domingo, noviembre 29, 2009

Mientras mi guitarra llora suavemente

Paul sacó el ukulele, y cantó la melodía más grande compuesta por su amigo George.



Aquella escena, que pude ver en vivo el 2 de noviembre de 2002, se repitió 27 días después en el Royal Albert Hall de Londres, en el Concierto para George.

Un año después de su muerte se reunieron sus amigos para recordarlo y brindarle uno de los mayores homenajes en la historia. Al lado de Paul y Ringo, gente como Eric Clapton, Ravi Shankar, Tom Petty and the Heartbreakers, Billy Preston, Joe Brown y hasta los mismísimos Monty Phyton se unieron a Dhani, el hijo de George, para cantarle.

El 29 de noviembre de 2001, George Harrison perdió la batalla contra el cáncer de pulmón, no sin antes dejar "algo" en este mundo: un inmenso legado musical, que a 8 años de distancia permanece intacto.

jueves, noviembre 26, 2009

Del click al papel

Cuando se discuten las diferencias y consecuencias entre los medios impresos y digitales surgen varios temas: la inmediatez, el acceso a la tecnología y la automatización de los procesos, entre otros.

Pero hay uno que resulta un poco más delicado y que no se reconoce tan fácilmente, que es un secreto a voces: levante la mano aquel periodista, escritor o fotógrafo que le emocione más publicar en Internet que en papel.

Yo mismo lo reconozco: me causa más maripositas en el estómago que me publiquen en un impreso, aún cuando soy un férreo defensor del periodismo digital.

¿Por qué? Porque publicar en Internet lo puede hacer cualquiera. Hay 200 millones de blogs, por no mencionar las redes sociales. Es más, los mismos medios digitales están abriendo sus canales al contenido de los lectores. Así que cualquier hijo de vecino puede crear un blog y escribir tonterías en él por 5 años o más.

En la carrera me enseñaron las diferencias entre los distintos medios de almacenamiento: el disco duro, el CD, las cintas, los USB's... Pero ninguno de mis computólogos profesores habló del mejor de todos: el papel. Si bien ahí se puede guardar menos información en función del espacio, dudo que otro de los medios digitales pueda durar por siglos. Y es más, aunque los duraran, los medios de acceso cambian tan rápido que no lo permitirían. ¿Alguien tiene una computadora con floppy de 5 1/4 o 3.5 pulgadas?

Pero el papel persiste. Créanme, mientras hayan árboles en este planeta, habrá papel. Y si se acaban los árboles -y si la humanidad sobrevive-, se hará de otra cosa.

Por eso, dentro de 200 millones de blogs, a la autora de uno de ellos se le ocurrió llevar su contenido a un libro. La verdad desconozco si algún blogger lo había hecho antes. Para mi registro ella fue la primera, y ayer estuve en la presentación.

Y mientras ella hablaba ante una concurrencia con muchos amigos, algunos de ellos que sólo la conocían por el mundo virtual y que anoche tornaron al real, me pregunté: ¿y por qué no se le había ocurrido a nadie antes?

Se tiene que estar medio @locadelamaceta, creo yo.

Este es el tercer libro del cual tengo una dedicatoria en la primera página. La primera, no precisamente del autor, sino de su nieta, fue el mejor regalo que me han dado jamás; la segunda fue de mi ídolo literario mexicano, gracias a un encuentro fortuito; y para la tercera quiero devolver el favor, aunque sea de una manera pequeña y aún digital:

Para Miranda Hooker, con eterna gratitud, el post número 500 de este blog.

Las fotos de la presentación están aquí.

miércoles, noviembre 25, 2009

Hincha desde la cuna

Hay un dicho entre los aficionados al deporte de que cuando le vas a un equipo toda tu vida, le vas desde la cuna.

Obviamente esto es una metáfora. ¿Quién va a tener conciencia de los equipos deportivos al primer año de edad? Sólo que en mi caso, sí es literal. Así que empecemos por establecer que nací en marzo de 1981.

