lunes, agosto 22, 2011

La Antorcha Panamericana o el viaje de mi vida

En la adolescencia veía con cierto desdén a mis compañeros de la escuela cuando presumían sus viajes al extranjero. Sus relatos generalmente me parecían pretenciosos y hasta un poquito pedantes, aunque en realidad había un poquito de envidia de mi parte.

A mis 30 años de edad solamente he salido del país tres veces, las primeras dos a Orlando, en 1992 y 97, y la última a Nueva York para el año nuevo de 2010. No soy un hombre de mundo, pero sí un hombre de México. Creo que no es despreciable conocer 22 estados del país hasta ahora, y de cada uno me he llevado algo.

Volviendo al asunto de la prepa, por aquella época me tomé casi como un dogma la idea de que antes de conocer el mundo, uno debe conocer por completo a su país. Dogma o no, a estas alturas aún lo pienso.

A veces ayuda estar en el lugar y momento correctos. Un día estaba en la oficina de mi director de información, ya no recuerdo por qué, seguramente para fastidiarlo por alguno de mis reportajes, cuando le llamaron para pedirle que asignara a alguien para cubrir el recorrido de la Antorcha de los Juegos Panamericanos. Me volteó a ver y me dijo "¿tú le entrarías? Son 50 días, 38 ciudades, los 32 estados... ¡Va a ser una friega!"

Y como recompensa, cumpliría ese sueño de terminar de conocer todo el país.

A los pocos días me confirmaron la asignación, especialmente porque querían que la cobertura fuera un poquito más allá de la parte deportiva. Mi misión es tratar de retratar a este país, de tomarle una fotografía. O al menos eso creo.

Hice una breve investigación de cada ciudad a la que voy, pero los números difícilmente reflejan la realidad, feliz o infeliz de cada lugar. Pueden darnos una ligera idea, por lo menos para no partir a este viaje desde cero.

Voy a tomar la ruta larga México-Guadalajara. Según mis cálculos, la suma de las distancias entre cada ciudad del recorrido es de poco más de 13 mil 500 kilómetros. Si a esto le sumamos los relevos de la antorcha dentro de cada ciudad (de 20 a 40 kms.), estamos cerca de los 15 mil. Empezamos el viernes en Teotihuacán con el encendido del fuego y terminamos en Guadalajara el 14 de octubre, cuando se prenda el pebetero del Estadio Omnilife, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos.

(Aún no determino qué cosas del viaje voy a meter en este blog. Ni siquiera si voy a meter algo...)

Les voy a confesar: esta travesía me tiene estresado. Me he vuelto un planeador obseso en los últimos años y hay cosas que estarán fuera de mi control. Ni modo. Pero no es tanto eso: ya sabíamos que México está herido y ver una muestra del terror que genera el crimen organizado con lo que pasó el sábado en el Estadio Corona de Torreón, no ayuda. Mantengo el recuerdo de mi visita a aquella ciudad en febrero pasado, me trataron de maravilla, regresé con mucho material a mi trabajo, pude constatar a ese México que trabaja con una sonrisa y hace lo posible porque su visitante se vaya igual, pero también vi calles vacías y recogí testimonios de la zozobra con la que se vive ahí.

Sí me pasó por la cabeza la idea de que algún loco abra fuego en pleno evento de la Antorcha en alguna ciudad. No sé si lo que tengo es miedo o ansiedad, o simplemente el estrés ya no me deja pensar. Esta profesión implica sus riesgos, pero aún así me mantengo optimista de que no tendré que dar malas noticias.

Me voy al viaje de mi vida. Con estrés, incertidumbre, quizás un poco de temor, pero con unas ganas estúpidas de conocer y retratar a mi país, de tratar de formar ese mosaico inacabable que es México.

Quiero pensar que el final del viaje no está en Guadalajara el 14 de octubre: la meta está en Londres, el 27 de julio de 2012. Total, si voy a recorrer 15 mil kilómetros, ¿qué son 9 mil más?

1 comentario:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Seguiré por twitter todo lo que comentes!! También estoy convencida que será un excelente viaje!