viernes, abril 30, 2010

El niño pambolero

Este es uno de los motivos por los cuales me hice periodista deportivo: la selección del Centro Escolar Cedros, de la que formé parte durante 6 años.

Porque las lealtades más firmes se hacen desde niño. Con ellos anoté mi primer gol, con ellos me enamoré del futbol y aprendí a trabajar en equipo.

¿Ya me encontraron en la foto?

Porque a ese niño yo no lo traigo dentro, aún lo sigo siendo.

jueves, abril 29, 2010

Querido Barsa...

Hace un par de días Pável Pardo se atrevió a comparar al América con el Real Madrid... Claramente se equivocó.

El América es como el Barcelona... ¡¡¡Los odio igual!!! Bueno, casi, recuerdo que sí me dio gusto ver cómo los catalanes se cocinaron al ave en el Mundial de Clubes de 2006, pero fuera de eso, me encanta ver al Barsa caer, como ocurrió ayer. No se equivoquen, yo no llevo dos años celebrando los (pocos, he de decir) descalabros blaugranas, sino dos décadas.

¿Por qué? Porque el futbol se alimenta de goles: los que anota tu equipo y los que recibe el odiado rival. Un verdadero aficionado es aquel que goza tanto la victoria del club preferido como la derrota del antagonista. Así funciona. No se puede concebir la pasión de este deporte sin alguien que te reviente al oído que tu equipo perdió: un día celebras las derrotas del contrario y al siguiente te toca tragarte tu orgullo con el vecino.

Recuerdo que antes del Mundial de Francia 98, la Selección Mexicana fue a jugar un partido amistoso a Oslo, contra Noruega. Más allá del marcador de escándalo (una goleada de 5-2 en favor de los nórdicos), me sacaba de quicio ver por la tele que el público en el estadio no hacía más que aplaudir cuando los múltiples Flo y otros apellidos impronunciables pasaban lista en la portería de Jorge Campos. Ese día me juré que cuando me limite a chocar mis palmas en un estadio de futbol, nunca más pisaré uno.

En el teatro, la ópera y en un recital de música clásica se aplaude, pero en un estadio de futbol uno canta, grita, le mienta la madre al de enfrente, le diagnostica al árbitro de lo que se va a morir, se sabrosea a las edecanes, si es mujer le ofrece darle tres hijos al centro delantero del equipo y repite lo anterior desde el principio. Porque así funciona: el futbol nos permite sacar al cavernícola que vive en nosotros y que reprueba la sociedad en lo cotidiano.

Y si a alguien esto no le gusta habemos millones a los que sí, y al final de cuentas, el futbol es un catalizador social: un medio por el cual el individuo se identifica con otros y se asocia.

Por eso el futbol es lo único donde se acepta hacer mofa del dolor ajeno. No concibo este deporte, ni en la cancha, la grada, o el sillón, sin los matices de las grandes rivalidades.

Porque al final, sólo es un juego.

jueves, abril 22, 2010

Arctic Monkeys: los mexicanos somos el desmadre

"Somos el desmadre". Así nos definió Carlos Monsivais en una crónica a propósito del Mundial de 1986. Pero nuestro desorden se lleva a todos los ámbitos de la vida cotidiana y nacional, creo que sólo sorprendería al sector más desinformado del 43 por ciento de mis lectores que llegan desde el extranjero si les digo que en México hoy por hoy gobierna el caos.

No tengo la cuenta de a cuántos conciertos he ido, pero podrían ser unos 50. He asistido a recitales que van desde óperas hasta metal, así son mis gustos: incluyentes y no por eso menos exigentes. ¿Son muchos? Quizás para el promedio de la gente, sí; quizás para ser el melómano que siempre he querido ser, no. Aclaro también que nunca he visto un concierto fuera de México. Y si me había tocado presenciar el caos en las calles, el trabajo, la casa, los noticiarios y los estadios de futbol, esta vez lo presencié por vez primera en uno de los más eficientes reductos que tengo para sacudirme el estrés: los conciertos.

