lunes, marzo 22, 2010

El cristal

(Creo que vale la pena hacer la aclaración: la historia sí es real, pero no me pasó a mí. Quien me lo contó me autorizó a postearlo en primera persona, se lo pedí porque de alguna manera me sentí un poco identificado, no con el accidente, sino con las conclusiones de él. Mi nariz sigue siendo la misma con la que nací.)

Fue -creo que- a finales de 2003. Mi cabeza daba vueltas entre diversos personajes alrededor de mi vida. Estaba por mandar al demonio a mi novia y mi entorno podía dar un giro de 180 grados de la noche a la mañana, en cualquier momento.

Me dirigía a la cafetería de la universidad, que quienes la conocen saben que sus paredes son de cristal. Cuando quise dar la vuelta para entrar por la puerta, choqué con uno de los vidrios, justo con el que está al lado izquierdo de la entrada. Me confundí obviamente, pero el golpe fue seco, ni siquiera caí, sólo reboté. Sentí cómo empecé a soltar lágrimas, no puedo definir si de dolor, confusión, coraje, o todas las anteriores. Toda la gente de adentro se calló y volteó a verme, me convertí en el centro de atención mientras escurría sangre de mi nariz.

Pero no me detuve, quise volver a entrar, por el mismo lugar... Hasta que una chica, justo a un paso de volverme a dar en la madre, me detuvo. Salieron mis amigos Paco y Nacho, que estaban ahí dentro, y me llevaron a la enfermería con todo mientras mi playera se ensangrentaba.

No pasó a mayores, pero tengo la nariz desviada a raíz de eso. Eventualmente, no mucho después, las cosas volvieron a su rumbo.

1 comentario:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

¿te sucedió algo parecido nuevamente? ¿cabeza dando vueltas? ¿playera ensangrentada?