viernes, septiembre 24, 2010

Los 34 días de Oswaldo Sánchez

La vida a veces da segundas oportunidades, pero no puedes contar con ello. Generalmente tienes un chance, una sola posibilidad de sobresalir y con ello, empezar a trazar tu camino.

El ser humano tiene poco tiempo para jugar, y quienes viven de ello, del juego, deben brillar en un parpadeo.

Oswaldo Sánchez está a la puerta de convertirse en el único futbolista en activo que acumula 50 mil minutos de juego en la Primera División de México. Pero la carrera del hombre más constante de nuestro balompié es más fugaz de lo que todos pensamos.

Les presento los 34 días de Oswaldo Sánchez



Al aire en Futbol en Serio Punto, por Televisa Deportes Network, el 23 de septiembre de 2010.

Información y voz: Ricardo Otero
Edición: Óscar Sosa
Camarógrafo: Marco Juárez

(Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para el Mac.)

martes, septiembre 21, 2010

Jerry Rice: el hombre que aprendió a volar

Jerry nunca se había subido a un avión, y cuando lo hizo por primera vez, fue para embarcarse en una aventura que lo llevó a marcar una época en el deporte. Aprendió muy rápido a volar.

Mi pequeño homenaje para el mejor receptor de todos los tiempos.



Al aire en Estadio Total, de TDN, el 20 de septiembre de 2010.

Información y voz: Ricardo Otero
Edición: Hugo Ortiz

(Informó para todos ustedes, el "Bebao")

domingo, septiembre 19, 2010

El 19 de septiembre de 1985


Mi generación guarda pocos recuerdos de aquel suceso. Yo sólo tenía 4 años, lo único que conservo en mi cabeza es la imagen de estar bajando las escaleras de mi edificio en brazos de mi tio Daniel, quien era nuestro vecino en el departamento de abajo.

Vivíamos en la Colonia Narvarte, una de las muchas zonas que vivió los estragos de los terremotos de 1985 en la Ciudad de México. Aquella vaga imagen instalada como uno de mis más primarios recuerdos fue de noche, es decir, en la réplica del 20 de septiembre, cuando lo que estaba por caer, cayó.

Mis padres dicen que en el primero, el del 19 por la mañana, me aferré a una columna cuando empecé a sentir el vertiginoso movimiento de la tierra. No lo recuerdo pero supongo que desde un tercer piso se debió sentir muy feo. No nos pasó nada, afortunadamente.

Mi casa estaba a tres cuadras del Parque del Seguro Social, el anfiteatro más grande de la ciudad: ahí los familiares de los desaparecidos buscaban entre los cadáveres a sus seres queridos. Sobre ese lugar ahora hay un centro comercial al cual me prohibí ir, por los recuerdos de las noches, años después, cuando iba a ver a los Diablos Rojos del México. Gracias a Dios, no perdí a ningún familiar en aquel triste episodio de hace 25 años.

Como pueden ver, lo que sé de aquel día es más por lo que me dijeron que por lo que viví. Meses antes de aquellos terremotos, mis padres estuvieron cerca de cerrar el trato en un departamento a dos cuadras, por lo que recuerdo que me contaron, en Diagonal San Antonio y Xochicalco.

El trato al final no se hizo. No nos mudamos y ese edificio se cayó en septiembre de 1985. Serán pocos los recuerdos de aquellos días, pero agradezco que aún estamos vivos.


(Siempre he pensado que soy demasiado sensible a cualquier movimiento de la tierra.)

jueves, septiembre 16, 2010

Tercer cincuentenario



Esta imagen fue tomada el 15 de septiembre de 1960, en la celebración de los 150 años de Independencia de México.

Se trata de mi abuelo, Ángel Otero Rivero, dando el Grito como Presidente Municipal de Ecatepec de Morelos.

Mi México

Porque al final de cuentas, amo a mi país, del que les enseño una pequeña parte, lo que he visto, he vivido y lo que mi lente ha captado.


miércoles, septiembre 15, 2010

¡Perdón, México!

Si tú...

- Ofreces o pides mordidas

- Consumes o comercializas droga

- Trabajas, pero no pagas impuestos

- Trabajas bajo la ley del mínimo esfuerzo

- Robas, en sus múltiples modalidades

- Desperdicias agua, electricidad o papel

- Tiras basura en las calles

- Discriminas en sus múltiples modalidades

- Usas la palabra "indio" o similares como términos despectivos

- Ocupas lugares de estacionamiento destinados para discapacitados

- Piensas que el orgullo de tu país se juega en un partido de futbol

- Piensas que por gritar cada 15 de septiembre "¡VIVA MÉXICO!" eres un patriota

- Asumes que Masiosare es un extraño enemigo (carajo, no es broma, ¡hay gente que sí lo cree!)

- Señalas a tus gobernantes como los únicos culpables, para ocultar tus responsabilidades.

- Apoyas y donas para cubrir las desgracias en otros países, pero se te olvida cuando ocurre algo aquí (¿ya vieron lo que está pasando en Tlacotalpan?)

- Te quejas, pero no propones soluciones

- Lambisconeas a tu jefe, pero al llegar a casa le gritas a tu familia

Si tú te sentiste identificado en alguno de estos puntos (y los que me faltaron...), no tienes derecho a quejarte, no tienes derecho de minimizar las celebraciones de este país, y debes ofrecerle una disculpa a México, porque por ti, México está así.

Tampoco tienes derecho a celebrar. Tienes derecho a ponerte a trabajar, a corregir, y honrar a este hermoso país al que le debes todo lo que eres.

Porque México se celebra todos los días con tu trabajo diario, con tu estudio, con el cuidado a tus seres queridos y a tu entorno.

¡Perdón, México!

(¡VIVA MÉXICO, CULEROS!)

martes, septiembre 14, 2010

Si usted va a viajar para hacer una entrevista

Si usted tiene programada una entrevista en otra ciudad, digamos, Querétaro...

- Prográmese para llegar dos horas antes de su cita. Pueden pasar tantas cosas que hagan que se atrase...

-¿A qué hora lo citaron? ¡¿A las 9 de la noche?! Ups... Busque un lugar donde quedarse, hable con su tío que vive allá...

- Aaaah, ¿pero tiene examen al día siguiente a las 8 de la mañana? Está en problemas...

- Le recomiendo salir 5 horas antes de su cita de la Central de autobuses.

- A diferencia de sus años escolares, los lugares de atrás en los camiones no son los más chidos.

- No, no le va a tocar una chica de cuerpo escultural en el asiento de al lado. ¡NO!

- Si oootra vez pusieron la película Noches de Tormenta en el camión, no se sorprenda, es muy común. Esta comprobado que la pareja de Richard Gere y Diane Lane es la favorita de los usuarios de autobuses.

- Vaya bien acompañado. Los grandes autores son una enorme compañía.

- Si su camión sale 50 minutos tarde porque 1) viene de escala y llegó 20 minutos atrasado, y 2) cargó gasolina; dé gracias al cielo por su maniática previsión de los tiempos (Se los dije...).

- Si el ser humano de al lado (no diré quién o qué era, luego me tachan de mamón o clasista) le quiere hacer plática mientras lee, y a usted le puede que lo interrumpan al leer, conserve la calma.

- ¿Lleva el cuestionario para su entrevistado? Repáselo y repase en su cabeza la entrevista completa.

- Si en los asientos de la derecha se sientan dos seres similares a Pituca y Petaca (ahí vas mamón...), ríase de la situación.

- Si Petaca se queja por el atraso con Pituca bajo el argumento de "hueeei, vamos a llegar y todo mundo ya va a estar en la pedaaaa", en lugar de querer abofetearla, tómelo con tranquilidad y sepa que en este mundo hay gente que se queja de problemas menores a los suyos.

- Tome nota: el circuito mexiquense es una buena opción para ir a Querétaro y Pachuca.

- No se sorprenda si ve embotellamientos en Querétaro...

- ¡No olvide el cuestionario en el coche de su tío!

- Sepa que la hora a la que lo citaron no era la hora de su entrevista. Puede ser hora y media más tarde. Conserve la calma.

- Muestre interés en lo que le dice su entrevistado. Si el interés es genuino, funciona mejor.

- ¿Acabó la entrevista? ¿Le fue muy bien? No puede quedarse a celebrar, ¡corra a la central a ver si alcanza un camión de regreso!

- ¿Son las 11:28 y su camión sale a las 11:30? La buena noticia es que ya se va, la mala es que no va a poder cenar.

- Haga cuentas, llegará a casa a las 3:00 am. Relájese e intente dormir. No se preocupe si no puede, con el nivel de adrenalina que derrochó, lo más probable es que no lo haga.

