miércoles, mayo 18, 2011

La Champions: Gol de Raúl


Recuerdo que la primera vez que vi el Stade de France, meses antes del Mundial del 98, me pareció un platillo volador, una forma que la gente suele llamar "futurista". Eso sí, parecía un estadio de otro mundo.

El interior no es menos imponente. Algo tiene en su estructura que parece que lo que hay ahí, levita. Como la selección de Francia en la Final de su Mundial, como el Real Madrid y el Barcelona cuando han ganado las Champions de 2000 y 2006 respectivamente y cuando Ana Guevara ganó ahí mismo la medalla de oro en los 400 metros del Mundial de Atletismo de 2003 que paralizó a México por 48.89 segundos.

Precisamente para aquella Final de 2000 de la Champions League se esperaba un duelo entre los dos grandes del futbol español: Real Madrid y Barcelona, que llegaron a Semifinales por llaves distintas. Los primeros hicieron su tarea, pero el Valencia amargó la fiesta al echar a los catalanes.

Así, el extraterrestre Stade de France recibió de todas maneras a dos españoles, que de manera salomónica optaron por usar sus segundos uniformes, ya que el primero de ambos es blanco: Real Madrid jugó todo de negro y Valencia todo de naranja. Los Merengues con el peso de su historia, de las 7 Orejonas en sus vitrinas, y los naranjeros con el hambre de hacerle contrapeso a los gigantes de su país en el ámbito continental.

Pero la tradición pudo más. Fernando Morientes puso al frente al Real Madrid al minuto 39 y Steve McManaman amplió el marcador al 67 con una peculiar patada que le valió el apodo de "Karate Kid". El partido estaba ya sentenciado: Valencia tuvo que lanzarse al frente y abrir espacios, una trampa mortal contra el mejor equipo del mundo.

Entonces pasó: al minuto 75, Sávio controló la pelota en un tiro de esquina del Valencia y desde su área mandó un pase largo, Raúl recibió el balón ya en carrera atrás de la media cancha y el único hombre que se interponía entre él y la portería era Santiago Cañizares. Con la velocidad suficiente para no ser alcanzado, condujo el esférico con pie izquierdo hasta la entrada del área, casi levitando, con una cadencia como si el propio Raúl haya puesto al mundo en cámara lenta en ese momento. Los segundos se estiraron, fintó al arquero, se abrió a su derecha mientras Cañizares se tendió inútilmente para tratar de quitarle el esférico. El delantero sólo tuvo que asegurar con la parte interna para marcar el tercer gol, aún ante el esfuerzo de Miroslav Djukic, el único que no se entregó al "slow motion" de la jugada, que pegó la carrera de su vida para ver cómo el balón pasó detrás de él y besó las redes.

Toda la acción duró 11 segundos. Probablemente los 11 segundos más lentos en la historia del futbol.

No hay comentarios.: