domingo, septiembre 19, 2010

El 19 de septiembre de 1985


Mi generación guarda pocos recuerdos de aquel suceso. Yo sólo tenía 4 años, lo único que conservo en mi cabeza es la imagen de estar bajando las escaleras de mi edificio en brazos de mi tio Daniel, quien era nuestro vecino en el departamento de abajo.

Vivíamos en la Colonia Narvarte, una de las muchas zonas que vivió los estragos de los terremotos de 1985 en la Ciudad de México. Aquella vaga imagen instalada como uno de mis más primarios recuerdos fue de noche, es decir, en la réplica del 20 de septiembre, cuando lo que estaba por caer, cayó.

Mis padres dicen que en el primero, el del 19 por la mañana, me aferré a una columna cuando empecé a sentir el vertiginoso movimiento de la tierra. No lo recuerdo pero supongo que desde un tercer piso se debió sentir muy feo. No nos pasó nada, afortunadamente.

Mi casa estaba a tres cuadras del Parque del Seguro Social, el anfiteatro más grande de la ciudad: ahí los familiares de los desaparecidos buscaban entre los cadáveres a sus seres queridos. Sobre ese lugar ahora hay un centro comercial al cual me prohibí ir, por los recuerdos de las noches, años después, cuando iba a ver a los Diablos Rojos del México. Gracias a Dios, no perdí a ningún familiar en aquel triste episodio de hace 25 años.

Como pueden ver, lo que sé de aquel día es más por lo que me dijeron que por lo que viví. Meses antes de aquellos terremotos, mis padres estuvieron cerca de cerrar el trato en un departamento a dos cuadras, por lo que recuerdo que me contaron, en Diagonal San Antonio y Xochicalco.

El trato al final no se hizo. No nos mudamos y ese edificio se cayó en septiembre de 1985. Serán pocos los recuerdos de aquellos días, pero agradezco que aún estamos vivos.


(Siempre he pensado que soy demasiado sensible a cualquier movimiento de la tierra.)

1 comentario:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Efectivamente, me bueno que nunca se cerr[o ese trato!