domingo, septiembre 11, 2011

La Antorcha III - Lo que a veces se me olvida


He visto a muchísimos atletas adaptados en esta cobertura. Infinidad. Ha sido muy grato ver cómo los estados reconocen a estos deportistas y la respuesta del público ante ellos

Ayer en Tuxtla Gutiérrez hablé con uno de ellos. Se llama Arturo Lárraga (el de la foto de arriba), nadador, con la pierna derecha amputada. Premio estatal del deporte en 2007. Estudia en la Autónoma de Nuevo León, pero su orgullo chiapaneco es evidente.

“Hasta ganas de llorar tengo cuando agarré la antorcha.”

“Ya quiero nadar (en los Juegos), estoy seguro que lo voy a hacer bien por todo lo que he sacrificado. No sólo voy a participar, voy por medallas”, me dijo.

Arturo va a sacrificar un semestre de la escuela para los Parapanamericanos y quebró en llanto cuando dijo eso. Lo mismo cuando dijo que su meta está más allá de las medallas: llegar a Londres 2012. Y casi me quiebra a mí también.

En la comida después del recorrido, Sara, una de las compañeras de la comitiva, me preguntó qué me había pasado en la mano izquierda. Le respondí que fue de nacimiento y ella me contó sus historias de la facultad con deportistas discapacitados, su mentalidad de nunca rendirse y lo difícil que le resulta a los no-discapacitados ponerse en sus zapatos.

Mi camarógrafo, Pepe, le dijo que yo hasta podía manejar coches standard y en carretera. En ese momento pensé "¿y por qué no lo haría?". Les comenté que en realidad desarrollas ciertas habilidades y hasta mañas para adaptarte y compensar, aunque yo ya simplemente no me doy cuenta de ello.

Más tarde, se me ocurrió ir al gimnasio del hotel a hacer media hora de bicicleta. Ahí estaba Elmer Hernández, el último relevo del recorrido de ayer, un atleta al que le falta el brazo izquierdo. Crucé con él algunas palabras, le pregunté en qué pruebas competirá en Parapanamericanos (100 y 400 metros), le conté que yo iba todo el recorrido de la Antorcha, le deseé suerte y nos despedimos con un buen apretón de manos. No hablamos de la condición física del otro. Honestamente a mí no me interesaba saberlo, porque lo vivo a diario y supongo que con él pasó lo mismo.

A veces se nos olvida.

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