Imagínense viajar 50 días por 38 ciudades. ¿Suena padre, no? Ahora piensen en cambiar 40 veces de hotel (40 camas diferentes), tener horas contadas para turistear en días más contados y pasar 200 horas en carretera en ese lapso.
Sí, no todo es bello como ver el Templo de Santo Domingo o a un compadre vestido de Juan Diego corriendo atrás de la Antorcha. Eventualmente se extraña la casa, la cama, la cocina propia y no digamos a la gente. El mundo digital de hoy en día te permite seguir en contacto con la gente e irte enterando de ciertas cosas que pasan en el rancho de procedencia.
Pero cuando ya has recorrido 6 mil kilómetros y el sur entero del país en 20 días, es una ironía brutal que el recorrido te haga pasar enfrente de tu casa.
Para ir de Cuernavaca a Querétaro, hay que cruzar el D.F. La comitiva tomó una ruta (poco óptima, a mi parecer), que nos hizo pasar por el indómito tránsito de Periférico a la altura de Cuemanco. Así que, además en cámara lenta, pude ver mi casa, a la que regresaré, al menos, dentro de un mes.
Me pregunto si para entonces todo se verá igual.
Jardín Sonoro temporada artesanal episodio 2
Hace 14 horas













1 comentarios:
Morgan no me creyó que uno tiene que cruzar el DF para ir a cualquier lugar del norte
Segun yo exite una opción, pero es muy poco conocida y viable
¡Aún te falta mucho, es cierto!
Publicar un comentario