jueves, diciembre 16, 2010

John según Yoko


Sobre John Lennon hay dos fechas que celebrar: la de su nacimiento y su muerte, ambas por igual, como si tuviera dos cumpleaños con 60 días de diferencia.

Tanto los 9 de octubre como los 8 de diciembre, millones de personas lo recordamos de distintas maneras, particularmente cuando se trata de años cerrados. John falleció a los 40, en 1980, por lo que no se necesita ser Pitágoras para entender que la carga sentimental aumenta en aquellos años cuyos dígitos terminan en cinco o cero.

Estudiar la vida de Lennon, de la manera que lo he hecho durante los últimos dos o tres años, de manera profunda, implica por añadidura saber algo de Yoko Ono. El viernes pasado me invitaron a un programa de radio para hablar sobre la vida del ex beatle y al momento de tocar esta relación, surgieron varios calificativos: se trata de una mujer dominante; se dijo la palabra "manipuladora", aunque aún no podría asegurar qué tanto; loca, sí, sin duda, bajo el estandar psicológico que define al loco como alguien que no se acomoda al principio de cómo es la mayoría.

No, Yoko no separó a los Beatles, de eso se encargó John y su carácter explosivo. No, Yoko tampoco lo obligó a encerrarse por cinco años sin producir música. Sí, Yoko llenó el vacío existencial que dejó en Lennon la muerte de su madre.

Nueve días después del cumpleaños 70 de John (ese extraño número nueve), Yoko escribió una memoria sobre el último fin de semana con su esposo, del sábado 6 al lunes 8 de diciembre. Ese texto está publicado en la edición de la revista Rolling Stone de este mes.

Ya se sabe cómo transcurrió el último día en su vida, un día agitado, con una larga e histórica sesión de fotos, una entrevista, una sesión en el estudio de grabación y el final trágico a las puertas del Dakota. Pero aún me faltaba por leer el testimonio de la única testigo de ese crimen.

Les compartó un breve fragmento de lo que escribió Yoko, el penúltimo párrafo, lo que ocurrió unos 20 minutos antes de que John cayera abatido a manos de Mark David Chapman:

"El trabajo en el estudio se prolongó hasta tarde en la noche. En una habitación contigua a la sala de controles, justo antes de salir del estudio, John me miró, yo lo miré. Sus ojos tenían la intensidad de un chico a punto de decirme algo importante. "¿Sí?". Le pregunté. Y nunca olvidaré cómo una voz profunda y suave, como si fuera a tallar sus palabras en mi mente, me dijo las cosas más bellas. Después de un momento aparté mi mirada, sintiéndome un poco avergonzada."

Sí, Yoko amaba a John, y John amaba a Yoko.

(Sí, estaban bien pinches locos los dos.)

1 comentario:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Yo te creo ciegamente en todo lo que dices sobre John. Yo era de los mal informados que culpaban a Yoko de cualquier cosa negativa relacionada con los Beatles, pero ahora sé que no es cierto.