Los Lakers eran los campeones reinantes de la NBA. En 1980 le ganaron a los Sixers de Filadelfia en las Finales, para su primer título en 8 años y el inicio de la dinastía más prolífica de los 80's.

Un novato de nombre Earvin "Magic" Johnson reemplazó a un consagrado, Kareem Abdul Jabbar, para el Juego 6, y anotó 42 puntos para consumar la serie 4-2 en su favor.

El "Magic" es mi más grande ídolo del basquetbol.

En enero de 1982, un equipo que tres años antes tuvo marca de 1-15 en la NFL, ganó su primer Súper Tazón.

Previo a ese partido, en la Final de la Conferencia Nacional, los 49's de San Francisco le ganaron agónicamente a los Vaqueros de Dallas con una mítica atrapada de Dwight Clark a pase de Joe Montana, jugada bautizada como "The Catch".

En el Súper Tazón, en el Pontiac Silverdome de Detroit, los 49's vencieron a los Bengalíes de Cincinnati, para su primero de cuatro títulos de aquella década.

En terrenos futboleros, los Pumas tuvieron un año mágico en 1981. Luego de perder 1-0 en el partido de ida de la Final de aquella temporada, le reventaron un 4-1 a Cruz Azul en la vuelta, con goles del "Tuca" Ferretti, Manuel Manzo, Hugo Sánchez y Enrique López Zarza. Fue el segundo título de Liga.

Además, luego de ganar la Copa de Campeones de Concacaf, le pegaron al campeón de la Libertadores, el Olimpia de Paraguay, por la Copa Interamericana. Sólo Pumas y América ganaron ese trofeo por México.

Y en Europa, Liverpool y Real Madrid jugaron la Final de la Copa de Campeones de Europa (hoy la Liga de Campeones) en París, con triunfo para los Reds por 1-0, con gol de Alan Kennedy.

Ambos eran los campeones de sus respectivos países cuando nací.

Y con el tiempo, unos menos que otros, todos esos se convirtieron en mis equipos.

lunes, noviembre 23, 2009

Hoy me hice un propósito

Publicaré un libro antes de que termine 2011.

No importa lo que tenga que hacer para lograrlo.

domingo, noviembre 22, 2009

New York, I Love You


Mi próximo viaje a esa ciudad me motivó a ver New York, I Love You, una cinta que recoge la visión de varios directores sobre, en efecto, el amor en Nueva York, similar a lo expuesto hace 3 años en Paris Je T'aime.

Y mi motivación fue tan fuerte que no obedecí a un par de advertencias negativas, y que al final resultaron erróneas. No me importó. Acudí el viernes a Cinemanía de Loreto, en el único día que pasarían esta película como parte de la 51 Muestra Internacional de Cine, luego de perdérmela el sábado anterior por un desperfecto de mi coche.

La comparación con Paris Je T'aime es inevitable, empezando porque se trata del mismo productor, Emmanuel Benbihy, y en el elenco repite (mi-diosa-hermosa-cásate-conmigo-te-perdono-que-anduvieras-con-Gael-García) Natalie Portman.

Una de las historias conjuntó a Orlando Bloom y Christina Ricci (otra de mis diosas), con una escena del primero en Strawberry Fields, enfrente del Edificio Dakota, que casi me hace brincar del asiento (si son beatlemanos con próximo viaje a NY, lo entenderán) y la fugaz pero contundente participación de la segunda.

Hayden Christensen se sale del estereotipo de Anakin Skywalker y actúa al lado de Andy García. Olivia Thirlby (la mejor amiga de Juno, para referencias pasadas) también te saca un par de carcajadas. Pero quienes se llevan las palmas, y en esto coincido con la reseña de Juan, fueron Eli Wallach y Cloris Leachman con la historia de la pareja de ancianos.

Si bien la idea es similar a la "versión francesa", en esta ocasión el inicio y desenlace de las historias no está tan marcado, ni tampoco en el final confluyen todas ellas de manera tan clara. Por tanto, hablar de una serie de cortos resulta un tanto incorrecto.