- Si al llegar a casa recuerda que puso a lavar sus sábanas y que se le olvidó tender su cama... Respire. Tiéndala. A estas alturas, dormir 5 minutos menos no hace mayor diferencia.

- Recuerde que se tiene que levantar a las 7... Puede maldecir.

- ¿Logró levantarse? ¡Bien! Pero no espere que le den algún premio por ello.

- Si puso en una pregunta que 1 + 1 = 3, revise todas sus respuestas.

- Uy, ¿y aún tiene que ir a trabajar? Respire, el domingo podrá descansar (en paz).

- Si a su entrevistado le pasó una desgracia un día después de la entrevista, repita después de mí: "No fue mi culpa, no fue mi culpa, no fue mi culpa..."

(Aquí no aplica el "repita el procedimiento desde el inicio. ¡Por favor!)

lunes, septiembre 06, 2010

El Bicentenario pospuesto


México está a 10 días de celebrar los 200 años de su Independencia. Un momento, ¿10? ¿Sólo faltan 10? ¿Les cae?

A su servidor el festejo del Bicentenario le ha generado una extraña intrascendencia, similar a la de un Tecos-Jaguares de pretemporada. Por un lado se lo enjareto a que en mi última década de existencia, todas las celebraciones anuales ya me empiezan a parecer pan con lo mesmo -Navidades, Añosnuevos, Independencias, a veces inclúyase mi onomástico-, pero por otro lado, los clamores sociales lejos de enardecerme como a algunos sectores, me hacen querer mirar los acontecimientos de este septiembre desde la barrera o incluso en las gradas.

La edición de ayer de Enfoque, del diario Reforma, ofrece una descripción de los festejos del Centenario de la Independencia, encabezados por Porfirio Díaz -como abstracto de un libro que está por publicar Rafael Tovar y de Teresa- con un atractivo y contundente titular: "Porfirio sí pudo".

Tovar y de Teresa fue Coordinador de la Comisión para la Conmemoración de las Fiestas Patrias de 2010 entre septiembre de 2007 y octubre de 2008, y durante ese tiempo estudió la manera en la que Porfirio Díaz organizó la celebración de 1910. Todos los objetivos trazados por el entonces Presidente se cumplieron en tiempo y forma, ya fueran de infraestructura, homenajes, exaltación de los héroes, relaciones diplomáticas o monumentos. En torno a esos últimos hay tres obras tangibles: la Columna de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes y el Hemiciclo a Juárez.

El panorama para el Bicentenario es bastante diferente: son pocas las obras que quedarán en tiempo y los festejos parece que serán olvidables. Y sin querer entrar en honduras -porque no es mi campo- me pregunto que tan cierto es que el escenario social y político sea tan similar al de hace 100 años.

Ante tantos atrasos y la desilusión que se siente entre la gente de este país, les planteo una solución (¿ya pasó la fecha de entrega para Iniciativa México? Chín, ni modo...): celebrar el Bicentenario de nuestra Independencia en 2021.

Ah, de hecho, ¿no se consumó en ese año la Independencia? Es pregunta.

(¡No me ha llegado mi banderita bicentenaria! Buuuuu...)

viernes, septiembre 03, 2010

El Ocho Pichichis Germán Dehesa


Se confesó alguna vez como un niño enfermizo, que caía en las garras de cuanto virus, bacteria o micoorganismo se le acercaba. Aquel pequeño Germán, como casi todos los infantes, tuvo el sueño de jugar futbol y emular a los ídolos de su época, pero entre gripas e infecciones, además de un cuerpo escuálido y napoleónico (por la estatura) las canchas del Instituto México distaron de ser la cuna deportiva del ocho veces Pichichi Germán Dehesa.

En algún momento encontró su vocación, y de las canchas pasó al papel. En lugar de driblar defensas, bailó con la pluma; en vez de emocionar con sus goles, maravilló con su vocabulario; y ante la imposibilidad de levantar una chilena como la de Hugo, arrebató aplausos en un escenario teatral.

Los personajes de su juego bien pudieron haber formado un equipo de futbol: la potosina, la Hillary, Canito, Colima, Viruta, el Bucles, la Pequeña Carlos y el Huarashington; todos ellos seguramente, como el Charro Negro, habrían sido malísimos, pero tan memorables y divertidos como once Chanfles enfundados en azul y oro. Más malo fue al enumerar sus favoritos en un partido de cualquier deporte, hasta de matatena olímpica: la regla era simple, si Germán le va al blanco, apuéstale al negro.