Los Arctic Monkeys son el caso más célebre de un grupo musical que saltó a la fama desde Internet. Un grupo de adolescentes abrió un perfil en MySpace, subió la música que grabaron en algún garage inglés, alguien la escuchó, le gustó, y ese alguien les dio un contrato con una disquera: lanzaron un mensaje como botella al mar que llegó a la persona indicada. Tan fácil y tan casi imposible como suena.

A un lustro de distancia del primer gran fenómeno musical alternativo de la red, se presentaron en México. ¿En dónde? En una de las capitales del caos mexicano, la catedral del futbol de este país. Una semana antes en la hora previa al América-Pumas fui testigo de un operativo de seguridad planeado por un idiota que pensó que era buena idea que los policías hicieran su revisión a un lado de las gradas, así, a mi amiga Emilia le confiscaron su cinturón de colores pastel sin posibilidad de que lo recuperara. ¿Que eso técnicamente no es un robo?

Pero en esta ocasión el caos reinó afuera del gigante de concreto, en la explanada aledaña, donde los Arctic Monkeys darían su esperada primera presentación en el país.

Tuve que coordinar a 11 personas (ay Mac, ¿cuándo vas a aprender?) para ir al concierto. Para Mayra y Martha el Estadio Azteca les representaba un terreno inexplorado. Sagra vino desde Monterrey con todo y perro para el evento ante la necedad que me impulsó a comprarle su boleto sin que me dijera que sí (el sí ya lo tenía), y ella junto a Gerardo, Daniel y Alejandra monitoreaban su Twitter para saber o que pasaba adentro. Ellos y todos los demás, preparados hasta para lo inesperado, esperábamos poner a trabajar a nuestros Dancing Shoes.

El concierto, programado para las 10:00 de la noche se tornó en caos. Ingresamos a las 9:45 una vez que la comitiva estaba completa. Para ese momento la noticia ya se había esparcido: la valla que dividía a la zona general de preferente fue violada y ya no había distinción entre los que pagaron 500 y los que pagamos 700 pesos. Bastaron unos minutos adentro de la reja del Azteca para diagnosticar el mal: boletaje sobrevendido. Caos. Ya no cabía un alma y nosotros estábamos afuera de la zona para espectadores, pero aún así no teníamos una vista mala del escenario.

Era un hecho que no empezaría nada a las 10. Conforme pasaron los minutos, ya pensábamos que se cancelaría. Desfilaron unos 20 granaderos a nuestro lado antes de las 11. Terminamos por sentarnos en nuestro cacho de asfalto. "¿Qué hacemos? ¿Nos vamos?". Alejandra fue la única que aguantó estoica de pie, un tanto angustiada por Alejandro, su hermano menor (es real, así se llaman) que estaba adentro en el tumulto. Mayra y Emilia devoraron una bolsa de Doritos. Seis compraron cervezas, yo opté sólo por dar algunos sorbos ante la experiencia de Muse, cuando con una Indio ya me sentía un poco mareado. La energía ya estaba baja. Y cerca el escenario el público furioso gritaba "¡Ocesa, Ocesa!". Ache Producciones, organizadora del evento, ya había perdido el partido.

Por ahí de las 11:15 una voz en el micrófono dijo que el concierto empezaría en 15 minutos. ¿Tocará Sleepy Sun, el grupo abridor, o irán directo con los Arctic Monkeys? El Sol Somnoliento finalmente se quedaría dormido so promesa de que darán un concierto gratuito. Antes de las 11:30 Ángel, mi hermano, y su novia, fueron a dar una última vuelta a la entrada. Un minuto después suena mi celular: "Están dejando entrar en Preferente, ¡corran!". Me levanté cual resorte y mis amigos me siguieron. Efectivamente entramos. Ache Producciones se justificó en su sitio web diciendo que "el retraso se debió a los ajustes necesarios para garantizar la seguridad del público por las graves fallas en las que incurrió el proveedor de barricadas", pero pareciera que su estrategia fue esperar a que los primeros impacientes se fueran del lugar.