Y si esperan otro filme mágico, de esos que te hacen suspirar como, sí, Paris Je T'aime, quédense esperando. En realidad se apela más al humor ácido gringo, el frenetismo de las relaciones cortas y esporádicas y la vida en una ciudad que, en lugar de embarcarte al Sena, te pone a la deriva en la neurosis colectiva del tránsito. Ese es el gran acierto de New York, I Love You: absorber la idiosincracia urbana estadounidense y el aspecto multirracial (¿cosmopolita?) de NY.

Se respira menos romanticismo y más erotismo, por decirlo de manera sutil. Y aunque de ninguna manera es una película triple-equis, mantiene la idea de su antecesora de que al menos en una historia el espectador se sienta identifico. Incluso rescata momentos donde hay lugar para el amor al que cualquiera aspira, o bueno, por lo menos yo sí.



Si París es la ciudad luz, Nueva York es la que nunca duerme.

(La mala noticia es que si me leen en el DF, ya fueron las últimas proyecciones de este año pero regresa a partir del 11 de enero de 2010 en el CUC.)

viernes, noviembre 20, 2009

Piedras (sinfónicas) rodantes

Hace como 8 años, le presté a mi hermano mi disco del Tri Sinfónico.

Verán, Angelito es la persona más despistada con una pizca de valemadre que conozco, en contraparte de que es más listo e inteligente que yo. Y a aquel puberto, de tercero de secundaria, se le ocurrió que era buena idea poner el disco a todo volumen en el recreo. Pero a su director no se le hizo buena idea y le confiscó el CD.

Menuda mi mueca de coraje aquella tarde que me confesó su fechoría. "No hay pedo, luego me lo regresa", me dijo, o algo así. Pero aquella reliquia, que si no mal recuerdo fue el primer disco que me compré (mío de yo para mi), se quedó para la egoteca permanente del profesor.

El Tri Sinfónico, el álbum del concierto que dieron para celebrar sus 30 años en el Auditorio Nacional, representó mi primera experiencia orgásmica con el rock en español. La chillante voz de Alex Lora combinada con la Filarmónica de México resulta una mezcla imposible de olvidar.

¿No me creen? Vean esto, mi favorita del Tri, los arreglos con las cuerdas me llegaron hasta el fondo del alma cuando la escuché por primera vez:



Hoy fui a MixUp con mi hermano, que ya no es un puberto, aunque se le quedó la voz. Y como lo he hecho en ocasiones anteriores, le recordé de mi disco perdido. "Ah, que pinche gente", respondió, muy a su manera. "Lo he buscado, ya no está en ningún lado..." Y oh sorpresa cuando lo vimos ahí.

Recuperé el Tri Sinfónico. (Además de mi DVD de la película de Los Simpson, jaja.)

Las piedras rodando se encuentran.

martes, noviembre 17, 2009

Tentaciones de 5 pesos

Este anuncio lo acaban de colocar afuera de la casa de mi nutrióloga:


No sé si llamarlo ironía o uno de esos lindos episodios donde el mundo te escupe a la cara. Una bomba de calorías y azúcares para el desayuno por sólo 5 pesos.... Un momento, ¿yo escribí eso?

lunes, noviembre 16, 2009

¡Hazme enojar!

Ayer experimenté varias de las formas en las que me pueden hacer enojar, que he de decirlo, no son pocas.

La tía Alma me diagnosticó hace algún tiempo como la persona más intolerante a la pendejez que ella conoce. Y puede que tenga razón. Pero además de eso, que francamente es incontrolable, hay otra cosa que también me puede sacar de mis casillas con suma facilidad: la falta de cultura vial, que creo que va un poco ligado con lo primero.

Entre las cosas que me prenden como energúmeno al ver en la calle, son los impunes automovilistas que invaden los carriles confinados y/o de contraflujo.

Y justamente ayer, como preámbulo a una tarde y noche de constantes corajes, pasé por División del Norte, y al transitar por el tramo entre Miguel Ángel de Quevedo y Churubusco, pensé en hacer mi obra de conciencia ciudadana del día: me puse a fotografiar a todos los imbéciles con mierda en la cabeza que invadieron el carril confinado del Trolebús. Aquí les van algunos:

Pues sí, llevar camioneta no te da clase.


