trabajado), podrían darse cuenta que traigo una mezcla de acentos entre el chilango, el tapatío y el chihuahuense (el más pegajoso de todos). Del cansancio acumulado y las maldormidas, ya veo medio borroso, y he comido de todo excepto lo típico de cada lugar.

(Por cierto, si van a Vallarta, diríjanse a la plaza del Pitiyal, ahí por donde la iglesia, busquen el puesto de crepas y, aparte de darse un taco de ojo con la chica que atiende, pidan una crepa "orgásmica". Sí, así sabe.)

En el día 10 estaba maravillado con las murallas de Campeche; en el 20 pasé justo enfrente de mi casa tras recorrer medio país; en el 30 conocí a la deportista más hermosa que mis ojos han visto; en el 40 me subí por primera vez a un barco (no a una lancha, a un barco) y en el 45 ya firmé tarjeta en las 32 entidades.

Y en cinco días volveré a Guadalajara, donde mi vida dio un giro de timón hace siete años. Aún estoy tratando de digerir las coincidencias y las ironías.

Horas después (al parecer), volveré a casa. A ver si después de todo esto ya empiezo a conocer el mundo.

1 comentario:

Jarmo Lindmark dijo...

Pues ya ven a verme, no?!