domingo, junio 20, 2010

El desmadre según Monsiváis


"Si el mundo se une en torno a un balón, la realidad se futboliza, y ahora, luego de dos años de disponernos mágica y cabalísticamente al Momento de Oro, todo resulta de algún modo anticlimático. Fue larga la espera, demasiada la acumulación de imágenes y palabras en la conciencia de los espectadores, excesiva la creencia en la memoria del inconsciente colectivo. ¿En cuántos códigos genéticos ha quedado ya inscrito el igualamiento de futbol y sentimiento patriótico?"

Estas letras fueron escritas por Carlos Monsiváis en la crónica "¡¡¡Goool!!! Somos el desmadre", a propósito del Mundial de México 1986. Hoy retomo esta joya en honor al escritor fallecido este sábado. El texto completo está aquí.

Conocí este texto a finales de la década de los 90, cuando mi profesor de literatura de la prepa me invitó a hacer un ensayo sobre el fenómeno social del futbol. Devoré líneas de José Ramón Fernández hasta José Ortega y Gassett. Luego de aquella reflexión de 50 cuartillas me quedó todavía más claro el origen del optimismo exacerbado vertido en un balón de futbol rodando sobre una grama de dimensiones finitas: el rompimiento del desencanto individual, familiar y/o social bajo un potente grito de "¡¡¡GOOOOOOOOOOL!!!". Anota Cuauhtémoc Blanco y salen a la superficie los que ya ven la Copa FIFA llegando a México el 12 ó 13 de julio, incluso algunos que ven un partido de futbol completo sólo cada cuatro años.

Antonio Rosique, comentarista de TV Azteca, me comentó en una entrevista que le hice hace 4 años que la televisión "es la lente que magnifica el juego". Una ironía comparar esta declaración con lo descrito por "Monsi" en su crónica: "El Feliz Poseedor de Boleto goza no tanto por saberse allí, sino por la piedad que le dedica a los ausentes. Benditos ellos, no tuvieron dinero, y no les quedó sino confiar en las bondades de la televisión, que todo lo reduce a las proporciones de una cajita. ¿Con eso se conforman, con un espectáculo de títeres?". La televisión es grande no tanto por su contenido (aún más claro hoy en día), o por las "jugadas digitales" (Final Cut hace maravillas) ni la alta definición, sino por su difusión: en las casas de México antes hay tele que refrigerador. Este junio, ir al Mundial de Sudáfrica requiere una inversión de más de 100 mil pesos para ver dos o tres partidos; en cambio, a mí me salió en 420 pesos al mes el paquete de televisión de paga para tener la posibilidad de ver los 64 partidos. ¡Y antes era gratis!

Desde tiempos inmemoriales, el Ángel de la Independencia se convirtió en el lugar oficial de festejos nacionales. Ahí corre la muchedumbre verde para dar vueltas olímpicas y alzar las copas (de cerveza). El resultado sólo es un magnificador de la celebración: con el triunfo, Reforma y Florencia se desbordan; con el empate, dependerá de la magnitud del rival y las circunstancias; y con la derrota, habrá una botarga de Pique y un par de turistas descuidados alabando el "esfuerzo" de los verdes, porque "hay que estar con la Selección en las buenas en las malas" y "sí se puede", aunque no se pudo.

"En el tramo del Paseo de la Reforma que va de la glorieta del Ángel de la Independencia a la glorieta de Niza, las autoridades del Departamento Central han instalado un reventódromo o jubilódromo o fiestódromo. Desde cuatro templetes se difunden canciones rancheras, boleros, rumbas, rock, cumbias, salsa", narró Monsi en 1986. En 2010 se llama FIFA Fan Fest, bajo la licencia del organismo rector del futbol mundial, en el Zócalo.

Pero terminando, el desmadre se trasladará al Ángel.

2 comentarios:

In phidelio dijo...

Muy bueno
Abrazo.

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Me encantó este post...aquí nadie mencionó nada ni de Monsiváis ni de Saramago