Uuuuy, mis favoritos: los taxistas.


Y los que no podían faltar: los microbuses. Justamente hace unas semanas iba en uno, en ese mismo tramo, y un policía lo detuvo por meterse al carril del Trolebús. Pero me terminó dando coraje al ver que no hubo infracción. ¿Alguien ha visto que multen a un micro, por lo que sea?

La semana pasada me tocó ver como multaron a un conductor en el carril de contraflujo de La Viga. Confieso que me dio muchísima felicidad y que es una escena que me gustaría presenciar todos los martes que paso por ahí.

Lo único que lamento de mi experimento de ayer es que la pírrica cámara de mi celular no pudo captar las placas de todos ellos. El resto de los autos que pesqué en División del Norte están en este álbum.

domingo, noviembre 15, 2009

México en los sueños


Leí hace algunas semanas a un historiador que dijo que los festejos por el Bicentenario son estériles, que se borrarán de la memoria del país en unos pocos años.

Primero pensé, de qué aniversario de la Independencia o de la Revolución me acuerdo. Solamente de aquel en el que se cayeron dos aviones de la Fuerza Aérea en el desfile del 16 de septiembre (¿1996? ¿1997? ¿1998?), y la cara de situación de Ernesto Zedillo cuando fue informado frente a las cámaras.

Eso por no mencionar que en los últimos años, si mi hermana no decide festejar su cumpleaños (el 15 de septiembre), mi conciencia no tiene reparo en permitirme dormirme temprano ese día. Y no por eso me siento menos mexicano. ¿Estoy mal?

Como sea, volviendo a la aseveración de aquel historiador, eso sí me preocupa. Para celebrar los 200 años de libertad de mi país, de entrada sé que se está gestionando un partido de futbol amistoso entre México y España (trabajo en deportes, ¿qué quieren?), lo cual me parece fabuloso, pues podría ser que el campeón del mundo venga al país.

Pero ya en serio, para empezar a calentar motores, se montó un espectáculo de luces en el Zócalo llamado "México en el Corazón". Y ante el aviso de que el sábado era el último día (era, porque se alargó hasta el jueves), Nalle me sonsacó para ir.

Empecé a entender un poco al susodicho historiador (no recuerdo su nombre, no me lo pregunten). Primero con un video que nos lleva desde José María Morelos hasta Guillermo Ochoa (¡¿?!) por los héroes que ha tenido México en su historia, los cuales en los últimos 85 años son deportistas y artistas, en su mayoría.

Y luego el espectáculo de efectos visuales en la fachada de Palacio Nacional, algunos que sí he de decir que son muy impresionantes, pero que al poco tiempo nos dio la nota: el disco se les rayó en el Son de la Negra. Chale.

Después de que mi acompañante dijera "mira, el Metrobús" cuando salió una trajinera -a lo que respondí "aha, la línea de Xochimilco"-, seguía pensando que algo le faltó al chou, además de algunos minutos extra, pues sólo duró 20.

Los niños lo disfrutaron, sí. Los efectos de los ladrillos de Palacio Nacional requebrajándose, el follaje invadiendo la fachada y las flores multicolores adueñándose del entorno son para aplaudirse. Pero el pleno que llenó la plancha del Zócalo sólo se prendió un poquito cuando se proyectó un "VIVA MÉXICO" del tamaño del Palacio.

"No vi nada de la época prehispánica", dijo ella, a lo que contesté un poco dubitativo: "pues... es que debe ser sólo de los 200 años desde la Independencia...". Y de ahí nos preguntamos, bueno, ¿cómo llegamos al inicio de esos dos siglos?

¿No será que la marginación de los pueblos indígenas es un descrédito al México prehispánico? ¿No será que desde la primaria nos enseñan a odiar la época de la Colonia? Nada más falta que en el México-España del próximo año el público en el Estadio Azteca lo vea como un duelo entre Cuauhtémoc (no Blanco) y Hernán Cortés.

