jueves, marzo 03, 2011

Maradona por Kusturica y el Napoli por Otero

(Primero un disclamer: el título de ninguna manera pretende establecer una comparación de su servidor con Emir Kusturica. Él es un cineasta hecho, derecho y con trayectoria y yo aún un aprendiz de periodista. La conjunción "y" no implica una equivalencia. Dicho esto, que empiece la función.)

Ayer por la mañana estuve viendo el documental Maradona de Emir Kusturica. A lo largo de 90 minutos, justamente lo que dura un partido de futbol, el cineasta serbio hizo un retrato más humano que deportivo de quien para millones de personas es el mejor jugador de la historia.

Según Kusturica, Maradona es un revolucionario, un comunista, un hombre que repudia a quienes se hacen ricos a costa del pueblo. No es para sorprenderse, basta ver las imágenes de Villa Fiorito, el barrio donde pasó su infancia, y conocer el contexto histórico de la Guerra de las Malvinas para entender que la "mano de Dios" y el "gol del siglo" no significaron sólo una victoria en la cancha, sino una batalla ganada contra los grandes demonios y miedos de los argentinos. Maradona ganó dos veces el Mundial de México 1986: primero a los ingleses en la guerra y después a los alemanes en la Final.

Ese revolucionario prefirió jugar en un equipo de bajo perfil que en un gigante para convertirlo en el más grande. El Nápoles era un equipo que comprendía el futbol como una batalla inherente a Italia: la del sur trabajador contra el poderoso norte. Le quitó dos campeonatos al que para muchos fue el mejor equipo de la historia, el Milán de Arrigo Sacchi y del tridente holandés de Van Basten, Gullit y Rijkaard.

Pero Diego Armando retó en 1990 al nacionalismo italiano y perdió dos veces, primero contra Alemania, en la Final del Mundial, y un año después contra los laboratorios de dopaje. Y si la carrera de Maradona empezó a caer durante esa década, de la misma manera la del Nápoles.

Maradona murió y revivió a mediados de la década pasada. Así lo dice él. Las drogas lo tuvieron al borde de la tumba y él mismo asegura que en el peor momento de su crisis no podía siquiera sentir la presencia de sus hijas.

El Nápoles murió por deudas en 2004 y revivió meses después gracias a la inversión de un cineasta. Otra coincidencia: a Diego le encanta la cámara, ha actuado en películas, le abrió las puertas a Kusturica y hasta tuvo su show de televisión. Quizás esa sea su nueva adicción después de dejar las drogas.

Por tanto, no hay mejor manera de retratar al Napoli que en un ambiente de cine.



Investigación y voz: Ricardo Otero
Edición: Alejandro Hinojosa
Post-producción: José Reyes Rueda

Al aire en Futbol En Serio Punto, por Televisa Deportes Network, el 2 de marzo de 2010.

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