Mientras me dirigía con Uty a una sucursal del Jarocho, un payaso se me atravesó. Sí, uno de esos sobremaquillados con zapatotes y nariz roja. "¿Te puedo quitar un par de minutos?" Yo no soy muy asiduo a interactuar con la gente en la calle, y con cierto esceptisísimo, le puse atención.
"Mira, esto lo escribió alguien que tú no conoces, es un deseo para este año nuevo. Es para ti, y a cambio, escríbele uno a alguien que tampoco conoces, y yo se lo daré."

La idea me pareció fabulosa. El mensaje que recibí del desconocido(a) anterior fue quizás un tanto trillado, pero la voluntad del acto fue suficiente para mi. Le pedí al payasito amarillo que me diera un par de minutos para pensar en algo, no quería enviar a alguien en el mundo un mensaje cualquiera.
Así que lo escribí, doble el papelito y se lo entregué en su guante. Me agradeció. Le agradecí. Y ambos sonreímos.
¿Quieren saber qué escribí?













11 comentarios:
¡¡¡Yo quiero saber!!!
¡¡¡Ya!!!
¡¡¡Yo quiero saber!!!
¡¡¡Ya!!!
Si!!! Porque no tengo oportunidad de ir a Coyoacan y recibir tu mensaje!!
Silvia: tu mensaje ya va camino a Vancouver.
Lo que escribí fue:
"La fórmula para obtener lo que deseas es trabajar por ello. Feliz 2010."
Me conmovió mucho tu post; al igual que tú, creo que es una idea excelente y hasta me dan ganas de vestirme de payasita e ir por las calles de Ginebra invitando a la gente a escribir buenos deseos.
Qué cierto lo que escribiste en tu mensaje que ya estará en manso de alguien!
Recomendación pa canción de la semana
SILVERSUN PICKUPS
Growing old is getting old
María: Si yo pudiera enviarte un papelito con el payaso diría algo más o menos así: "Quisiera regalarte un millón de sonrisas en 2010, para que nunca se te olvide que me hace muy feliz tenerte. Te deseo todo lo que mereces: muchas risas y todo el amor del mundo".
Enano: mejor aún, tu mensaje llegó directo al destinatario, no a sus manos, pero sí a su corazón.
Uy, qué bonito!!
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