Honestamente, me preocupa querer dormirme temprano la noche del 15 de septiembre de 2010.

viernes, noviembre 13, 2009

Música para padres e hijos

Parte de la magia de ir a un concierto de esos grupos que miden sus éxitos y trayectoria en décadas, es poder ver a padres llegar con sus hijos adolescentes o adultos.

En la foto, Angus Young antes de quedar sin camisa y sólo en trusa.

Confieso que así fui a varios, al lado de mi padre. Y aunque esta vez no fue el caso, el fenómeno fue muy evidente en el Foro Sol y sus alrededores para ver a una banda que lleva 36 años junta: AC/DC.

Justamente al ver a un padre con su hijo entrando por el acceso a General B, le comenté a Manclayi: "cuando sea papá, quiero llevar a mis hijos a los conciertos de mis grupos favoritos".

Su respuesta fue contudente: "pues a ver si siguen vivos, eh", y estalló en una sonora carcajada. Peor aún es que tiene razón, En ese momento kodak, que podría ocurrir dentro de unos 20 años (quizás más), Paul McCartney tendría 87 años, Mick Jagger 86, Angus Young 74 y Eddie Vedder 64, por mencionar algunos. Los que todavía estarían en una edad decente son los Arctic Monkeys, que estarían cuarenteando... Si es que para esa época siguen juntos. Ese es el precio de idolatrar a los clásicos.

(Dato gratis: el nombre completo del guitarrista de AC/DC es Angus McKinnon Young, y es escocés naturalizado australiano. El apellido Mac Kinney proviene del clan de los McKinnon. Mientras Young se aventaba un solo de unos 15 minutos, Justin me dijo que el día que aprenda a tocar la lira como él, me regalará una Les Paul. Claramente la Les Paul nunca llegará a mis manos gracias a mi amigo, pero si puedo presumirle que Angus es mi pariente... en enésimo grado a la potencia n, ja.)

Así que, aunque quizás mis hijos no puedan escuchar nunca en vivo Yesterday o She's a Rainbow en voz de sus compositores, yo sí pude ayer deleitarme con la energía los hermanos Angus y Malcolm Young, Cliff Williams, Phil Rudd y la aguda voz de Brian Johnson, todos ellos tanto o más grandes que mi padre.

Total, probablemente mis hijos disfrutarán en su momento de Scummy en voz de Alex Turner. Quién sabe.

**********

Y de regalo, primero, el video con el que inició el concierto. ADVERTENCIA: es clasificación B15, tirándole a C, pa' que no hayan quejas. Pero eso sí, está divertidísimo.



Y por último, el setlist, que es casi el mismo que adelantamos Justin y yo en este espacio, con la ausencia de Anything Goes y la sorpresa del solo de Angus Young.

AC/DC Setlist Foro Sol, Mexico City, Mexico 2009, Black Ice World Tour

lunes, noviembre 09, 2009

Birthday!

EL RINCÓN cumple hoy cinco años.

Y lo celebramos con la canción Birthday, en la versión del Rock Band de los Beatles.


El día que cambió la historia de la música


Oceanchild, calls me...

Hace un mes al hablar de Julia Lennon puse la canción que lleva su nombre. En ella, un diálogo interno de John con su madre, se aprecia esa línea. El nombre Yoko, en japonés, quiere decir "niña del océano".

¿Será que John le estaba diciendo a Julia la intención que tenía de unirse a Yoko?

En la Indica Gallery de Londres, el 9 de noviembre de 1966, la historia de la música cambió: John Lennon visitó una exposición de una artista japonesa radicada en Nueva York. Ese encuentro definió la vida y la carrera de los dos.

Yoko Ono es odiada por algunos fanáticos beatles, pues se piensa que a ella se debió la separación del grupo. Su presencia en el estudio de grabación después de casarse con John fue problemática, y es cierto que ella no era bien recibida ahí, pero como mencioné hace unos días, su presencia fue sólo la cereza del pastel de los problemas que tenían John y Paul.

