sábado, marzo 13, 2010

La vida a los 28

Para José Pablo, en su cumpleaños 28.
Felicidades, hermano.

La jornada empezó en el Centro de la ciudad, en una pizzería. Siguió en un bar de la Condesa. Terminó en Lomas Verdes, muy lejos de casa...

Podría dividir este post en dos partes. La primera, de cómo en el infame tráfico de esta ciudad me reivindicaron el significado de la lealtad con un simple SMS que decía "te espero, como tú me has esperado antes" y que horas después fue "un amigo es para siempre". En el inter, solté demonios de mi presente con una naturalidad que me espantó un poco, acaso para corresponder a esa lealtad.

Comprobé que en el trabajo también se pueden firmar contratos de amistades a perpetuidad.

La segunda parte fue justamente en Lomas Verdes, junto a otras cuatro personas más. Ahí conocí a Alex. Tiene 28 años, le gusta el metal, tiene el cabello un poco largo y es un tipo alegre. Sus amigos, ahí reunidos, comparten también esas características, con excepción de lo del cabello.

En 2002 sufrió un cáncer que le hizo pasar por una operación de más de 10 horas y un tratamiento de casi 50 quimioterapias. Sí, casi cincuenta, y yo ni siquiera puedo pensar en una. Del desmadre de hablar de grupos de rock pasamos a la solemnidad de un testimonio que nos dejó helados al menos a dos de los seis presentes, que desconocíamos lo que le había ocurrido. Me pregunté, ¿qué puede impulsar a un hombre a contar una historia así ante alguien que acaba de conocer? Aún no me lo explico.

Habló de su sobrina, de cómo se alegra cuando él llega a casa y cómo los 10 o 15 minutos que él puede pasar con ella son suficientes para hacerle tener un buen día. En ese momento me acordé de Viktor Frankl y de su libro El Hombre en Busca de Sentido. Marifer lo mueve a él, hoy es su motivo para salir adelante y para ir cada 6 meses a revisarse para confirmar que las celulas muertas que tiene en el cuerpo siguen así, muertas, sin reproducirse, sinónimo de que él tendrá más vida.

Y regresé a casa preguntándome, ¿cuál es mi motivo para seguir con vida y salir adelante? Ese motivo aún no existe físicamente, ya está en mi cabeza, y sé que llegará.

Se trata de mis futuros hijos.

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Es un maravilloso motivo.

Cómo es que conoces a gente tan buena todo el tiempo?

Mac dijo...

Gente buena te lleva a gente buena, Silvia... Llegué hasta allá esa noche siguiendo a una de las mejores personas que he conocido en toda mi vida.