jueves, abril 29, 2010

Querido Barsa...

Hace un par de días Pável Pardo se atrevió a comparar al América con el Real Madrid... Claramente se equivocó.

El América es como el Barcelona... ¡¡¡Los odio igual!!! Bueno, casi, recuerdo que sí me dio gusto ver cómo los catalanes se cocinaron al ave en el Mundial de Clubes de 2006, pero fuera de eso, me encanta ver al Barsa caer, como ocurrió ayer. No se equivoquen, yo no llevo dos años celebrando los (pocos, he de decir) descalabros blaugranas, sino dos décadas.

¿Por qué? Porque el futbol se alimenta de goles: los que anota tu equipo y los que recibe el odiado rival. Un verdadero aficionado es aquel que goza tanto la victoria del club preferido como la derrota del antagonista. Así funciona. No se puede concebir la pasión de este deporte sin alguien que te reviente al oído que tu equipo perdió: un día celebras las derrotas del contrario y al siguiente te toca tragarte tu orgullo con el vecino.

Recuerdo que antes del Mundial de Francia 98, la Selección Mexicana fue a jugar un partido amistoso a Oslo, contra Noruega. Más allá del marcador de escándalo (una goleada de 5-2 en favor de los nórdicos), me sacaba de quicio ver por la tele que el público en el estadio no hacía más que aplaudir cuando los múltiples Flo y otros apellidos impronunciables pasaban lista en la portería de Jorge Campos. Ese día me juré que cuando me limite a chocar mis palmas en un estadio de futbol, nunca más pisaré uno.

En el teatro, la ópera y en un recital de música clásica se aplaude, pero en un estadio de futbol uno canta, grita, le mienta la madre al de enfrente, le diagnostica al árbitro de lo que se va a morir, se sabrosea a las edecanes, si es mujer le ofrece darle tres hijos al centro delantero del equipo y repite lo anterior desde el principio. Porque así funciona: el futbol nos permite sacar al cavernícola que vive en nosotros y que reprueba la sociedad en lo cotidiano.

Y si a alguien esto no le gusta habemos millones a los que sí, y al final de cuentas, el futbol es un catalizador social: un medio por el cual el individuo se identifica con otros y se asocia.

Por eso el futbol es lo único donde se acepta hacer mofa del dolor ajeno. No concibo este deporte, ni en la cancha, la grada, o el sillón, sin los matices de las grandes rivalidades.

Porque al final, sólo es un juego.

5 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Sin duda, no se tanto de futbol como tu, ajjajaja pero lo de Pavel Pardo sí que fue un atrevimiento.

¿Cuando vaya a México habrá aun liguilla y podré ir a algún partido, o no?

Mac dijo...

Mmm... Pues sí te va a tocar Silvia, pero honestamente creo que hay mejores cosas en que gastar el dinero, esta liguilla va a estar medio chafa. Aunque si Morgan y tú quieren vivir la experiencia antropológica de ver un partido de futbol en México, avísame y nos ponemos de acuerdo.

In phidelio dijo...

Me queda clarísimo que sí lo sacas jajajja.

Es normal que nos odies, somos grandes.

In phidelio dijo...

Me queda clarísimo que sí lo sacas jajajja.

Es normal que nos odies, somos grandes.

Mac dijo...

Inphi, aficionados como tú hay pocos, lástima que tu elegancia Red la eches a perder dando tumbos en Coapa, jajaja.