viernes, julio 08, 2011

Suerte, talento, drama y dolor

Recuerdo que el pasado 7 de febrero, cuando entré por el túnel al campo del Estadio Corona, me deslumbró el verde tan brillante de las butacas. De hecho, comparado con ese tono, el campo lucía opaco.



La directiva de Santos quiso que su nueva casa le recordara a todos los visitantes el color de su equipo, que se lo llevaran bien grabado en su retina. Es un estadio cómodo, con asientos en el 100% de sus gradas y cuyas entrañas transpiran modernidad, prosperidad y éxito, tan distinto al viejo Corona y con el anhelo de una ciudad de Torreón que apuesta a su industria, pero que cotidianamente amanece con noticias de muerte y dolor.

Como premio por el imponente Territorio Santos Modelo, el Comité Organizador del Mundial Sub 17 le otorgó una Semifinal, y que además fuera la que según el camino trazado por el calendario, hipotéticamente jugaría México. El Tricolor fue esperado pacientemente después de un periplo por Morelia, Monterrey y Pachuca, hizo su tarea y jugó ayer ante Alemania, ese país que de acuerdo con el mítico goleador inglés Gary Lineker, siempre gana. Las tribunas se seguían viendo verdes, pero por las playeras del público, no por las butacas.

Lo de Lineker no es del todo erróneo, especialmente según la experiencia azteca. En 1992, en un amistoso en Dresden, se empató a un gol con un "espaldazo" de Carlos Hermosillo; en el 98, una genialidad de Luis Hernández en los Octavos de Final del Mundial de Francia, en Montpellier, fue el preámbulo para la dolorosa remontada germana. Ni la suerte ni el talento eran suficientes para pasarles por encima.

Para vencer a los teutones por primera vez en un partido oficial en cualquier categoría o rama, la selección infantil tuvo que apelar a algo más. Primero fue la suerte, un remate espantoso de Julio Gómez con el hombro fue a dar justo a donde el portero no iba a llegar. Luego el talento, un golazo olímpico de Jorge Espericueta. Pero el partido estaba empatado, seguía sin ser suficiente.

Entonces llegó el drama. El mismo chico del "hombrazo" hizo la hombrada. Julio Gómez se abrió la cabeza en el segundo gol mexicano, cuando al buscarlo asegurar con la testa, en lugar de encontrar el balón chocó con un rival. La herida lo hizo salir en camilla, se le colocó una prominente venda que parecía más un turbante, con pasos un tanto desbalanceados regresó al campo porque no había cambios y México se quedaría con uno menos, porque en el futbol no siempre aplica eso de "si no ayudas, no estorbes", aquí estorbar también era válido.

Y en el minuto 90, en un tiro de esquina, Marcelo Gracia peinó el balón y Julio Gómez, perfectamente identificable por la protección de su cabeza, se lanzó de espaldas y le pegó de derecha. Fue un recurso. Fue el destino. Fue una estampa inolvidable. El soldado herido en la batalla mató al poderoso ejército alemán. No fue suficiente la suerte ni el talento, había que ponerle drama a la historia.



México le ganó 3-2 a Alemania y clasificó a la Final del Mundial. El país enteró vibró. Hubo gente en el Ángel, fanáticos y hasta ateos del futbol desesperados por un boleto para el partido del domingo en el Azteca, los clichés mediáticos los llamaron "Niños Héroes" y el gol de Julio Gómez, les aseguro, no saldrá de la memoria de quienes lo vimos.

Pero si bien Torreón se convirtió en un microcosmos de los anhelos y sueños nacionales, de algún día querer ser mejor que los mejores, los demonios tampoco desaparecieron. Cuando se jugaba el minuto 10 del partido -curiosamente mientras Alemania marcaba el empate 1-1-, el mexicano Humberto Leal recibió una inyección letal en una prisión de Texas, un condenado a quien no le dijeron que podía defenderse por medio de su consulado; una condena que ni la ONU, ni Barack Obama, ni Felipe Calderón, ni 25 mil firmas fueron capaces de detener, pese a las evidentes violaciones a leyes internacionales.

A riesgo de que escribí estas líneas durante la madrugada, puedo asegurar que en la mañana estas dos noticias comparten espacios en las primeras planas. Una invita a la euforia, otra a la reflexión.

Construir un gran país requiere un poco más que suerte, talento, drama y un balón de futbol. Pero si sirve de inspiración para ello, bienvenido sea.

1 comentario:

Isabel dijo...

¿Al estadio Corona o TSM?
El nuevo estadio es Territorio Santos Modelo...

No entendí bien eso.

(: