lunes, diciembre 14, 2009

Primer recuento (de los daños)

Hace algunos días hice un sondeo por Twitter sobre si debería hacer recuentos del año o ya de toda la década, y por un voto, se impuso el segundo.

Votaron, debo presumir, algunos de mis lectores más importantes. Pero para iniciar esta tradición decembrina de EL RINCÓN, haré el único recuento que corresponde a 2009, a manera de purga, he de decir. En los próximos días vendrán los de la década.

Este fue ya, por mucho, el año más raro de mi vida. Confiésoles a todos ustedes algo que poca gente sabe: Desde 2004, los años pares me resultan fabulosos y los nones algo malitos. 2009 rompió un poco el esquema, no puedo descalificarlo, pero sí ocurrieron cosas bastante sui generis, algunas retratadas aquí, otras no.

Para que se enteren, por si no lo sabían, las 27 rarezas de 2009:
  1. Durante parte de enero y febrero, mi abuela y un tío, quienes residen en Cuernavaca, se instalaron en mi casa por un mes, debido a una operación del oído del segundo. Si bien fue un procedimiento de rutina, mi tío no podía salir de la ciudad por ese tiempo debido a la presión por la altitud. El caos que implica que dos personas más lleguen y el cambio en ciertas rutinas se compensó con la grata compañía. Lo raro, fue la llegada de un sofá-cama que invadió mi cuarto (fue la cama de mi tío), y que permaneció ahí por 10 meses, hasta noviembre que finalmente me liberaron de él. Hablaré de él en su momento, mucho aprendizaje para ser un objeto inerte.

  2. El primero de mis amigos de toda la vida ya tuvo hijos. Sí, hijos: gemelos.

  3. Reivinidiqué mensualmente el valor de la antigüedad en una amistad. Mejor dicho, en cuatro.

  4. Me conecté con José Pablo y le hice una promesa que sólo sabrá quien se atreva a casarse conmigo.

  5. Elvis llegó a mi vida :)

  6. Volví a viajar solo y aprendí que no siempre es lo óptimo.

  7. Fui al cine varias veces solo y aprendí que eso siempre puede aplicar. No obstante, la compañía también siempre se agradece.

  8. Me encerré, como millones más, lo vi con humor e ironía, y eso liberó mi inspiración nuevamente.

  9. Lloré en una tribuna de un estadio de otro estado. Y no puedo esperar a volver a hacerlo.

  10. Dos horas después de una plática difícil, de esas que nadie desea dar ni recibir, se armó mi viaje de fin de año.

  11. Dos días después de eso, se cayó el techo de mi baño. Conocí el estrés y agobio que genera una deuda de 5 dígitos (donde el primero no es tan pequeño).

  12. Me sentí acosado, varias veces, por varias personas. Lo raro, es que nunca antes me había pasado. Agradezco a la vida por lo aprendido de la experiencia, pero no quiero volver a vivirlo.

  13. Fui por primera vez a las luchas.

  14. Tuve pleitos tontos y reconciliaciones maravillosas. Varias veces.

  15. Expulsé demonios del pasado mediante la exhibición pública.

  16. Aprendí mucho de mi familia. Durante 27 años me enfoqué en lo que les debo imitar, en éste, en lo que debo evitar. Y comprendí que eso no es malo, sino todo lo contrario. Medio enredado el razonamiento, pero no me sentiría mal si alguien me dijera "aprendí de tus defectos (¡corrígelos, carajo!)".

  17. Aprendí a confiar en las personas que están del otro lado del blog.

  18. Me leyeron las cartas por primera vez. Y por segunda vez. Falta la tercera.

  19. Mi blog tuvo su año más productivo. Y de mayor calidad. Finalmente, después de muchos intentos, me enamoré de un diseño. Paralelamente, me volví más consciente de mis talentos.

  20. Amé más a los Beatles.

  21. Regresé a jugar futbol.

  22. Abrí mi Twitter. Aprendí Twitter. Me cuasienamoré de Twitter. Y cerré Facebook, jajaja.

  23. Me puse a dieta. Y voy de pocamadre. Volveré a ser quién yo era.

  24. Me reconocí como una persona más espiritual. De enero a diciembre, mi alma se siente más liberada.

  25. Después de uno de mis peores días del año, hice un propósito, que entre pláticas casuales ya empieza a tomar forma.

  26. Aprendí plenamente a que la solución siempre está en hacer lo correcto, aunque las consecuencias primeras sean indeseables, al final siempre se resuelve todo favorablemente. Reivindiqué el desprecio a las salidas fáciles.

  27. Tres años después, volví a ser víctima de la inseguridad.
Al final del día, perdón, del año, 2009 no fue tan malo.

6 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

¡Qué bien que comencé a leer tu blog en su año más productivo!

(Mi abue dice; años de pares, años de males; años nones, años de dones)

Ya espero ansiosa el recuento de la década!!!

Quike dijo...

Mi estimado Mac, gracias por compartirnos tu recuento de los daños. Como siempre es un útil ejercicio personal, y se agradece de manera sincera que te permitas compartir estos momentos.
Te mando un abrazo y ahora a esperar el recuento de la década... =)

Miranda Hooker dijo...

Tienes una capacidad de introspección y de auto análisis que me sorprende.

Recuento de los ¿daños? Vivir un año más y darte cuenta de tus 27 puntos del 2009 es, de entrada una bendición.

La tercera, cuando quieras.

Mac dijo...

Y para como va diciembre, la lista podría extenderse ad infinitum. Pero no, se queda como corte de caja.

Jésica Zermeño dijo...

Me encantó el post salvo por el punto 26. El detalle está en que a veces hacer lo correcto es la salida fácil a las cosas, y muchas veces no la más placentera. Toda situación merece un análisis.

Mac dijo...

Jex, el punto 26 es de los más importantes. Y sigo reivindicándolo.