A las 11:39, después de un bien practicado "Gracias por su paciencia" de Alex Turner, se escucharon los primeros acordes de Dance Little Liar. Terminó a las 12:53 ya del jueves. 73 minutos de concierto por 99 de retraso. Era difícil pedir más. Yo me quedé esperando Fake Tales From San Francisco. Los reclamos, amenazas de quejas ante Profeco y los recuerdos maternales a Ache Producciones inundaron Twitter en la madrugada. Y aunque prometieron compensar por el desorden, no hay manera de valuar un coraje.

"Vámonos por unos tacos". Una hora más para salir del estacionamiento del estadio. No pudimos evitar la comparación entre la organización de Muse y Arctic Monkeys. Como los arbitrajes en el futbol, cuando no tienes nada que decir de la organización de un evento es porque el trabajo fue inmaculado. "Ocesa también empezó así", dijo Daniel. Y nos bastó con recordar aquel penoso altercado entre los guaruras del hijo de Ernesto Zedillo y el equipo de seguridad de U2 para asentir, más no para justificar.

Regresé a casa después de dejar a tres de mis amigos en sus casas. Me dormí casi a las 4 de la mañana y por mi cabeza sólo dio vueltas una frase: chale, qué desmadre.

miércoles, abril 21, 2010

Muse y los Caballeros de Cydonia

Cincuenta mil Caballeros de Cydonia (Knights of Cydonia) fuimos citados ayer al Foro Sol. Lleguen como puedan, pero lleguen. A sortear el infierno de los embotellamientos en Viaducto, los mal planeados cortes a la circulación y pagar un caro estacionamiento a no menos de un kilómetro de su lugar.

Es el momento de entrar en el mundo de conspiración global, vida extraterrestre y fantasmas de Matthew Bellamy, Christopher Wostenholme y Dominic Howard.

Tenemos que abrir con la Sublevación (Uprising) para Nacer de Nuevo (New Born). Pasar por un Hoyo Negro Súpermasivo (Supermassive Black Hole), vencer a la Histeria (Hysteria) e ir del Atasco de Helsinki (Helsinki Jam) al Síndrome de Estocolmo (Stockholm Syndrome... ya sé qué es el Síndrome de Estocolmo, pero me gustaron las referencias geográficas) y prepararnos para combatir a los Estados Unidos de Eurasia (United States of Eurasia).

El Tiempo se Acaba (Time is Running Out). ¡Entren a la Resistencia (Resistance)!



No one is going to take me alive
Time has come to make thing right
You and I must fight for our rights
You and I must fight for survive

Aquí el setlist:

Muse Setlist Foro Sol, Mexico City, Mexico 2010, Resistance Tour

viernes, abril 16, 2010

Lo que no se debe hacer al dar el anillo

Hace algunas noches, entre Daniel, Ale y yo nos reíamos de algunos videos de propuestas de matrimonio fallidas. Así que aquí les va un pequeño manual de lo que NO se debe hacer en estos importantes momentos.

Video 1: caballeros, una de las reacciones que TODA mujer tiene al ver el anillo, para bien o para mal, es ponerse las manos en la cara. Eso implica soltar automáticamente lo que tengan en ellas.



Video 2: es una muy mala táctica recurrir a la presión de ser observado por una multitud. Si lo vas a hacer, debes estar seguro de que ella: 1. quiere casarse pronto; 2. quiere hacerlo contigo. De hecho, la respuesta será la misma si lo haces en público o en privado, sólo que con gente alrededor el "no" se convierte en un "NO" del tamaño de un país. Y no exagero, esta joya ha sido vista por más de 9 millones de personas en YouTube.



Video 3: Un concepto similar al del anterior. Otro detalle: ni para bien ni para mal le den un micrófono a la dama. Si te dice que sí, basta con que lo sepas tú, no es necesario presumirlo ante la audiencia. Si te aplican el "can we talk about this later?", lo que estabas ahorrando en la luna de miel se destinará al psicólogo.



Y huye a mensajes de los patrocinadores.

jueves, abril 15, 2010

La tragedia de Hillsborough


Hace 21 años, unos 20 mil fans del Liverpool fueron a ver jugar a sus amados Reds la Semifinal de la Copa FA. 96 no regresaron a casa.

