domingo, enero 31, 2010

'Soy el capitán de mi alma'

En la escena final me imaginé a tanta gente que conozco que literalmente soporta mi pasión por los deportes, pero no la comparte, y en especial a aquellos que me gustaría que algún día la entendieran.



Y pensé: tienen que ver Invictus.

El 13 de junio de 2004, cuando lloraba de felicidad en la grada del Estadio Olímpico, minutos después de que los Pumas vencieran a las Chivas en la Final, me llegó al celular un mensaje de mi tío Carlos -aficionado al América, por cierto-, que palabras más, palabras menos, decía: "disfrútalo, ser campeón es una de las experiencias más padres que vas a vivir".

Tuvo toda la razón. Esas palabras se me quedaron tatuadas en el alma.

De niño lo viví varias veces jugando con la selección de futbol de mi escuela. De adulto, he tratado de aprender cómo se transmite esa pasión, cosa nada fácil. Por eso desde que vi el trailer de Invictus supe que estaba obligado a ir.

Clint Eastwood le pegó a uno de los temas coyunturales más importantes de este 2010: hizo una película de una Copa del Mundo -de rugby en este caso- en Sudáfrica, donde se celebrará la de futbol a partir del 11 de junio. Y todo eso como marco de una historia que el mundo festeja como uno de los más grandes triunfos de la humanidad en los últimos 20 años: la caída del Apartheid en aquel país.

Nelson Mandela puso a un deportista como símbolo para unir a un país con una división étnica que perduró por siglos. Quiso acabar con los prejuicios desde un campo de rugby. Vio en el deporte la pieza que le faltaba a su estrategia de reconciliación. Encontró a su héroe en un hombre blanco.

Y le (nos) dio este poema como inspiración.

Invictus

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.


William Ernest Henley (1849-1903)

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Comprendo perfectamente porqué te gustó!

Espero verla pronto.

Enano dijo...

María! la peli es motivacional. Yo salí con la misma sensación con la que sales de un examen en el que sabes que te fue perfecto jajajaja. Te quiero...