miércoles, febrero 24, 2010

Los martes por la tarde en Coyoacán

Me pasan las cosas más extrañas. Me hacen las llamadas más importantes de la semana o me encuentro (me encuentran, mejor dicho) personas que pensé nunca volvería a ver.

Me pregunto si la banca donde me siento tiene alguna especie de campo magnético que altera la realidad.

La semana pasada, en sólo 10 minutos se definió un proyecto a largo plazo, se cayó uno a corto y se concretó otro inmediato mientras estaba sentado. Así.

Ayer mi pasado y mi presente redujeron su diferencia cronológica de 3 años a sólo una hora. Pero el pasado se quedó ahí, en el pasado, y el presente también ahí, en el presente.

Y eso que yo sólo quiero ir a leer, escuchar música y mandar al mundo a la chingada por un rato... Pero por algo será que regreso.

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Espero haya sido algo excelente!!

Mac dijo...

El tiempo lo dirá, Silvia.