Con estas palabras, el sitio oficial del Liverpool recuerda hoy la tragedia del Estadio de Hillsborough, casa del Sheffield Wednesday, aquel 15 de abril de 1989, cuando una avalancha humana acabó con la vida de los aficionados.

El partido en campo neutral entre los Reds y el Nottingham Forest inició a las 15:00 horas y se detuvo a los 6 minutos, al percatarse el árbitro de lo que estaba ocurriendo.

La zona más grande del estadio, la Spion Kop End, con capacidad para 21 mil aficionados, se le asignó a los seguidores del Nottingham; mientras Leppings Lane End, con 14 mil 600 lugares, se le dio a los fanáticos Reds, pese a ser mayoría. El resultado: un notable sobrecupo ante el mínimo control de seguridad desembocó en la avalancha humana que, además de los 96 fallecidos, dejó a 766 lesionados, 300 de los cuales fueron hospitalizados.

Jon-Paul Gilhooley, entonces de 10 años de edad, fue la víctima más joven de aquel accidente. Él era primo de Steven Gerrard, hoy capitán y jugador emblema del equipo. Para Steven, la muerte de Jon-Paul fue su máxima inspiración como futbolista. El año pasado, al cumplirse 20 de la tragedia, el Liverpool pidió cambiar para un día antes su partido ante el Chelsea por Cuartos de Final de la Liga de Campeones.

El incidente tuvo como consecuencia la creación del Reporte Taylor, que muestra las directrices de seguridad en los estadios británicos: asientos en todas las localidades y la eliminación de las vallas que dividen las gradas del campo.


En Liverpool aún se pide justicia por las 96 víctimas. Ellos nunca caminarán solos.

miércoles, abril 14, 2010

19 días y 500 noches

  1. Regresando de un viaje fui al cine a ver una película que, en el mejor de mis humores calificaría como palomera. Luego a un café. Y fue un gran día.
  2. Otro día fui a ver una propuesta de teatro basada en la lucha libre, a dos de tres caídas, pero con límite de tiempo.
  3. Fui a un partido Pumas-Cruz Azul en CU. Ganó la Máquina 2-0. Frustración total.
  4. Una de mis mejores amigas se casó para después irse a vivir a Washington. La boda fue hermosa.
  5. Reviví mi propia edición del árbol de la noche triste ante 3 tulipanes y el primer ejemplar de un periódico que jamás se volvió a publicar.
  6. Una vez quería ir a una obra de teatro en la Colonia Roma. Me perdí y no llegué.
  7. En una Navidad me regalaron unos cuernos de reno para mi coche. Sí, como lo leyeron. Reí.
  8. El Curioso Caso de Benjamin Button me hizo reflexionar sobre los objetivos en mi vida.
  9. Tenía planeado ir a Puebla a la Noche de las Estrellas del año pasado. Se canceló el plan porque se apagó una de ellas.
  10. Recuerdo que tenía un plan de poquísima madre para un jueves previo a un 14 de febrero. Terminé pasando ese día en casa lavando ropa. Extrañamente, no me tiré al piso.
  11. Disfrute casi plenamente mi cumpleaños 28, excepto porque supe que alguien no lo disfruto plenamente conmigo.
  12. Una tarde fui a comer a Coyoacán. Me empapé. Hice dos horas y media de regreso a casa. Luego, en la noche, dos horas de camino de la Del Valle a Satélite para una fiesta. En total, en todo el día manejé ocho horas.
  13. Después de casi 4 años de ausencia fui a Acapulco. Iba yo solo con tres parejas. Juro por mi santa madre que de pendejo lo vuelvo a hacer.
  14. Un día regalé un globo porque mi cabeza no alcanzó para más, se me hizo el detalle más sencillo del mundo. Su éxito fue inversamente proporcional al esfuerzo que hice.
  15. Era algo así como el "invitado de honor" de una fiesta a la que tuve que faltar por un encargo de una gran amiga, que se casaba al día siguiente.
  16. Y a aquella boda fui solo porque así lo decidí. Dí, creo yo, el mejor discurso de mi vida. En ese preciso momento me habría gustado no haber ido solo.
  17. Fui a ver el espectáculo de luces en el Zócalo. Sólo conozco a otra persona, además de mí, que salió desencantada de ahí.
  18. Hace como 4 meses encontré un regalo que buscaba desde un año antes. Aún no lo entrego.
  19. Una vez me dijeron "sólo esperaba a que se te pasara el enojo", y sigo buscándole el lado positivo a esa frase.
Todo esto, ocurrido en 19 días diferentes, pasó entre 500 noches donde tú fuiste lo más importante, lo único. Aunque en este caso, no tenía la frente muy alta, ni la lengua muy larga, ni la falda muy corta.



Tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.- Joaquín Sabina

viernes, abril 09, 2010

Talento creativo

Ayer me quedé sin luz en casa desde las 5:45 de la tarde. Entre las fallas con mi servicio de internet y con el suministro eléctrico, poco pude avanzar en un par de proyectos que traigo.

Ya de noche, a la luz de la única vela que tenemos aquí, me puse a leer Los Once de la Tribu, un libro de cuentos de Villoro. En algún momento opté por una breve siesta hasta que mi madre regresó de trabajar (dudo que haya sido más de media hora). Salí a cenar con ella con la esperanza de que al volver nuestro hogar saliera de la penumbra. No ocurrió así. Prendí nuevamente la vela, leí un par de cuentos más y me dormí antes de las 11, con la ilusión de que mi reloj biológico volviera a ser el de un ser humano normal. Eso tampoco pasó.

Me desperté a las 3:45. El foco de mi recámara ya estaba encendido, una buena noticia. Lo apagué y le empecé a dar vueltas a la cama. Bostezaba, pero no concilié nunca el sueño. En la pequeña pantalla de Molly (mi iPod) vi si tenía mensajes nuevos en Twitter. Luego di un blog-roll y leí posts que hablaban desde la "muchosidad" hasta la "pendejosidad" (ese último término me lo acabo de inventar, el otro es de Lewis Carroll).

Me puse a cantar dentro de mi cabeza New York State of Mind, de Billy Joel. Si no fuera tan rígido con algunas cosas de este blog la pondría eternamente como canción de la semana, aunque entonces dejaría de ser de la semana. ¡Oh, ironía! Me dí cuenta que así como inicié el año en Nueva York, esa ciudad permanecerá constante en mis ideas y proyectos al menos durante todo 2010.

Me puse a soñar despierto, porque casi nunca recuerdo lo que sueño dormido. De estos últimos sólo recuerdo tres: cronológicamente los dos primeros van de lo tétrico a lo grotesco, mientras el tercero fue algo muy hermoso, pero que por cuestiones ajenas a mi control veo casi imposible que ocurra. Pero de los otros, suelo acordarme muy bien: yo lo llamo talento creativo.

Empecé a escribir esto a las 5:40 bajo protesta de Julia (mi laptop), ya sin esperanzas de volver a dormir por hoy. Hoy en la noche tengo una sesión de Rock Band, una de tantas razones para mantenerme despierto... (Y soñar.)

jueves, abril 08, 2010

Here Today

Y si te dijera que te conocí realmente bien, ¿cuál sería tu respuesta? Si estuvieras hoy aquí...

Tardé 3 mil 262 días en pagar mi deuda. El 2 de noviembre de 2002, después de casi 9 años de ausencia, Paul McCartney regresó a México.

Y esa noche, en el Palacio de los Deportes, cuando en nuestro país celebramos el Día de los Muertos, Paul tomó la guitarra acústica y tocó la canción que escribió para su amigo John en 1981, Here today.




"El último verso, donde canto 'y si dijera que realmente te quise y me alegra que hayas pasado por aquí' es como cantarle a tu padre que murió", confesó Paul al London Times en diciembre del año pasado.

La canción es un diálogo interno que tuvo Paul con John. Esta es la letra:



And if I say I really knew you well
What would your answer be.
If you were here today.

Ooh ooh ooh... Here today...

Well knowing you
You'd probably laugh and say that we were worlds apart.
If you were here today.
Ooh ooh ooh... Here today...