Lo cierto es que el sometimiento de John hacia Yoko fue total. Cada decisión que él tomara, incluso dentro del grupo, la consultaba con su esposa. Ono nació en 1933 y Lennon en 1940, es decir, era 7 años mayor. Se casaron el 20 de marzo de 1969 en Gibraltar.

Una vez alejados del grupo, John y Yoko se mudaron a Nueva York, y vivieron en un departamento del lujoso Edificio Dakota, en la esquina de la calle 72 y West Central Park.

Aunque la relación no fue siempre miel sobre hojuelas. John y Yoko se separaron en 1973, cuando él se fue a Los Ángeles con su joven asistente de origen chino, May Pang. Lo que paradójicamente inició como una idea de Yoko para que él se fuera de casa por un fin de semana con la compañía de Pang, terminó como el llamado "lost weekend", un periodo de 18 meses en los que, entre otras cosas, John trabajó junto a Paul por última vez, en el bootleg A Toot and a Snore, y se reunió por primera vez en 4 años con su primer hijo, Julian.

La calidad artística de Yoko es objeto de dudas, pero su agudeza en los negocios no puede ser puesta en tela de juicio. Desde entonces, todo el patrimonio musical que dejó John, fue administrado por su esposa. El propio Lennon reconoció en una entrevista el 6 de diciembre de 1980 -dos días antes de su muerte- con Andy Peebles, que él carecía de la visión empresarial de su mujer.

Fue por eso que desde 1975, cuando nació su hijo Sean (curiosamente el 9 de octubre, día en que John cumplió 35 años), John desapareció de la vida pública y se dedicó a las labores de la casa, hasta 1980, cuando grabó el álbum Double Fantasy.

Pero más allá de la vida en pareja y que Yoko era la "cazadora" mientras John cuidaba el hogar, ella llenó un hueco que permanecía en el músico desde 1958: el de su madre.

El profundo cariño de John a Yoko propició la más grande canción de amor de la historia: Woman. Reto a cualquier mujer a permanecer ecuánime mientras la escucha.

El día que yo le cante esto a alguien, es la prueba de que ella es la mujer de mi vida.

For the other half of the sky...



El título de este post se lo debo a mi padre, mi primera gran influencia de los Beatles. Él, aquel 9 de noviembre de 1966, el día que cambió la historia de la música, cumplió 10 años de edad.

(Y con esto, cerramos el bimestre Beatle en EL RINCÓN, que primero fue mes, y que después... bueno, ya lo saben.)

sábado, noviembre 07, 2009

Los días más difíciles del año

Hay un puente en mi calendario personal que me resulta particularmente complicado: el del 6 al 9 de noviembre.

Cada uno de estos días guarda un aniversario de algo. Un 6 de noviembre falleció mi abuelo Enrique. Un 7 de noviembre se casaron mis padres. El asunto del 8 de noviembre es algo que no voy a ventilar por aquí. Y un 9 de noviembre nació mi padre.

Como podrán ver, son fechas muy significativas y muy contrastantes.

El deceso de Enrique me representa la primera pérdida de un ser realmente cercano. Ese día, de 1997, aprendí que los pésames son una fórmula gastada que la gente usa para llenar el vacío que deja en el viento la muerte de alguien. Después de muchas horas en shock, reaccioné sobre la ausencia permanente de mi abuelo hasta que alguien me dijo "mi más sentido pésame". Lloré profusamente, y no de lamento, sino de una especie de rabia que aún no puedo describir por completo.

Jamás desde entonces he dado un pésame.

Al día siguiente, en el entierro, tuve la visión más terrorífica de toda mi existencia. Honestamente no se la deseo a nadie, ni mucho menos ver algo más feo en lo que me resta de vida. Mi abuelo fue enterrado en la misma fosa de su madre (mi bisabuela) y mi hermano. En algún punto, mientras descendía el féretro, se me prendió el foco: por simple lógica de tamaños y pesos, la caja de Enrique debía estar abajo. Así, una vez que mi abuelo fue colocado en su última morada, de atrás del montón de tierra que se movió salió el ataúd de José Pablo, y por primera vez -consciente- vi a mi hermano.

