sábado, junio 25, 2011

El 'Tucazo' 20 años después


El miércoles se cumplieron 20 años de la Final entre Pumas y América de la temporada 1990-91, aquella que se definió con un golazo de Ricardo Ferreti. El gol que marcó a toda una generación y que es el antes y el después en la historia auriazul.

No les podré negar que ese fue uno de los momentos más felices y de los que tengo los recuerdos más vívidos de mi infancia. Mi hermano, de apenas 5 años, y yo, gritamos ese gol como si no necesitáramos garganta para el resto de nuestras vidas. Aquella tarde nos terminamos de confirmar como fanáticos a este equipo y al futbol. En los últimos 20 años hemos visto, ido y hasta viajado por ellos.

La única diferencia fue que aquella vez lo gritamos frente a una pantalla de televisión. Recuerdo bien que fui al partido de Cuartos de Final de esa Liguilla contra Morelia y de Semifinales contra Puebla, y estoy seguro que con cualquier otro rival que no fuera el América hubiera ido. ¿Por qué? Porque aún estaba fresco el recuerdo de aquella tragedia del túnel 29 de C.U., cuando 8 aficionados murieron asfixiados, justamente en una Final Pumas-América de 1985.

Francamente tardé muchos años en asimilar la decisión que tomó mi padre. Pero fue la correcta.

Así que 20 años después, me puse recrear aquel momento. Busqué a algunos de los protagonistas de aquel suceso para que me contaran su versión. Trabajo con dos de ellos, Miguel España y Alberto García Aspe, lo cual facilitó las cosas. Otro más, Adrián Chávez, es un gran tipo, siempre dispuesto a cooperar con las tarugadas que le pide la prensa.

Pero el último y el más importante de todos, el "Tuca", nunca había hablado de este episodio. Nunca en dos décadas. Pues bien, no sé cómo le hizo nuestro corresponsal en Monterrey, Axel Solís, pero Ferreti habló. La entrevista completa es una joya, tal vez algún día se las enseñe, pero se me quedó bien grabado cuando relató que le dijo a Jorge Campos que le pegaría con un bat si recibía un gol, y que el portero lo "amenazó" con lo mismo si no marcaba.

Con España nos fuimos al estadio. Amablemente, el Club Universidad nos prestó el trofeo de campeón de aquella temporada y Miguel lo volvió a levantar como aquella tarde del 22 de junio de 1991.

Y la vida quiso que esto ocurriera justo cuando Pumas volvió a ser campeón. Fue como volverlo a vivir.

Veinte años después.

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