But as for me,
I still remember how it was before.
And I am holding back the tears no more.
Ooh ooh ooh... I love you... Ooh...

What about the time we met,
Well I suppose that you could say that we were playing hard to get.
Didn't understand a thing.
But we could always sing.

What about the night we cried,
Because there wasn't any reason left to keep it all inside.
Never understood a word.
But you were always there with a smile.

And if I say I really loved you
And was glad you came along.

If you were here today.
Ooh ooh ooh... For you were in my song.
Ooh ooh ooh... Here today...
Y si te dijera que realmente te conocí bien
cuál sería tu respuesta.
si estuvieras hoy aquí...

Ooh ooh ooh, hoy aquí...

Bueno, conociéndote
Probablemente reirías y dirías que éramos mundos diferentes.
Si estuvieras hoy aquí...
Ooh ooh ooh, hoy aquí...

Pero para mí,
Aún recuerdo cómo era antes.
Y dejo de aguantar las lágrimas
Ooh ooh ooh... Te quiero... Ooh.

Qué tal la vez que nos conocimos,
Supongo que dirías que estábamos jugando a hacernos los difíciles.
No entendí nada,
Pero siempre pudimos cantar.

Qué tal sobre la noche que lloramos,
Porque no quedaban razones para mantenerlo adentro.
Nunca entendí una palabra,
Pero siempre estuviste ahí con una sonrisa.

Y si te dijera que realmente te quería
Y me alegró que pasaras por aquí.

Si estuvieras por aquí...
Ooh ooh ooh... Estuviste en mi canción.
Ooh ooh ooh... Hoy aquí...


La conocí aquella noche y se quedó en mi cabeza para siempre. La quiero en mi funeral.

martes, abril 06, 2010

Michael Jackson, 1993

Tengo algunos vagos recuerdos de aquella noche. Tenía 12 años, fue el 7 de noviembre, coincidentemente en el aniversario de bodas de mis padres.

Nunca había entrado al Estadio Azteca para cualquier cosa que no tuviera que ver con futbol. Era la tercera de cinco presentaciones que dio Michael Jackson en México dentro del Dangerous Tour. Y fue mi primer concierto.

Recuerdo que me encendí con Jam, la que abrió, y nuevamente con Smooth Criminal. Juntar Billie Jean y Thriller fue una idea sensacional. Que el video de Black or White me hizo sonreír y que casi me echo a llorar con Heal the World. Sí pues, era un niño todavía.

No me gustó que Jackson tardara un minuto entre cada canción para cambiarse de ropa. Tampoco su salida tipo hombre espacial que más se asemejaba al traje de Mafalda cuando quiso ser astronauta. Ni el escandalazo por su dolor de muelas que aplazó sus conciertos a partir del que sería tercero (al que fui iba a ser el cuarto). Pero grité como imbécil de la emoción con el Moonwalker, ese pasito chistoso que patentó. (Jaja, "pasito chistoso", a ver si no me tunden por esto.)

A la distancia pienso que poder presumir que el primer concierto al que asistí fue el del Rey del Pop, hoy occiso y venerado hasta por los neófitos y villamelones musicales, no está nada mal. De hecho, fue enorme, colosal, histórico...

Pero 18 noches después de aquella en el Azteca, en el Foro Sol se escuchó un fuerte "Asked a girl what she wanted to be..." Sí, Drive My Car. Era la primera vez que la voz de un ex beatle retumbó en un escenario en México.

Me lo perdí. ¿Por qué? Porque a mis tiernos e inseguros 12 años me generaba culpa que me gustaran más los grupos de la generación anterior que mis contemporáneos. Mis padres me dieron a elegir entre ir a Michael Jackson o Paul McCartney y me decidí por el primero porque era más "cool" y para no tener que dar explicaciones en la escuela.

Aún no me lo perdono.

lunes, abril 05, 2010

Confirmado: Paul sí viene a México


¡Echen las campanas al vuelo!

Paul McCartney en México
27 de mayo
Foro Sol

El concierto que más he esperado por los últimos 7 años. Y aunque tenga que vender un riñón, ahí estaré.