No pude llorar siquiera. La simple imagen de mi madre estallando ante el entierro de su padre y el "segundo funeral" de su hijo fue lo suficientemente desgarradora para ahogar a mi alma por varios años. Ese día, fue el aniversario 17 del matrimonio de mis padres.

Y justamente el 7 de noviembre dejó de ser fiesta a partir de 2006. Simplemente porque hacia finales de noviembre de 2005 se separaron.

Conforme se acercaba este extraño puente en 2008, pensé en tomarlo con mayor filosofía y gracia. El trauma de la muerte de mi abuelo ya desapareció desde hace varios años. El no-aniversario de mis padres ya no me provoca tristeza, sino reflexión. Pero para mi mala fortuna, el 8 y 9 de noviembre del año pasado vi muchas lágrimas rodando en las mejillas de dos de las mujeres más importantes de mi vida. Poco después del segundo episodio, en privado, las acompañé en su dolor y lo uní con el mío. No estuvo chido.

Esos días, aprendí que debería llorar un poco más. No obstante, ayer me desperté pidiendo llegar en paz al 10 de noviembre.

viernes, noviembre 06, 2009

El cavernícola auriazul

Dicen que lo último que se debe perder es el estilo. Confieso que lo perdí por completo. Y que me vale.


Quienes me siguen en Twitter y vieron mis comentarios durante el Pumas-América tal vez se quitaron algunas ideas que podían tener sobre mi: no siempre soy una persona educada, póngame a ver un balón y puede salir el rupestre cavernícola que llevo dentro, y más en un partido entre el poderoso felino campeón y las guajolotas de Coapa... Erm, ¿ven lo que les digo?

Y vamos, las bondades del show del futbol mexicano nos presentan un partido de estos al menos cada 6 meses. A veces se gana, como ayer, a veces se pierde. Pero mi estado de ánimo invariablemente cambia con él. Y éste en particular no se me va a olvidar en un rato.

¿Por qué? Porque si bien ya esclarecí que los aficionados pumas somos unos intensitos, los del América se agarran del odio ajeno para pensar que son imprescindibles. Verdad o no, ese pensamiento me punza la entrepierna (if you know what I mean, este cavernicolita a veces busca palabras rebuscadas), aunque les concedo que a algunos que no están en el buen camino opinen lo mismo de nosotros.

Pero dejando al cavernícola a un lado, ayer los Pumas salieron con un uniforme similar al de la Final de la temporada 1990-91, cuando se coronaron precisamente ante el América. ¿Recuerdan esto?



Yo sí lo recuerdo. Fue el 22 de junio de 1991, mi segundo bautizo.

miércoles, noviembre 04, 2009

Dos genios, dos egos


¿Cómo puedes romper al mejor grupo de la historia, el más famoso de su época, con 4 de los músicos más reconocidos de todos los tiempos?

Llevar a las grabaciones a tu esposa japonesa no es suficiente. También se necesitan un manager de dudosa reputación, incontables horas juntos en un estudio y personalidades que si bien son artísticamente complementarias, prevén un choque de trenes de magnitudes apocalípticas: los egos de John Lennon y Paul McCartney no cabían juntos.

Vayamos por partes: la presencia de Yoko Ono sí fue factor. Al ser el creador del grupo, John sintió que podía integrar a su mujer. Era de esperarse que Paul, George y Ringo se sintieran invadidos y que Yoko no fuera del todo bienvenida en el estudio. "Él (John) quería que fuera parte del grupo", dijo Ono en un reportaje publicado por Rolling Stone en septiembre. Y al final, la elección para Lennon fue Beatles o Yoko.

Aunque eso bien puede ser una nota al margen. Los verdaderos pleitos fueron por el poder del grupo.

