miércoles, marzo 24, 2010

La Huasteca


MONTERREY.- En Nueva York caminé entre rascacielos, volteaba hacia arriba y veía concreto y vidrio. No puedo negarlo, era algo fabuloso e imponente...

Acá en Monterrey, Liz me llevó a La Huasteca, en la salida de la ciudad rumbo a la carretera a Saltillo.

Vas por un sendero entre montañas, paredes prácticamente verticales. Esta zona es semidesértica, por lo que la vegetación no es nada del otro mundo, pero basta bajarse por unos minutos y contemplar...

No son edificios, son rocas. Es obra pura de la naturaleza. No soy geólogo, pero sé que las formas de las paredes de las montañas tienen un nombre específico. Hay que estar de pie, al borde de una de ellas para tener una pequeña impresión de lo que nos presenta nuestro planeta y de las maravillas que tiene, ver a los canadienses que manejaron desde Edmonton para escalar. La inmensidad te aplasta.

Por unos minutos, nuestro mundo deja de existir. No hay construcción humana que se le compare a esto.