viernes, agosto 27, 2010

Los más afortunados

Admito que no soy muy fan del beisbol. Me parece que es una locura que un equipo tenga 162 partidos en un espacio de 6 meses, pienso que eso hace que cada juego pierda todo el sentido y la importancia. Las Grandes Ligas existen para mí durante octubre e inicios de noviembre: ni antes ni después.

Pero una cosa es cierta: con algo así como entre 2 mil 500 y 3 mil partidos al año, las historias se vuelven casi infinitas, y eso es garantía de que aquellas que trascienden al paso del tiempo son realmente gestas heróicas.

Una de las más antiguas es la de Lou Gehrig, una leyenda de los Yanquis de Nueva York que jugó 2 mil 130 partidos de manera consecutiva, sin perderse uno solo por lesión, enfermedad, problemas personales o simple desidia. Gehrig fue contemporáneo de "Babe" Ruth en los años 20 y 30.

Aquí Mac sale arropado por tres leyendas de los Yanquis en Monument Park, atrás de la barda del jardín central de Yankee Stadium, en la fría tarde del 3 de enero de 2010. A la izquierda, Henry Louis "Lou" Gehrig.

A este legendario pelotero lo detuvo una extraña enfermedad que, de hecho, él mismo popularizó. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es conocida como "la enfermedad de Lou Gehrig", un mal que provoca una parálisis muscular progresiva sin meterse con la capacidad de raciocinio. Es decir, poco a poco dejas de moverte, pero el cerebro permanece intacto. ¿Les suena el caso de Stephen Hawking? Sí, él la padece.

El día de su retiro, el 4 de julio de 1939, ya aquejado por la enfermedad, Gehrig dio uno de los discursos más memorables, si no es que el más, en la historia del deporte, donde se calificó como el hombre más afortunado sobre la faz de la Tierra.



Gehrig falleció en 1941, y tuvieron que pasar 56 años para que alguien jugara 2 mil 131 partidos consecutivos: Cal Ripken Jr. llegó a 2 mil 632.

Pero el ejemplo de Gehrig sigue fascinando a las generaciones que no lo conocimos. Ese fue el caso del cantante Kyle Thompson, quien compuso esta canción en honor al legendario yanqui: "The Luckiest Man Alive", que conocí gracias a mi amigo Enrique Ballesteros, que trasladó esta historia a la de Mauricio Peña (véanla, vale mucho la pena), ex jugador de los Pumas que también padece ELA y fue objeto de un homenaje de sus contemporáneos en el balompié hace algunos días.



Gehrig, Peña, y Thompson compartieron en distintos lugares y momentos, el mismo mal, y se sintieron los hombres más afortunados sobre la faz de la Tierra.

(Imagínense si me gustara el beisbol...)

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Hace poco salió en las noticias que quizás no murió de ELA; honestamente no puse mucha atención a la nota porque no hicieron referencia de nada de lo que aquí comentas!

Mac dijo...

Gehrig? Es probable, en esa época y tan vulnerable cualquier cosa lo pudo haber matado...