Tras el fallecimiento del manager Brian Epstein en 1967, Paul asumió el liderazgo del grupo incluso en lo administrativo. Al año siguiente se fundó la disquera Apple, la cual tuvo un primer año complicado. A principios de 1969, John aseguró que tanto la empresa como los cuatro beatles quedarían en bancarrota a mediados de año si seguían gastando al mismo ritmo. Como músicos eran unos genios, pero como hombres de negocios, los Beatles eran un desastre.

Mientras Paul abogó por su suegro, Lee Eastman, para representarlos, John promovió a Allen Klein. La relación de McCartney con Eastman no fue bien vista por George y Ringo, y prácticamente aplicaron montón para quedarse con Klein, pese a que tenía investigaciones en su contra por el fisco de Estados Unidos y su reputación no era la del hombre más ético. Todo esto corría a inicios del 69, mientras se grababa el álbum Let It Be.

La pugna entre Eastman o Klein fue una lucha de poder entre John y Paul, quizás la más agria que tuvieron. Para John el asunto iba más allá de poner un manager y ordenar sus finanzas: se trataba de recuperar el control del grupo que él formó. Justo el mismo motivo para incluir a Yoko.

Entre peleas de los cuatro, terminaron Let It Be y lo enlataron hasta el año siguiente, para salir con la película. Como mencioné en el post de Abbey Road, la apuesta era grabar un disco "como en los viejos tiempos". Nadie dijo en su momento que sería el último, pero el involucramiento de John en proyectos alternos al grupo lo convenció de dar el paso al costado. El 13 de septiembre, apenas una semana antes de anunciar su salida, John y Yoko participaron en el Toronto Rock & Roll Revival. Ese día lo tuvo claro: a John Lennon ya no lo llenaban los Beatles.

Pero incluso la separación resultó otra pugna de poderes. John fue convencido por Paul y Allen Klein de no anunciar su decisión ante la cercanía de la publicación de Abbey Road. Así, el mundo no supo que los Beatles estaban desintegrados... Hasta que Paul sacó a la venta su primer disco como solista, en abril de 1970.

lunes, noviembre 02, 2009

Aquel concierto

Fue el mejor de mi vida.

El 2 de noviembre de 2002 por fin vi en vivo a Paul McCartney, en el Palacio de los Deportes.

Decir que lloré, fue poco. Que canté hasta exigirle a mi garganta ir más alla de sus posibilidades, se queda corto. Desde el primer acorde, ya que minutos antes de empezar le dije a mi padre "me late que abre con Hello Goodbye", y le dí, me tatué para siempre aquella noche en mi memoria.



Y no es casualidad que el clímax, el más grande de todos los que sentí, fue en Hey Jude. Una experiencia multiorgásmica de más de dos horas.

(Aclaro, esta pieza es del concierto del 5 de noviembre, pero sí sonó así.)

"Come on everybody in México" (sí, México, no Mecsicou).

Y este otro, que sí es del 2 de noviembre, del momento en que descubrí Here Today, la canción que Paul le compuso a John tras su muerte, y la versión de Something con el ukulele, para recordar a George, quien había fallecido 11 meses antes.



¡Viva los muertos!... And if I say, I really loved you and was glad you came along...

Fue hace siete años. Y se me sigue enchinando la piel.

Una calaverita



Habló elocuente y clara la Huesuda
"Mac, tu blog me gusta mucho,
aunque a veces encuentro basura."

La Muerte quiso entrar al Rincón,
pero finalmente se lo impedí
con un filtro acá bien cab...

"Ponme las trabas que quieras
pero tú de mi no te escapas,
con los bloggers al panteón irás
¡Y sin acceso a Twitter morirás!"



Y de regalo, algunas imágenes de las ofrendas en el centro de Coyoacán.

domingo, noviembre 01, 2009

El mejor cover de Hey Jude

Probablemente esta sea la cosa más geek que haya visto en toda mi vida.



El diagrama de flujo original tenía un error, que ya le corregí.

(Gracias a Justin y Miranda Hooker.)

*********

Actualización

Para mayor detalle, recibí desde Vancouver, Canadá, la subrutina del final de la canción. Gracias a Morgan Pendleton.