Describió al Estadio Olímpico Universitario como el más hermoso del mundo y lo argumentó de manera contundente: a ningún aficionado como a los auriazules nos brillan los ojos tanto cuando entra a su feudo. Su carácter de miembro del Patronato del Club Universidad, como uno de los personajes que llegaron a salvar a los Pumas de su época de vacas flacas de los años 90, le otorgó un lugar en el palco de honor, donde unía sus gritos a los de los otros tantos miles. No dudo en reconocerlo como el más grande fanático contemporáneo del equipo cuyo amor compartimos.

Al Ocho Pichichis ya le dieron el silbatazo final. Tal como lo marcaron sus primeros años de vida, una enfermedad le exigió su último aliento. Falleció dormido en un sillón, al lado de sus familiares, sin dolor, como él lo deseaba. Ahora, es momento de ondear los pañuelos blancos, alzar en hombros al héroe y rendirle pleitesía: Germán Dehesa se retira del deporte de la vida como un campeón.

Y por cierto, hoy toca.

miércoles, septiembre 01, 2010

Mi librería favorita

Cuando iba en la prepa, los viernes salía a las 12:00, pero debía quedarme un par de horas a esperar que terminara mi hermano. En el inter, en algunas ocasiones me daba una vuelta por la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo, que me quedaba a 5 minutos caminando. Y cuando tenía suerte (léase, algo de dinero en la cartera), compraba un libro.

Esos fueron mis primeros años como lector. La primera vez que leí un libro por gusto propio habrá sido hasta los 15 o 16 años. Desde entonces, mientras algunas damas pueden pasar horas entre anaqueles de tiendas de ropa, yo lo hago en librerías.

Mi poco, poquísimo mundo recorrido, me da poca autoridad para hablar de lugares de fuera de este país. Tal vez eso explique un poco de la fascinación que experimenté por Nueva York en mi visita en el último año nuevo. Y allá en la Gran Manzana fue que me enamoré perdidamente de una librería.

El 1 de enero de este año fui a parar a Barnes & Noble, en la esquina de la calle 66 y Broadway, muy cerca de Lincoln Center. Me separé de la comitiva familiar que se dirigía al Museo de Historia Natural para comprar el libro que escribió mi amigo Robert Rosen, ya que él mismo me dijo que ahí seguía en existencia.

Es difícil describir la fascinación que sentí al entrar. Un local inmenso de 4 pisos con miles de libros, revistas, calendarios, postales, un Starbucks y artículos de todo tipo. Subí al último piso a la sección de música para buscar la obra de Bob (que para los que no lo recuerden, es sobre John Lennon) y además me quedé babeando otra media hora entre más libros de los Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan, The Doors... Y opté por comprar otro de portadas de discos de la década de los 60...

El presupuesto no me daba para mucho. Dicen que el dinero no compra la felicidad, pero ir a Nueva York sin adquirir nada es como desperdiciar la mitad del viaje. Al regresar a la planta baja recordé que seguía buscando postales decentes para mi gente, y habré comprado unas 7 u 8, entre ellas una del edificio Dakota en 1890, apenas unos años después de su inauguración, con gente patinando en un lago congelado en Central Park. Quería llorar de la pura emoción de ver algo así.


Dos días después, Bob me firmó su libro bajo el cobijo de una deliciosa taza de café (con Bailey's, si no mal recuerdo) en su departamento; un mes después, el libro de las portadas de los discos llegó a manos de mi mejor amiga, Sagra, quien sabía que lo valoraría tanto como yo; y pocos días después, tras un par de peleas con la gente de correos, la postal llegó a su destino en Vancouver, con Silvia.

Tres de las mejores inversiones que he hecho en los últimos meses.

Pues bien, ayer en la noche el New York Times informó que la sucursal de Barnes & Noble en Lincoln Center cerrará en enero, aún cuando es considerado por los vecinos como un ícono de la zona.

De acuerdo con el NYT, la proliferación del mercado de los libros electrónicos en Estados Unidos ha minado las ventas de las librerías, por lo que toda la compañía Barnes & Noble ya se puso en venta. Una pena.

Es un hecho que cuando regrese a Nueva York (que por más que quería que fuera este año, lo veo imposible) ya no estará mi librería favorita. Si van para allá antes de que acabe enero, no sean gachos y tráiganme algo.

(Claramente en México, donde nadie lee, nunca tendremos un lugar así... Moraleja: tengo que viajar más.)