miércoles, diciembre 30, 2009

La Pinche Taquería


NUEVA YORK.- La ciudad que nunca duerme esconde en sus entrañas una paradoja: en este lugar se sobrevive, se vive y se sueña, todo al mismo tiempo.

Podría comentarles de la llegada, el camino compartido con la chica de San Francisco, que me hizo acordarme de M, quien pronto se irá a vivir ahí, "la ciudad más tranquila de Estados Unidos"; del inesperado y fugaz paso por el Dakota gracias a la misma chica; de la espectacular vista de Manhattan desde el piso 38; de Alexander Hamilton y el génesis de la capital financiera mundial; del frío de 6 grados centígrados bajo cero, con vientos que te pegan en la cara como un mazazo bien dado que no te deja respirar; de Soho y Noho; que los Starbucks de aquí son cafeterías comunes y corrientes, con gente que habla sola y baños sucios; de Bedford y Grove St. y Washington Square (¿les suena a los fans de Friends?)...

(Las primeras fotos del viaje, aquí.)

Y por todo eso resulta paradójico que el primer post que escribo fuera de mi país tras mil 877 días del nacimiento de este blog sea sobre un lugar con todo el espíritu mexicano.

Ayer en la noche, luego de que mi hermano se llevara la desilusión de su vida cuando le dijeron "there WAS the CBGB's" -el bar donde nació el punk rock de EU-, ante nuestros ojos se apareció una visión celestial en la esquina de Bleecker y Lafayette, improbable en la Urbe de Hierro: una pinche taquería. Perdón, vimos LA Pinche Taquería: lugar que me recomendó Chanfle antes de mi partida con todo y su bendición.


El rincón nacional en pleno Soho se presentó ante nuestros ojos como una oportunidad que no podíamos dejar ir. Así, Ana, Ángel y su servidor, compramos los cuatro tacos y la torta al pastor más caras de nuestras vidas (un taco a 2.95 dólares, la torta a 6.95, hagan sus matemáticas a un tipo de cambio de aprox. 13.10 pesos por billete verde). No les diré quién pidió la torta porque mi nutrióloga me pega.

Luego de que en la mañana comprobamos que conseguir los mismos ingredientes que en casa en un supermarket es misión casi imposible, fuimos un poco escépticos.

Primero lo importante: el pastor sí sabe a pastor. Gran punto a favor. Ángel, mi sommelier de tacos de cabecera, fue imparcial en su veredicto: salvo la tortilla, todo lo demás le hizo recordar una buena taquería del DF. De igual manera con la torta, el único defecto es que el pan era muy suave, y al troglodita que se la empinó le gusta que sea crujiente.

De ahí empezamos con los detalles: de bebida, un Boing de guayaba. Sí, ¡un Boing en pleno Manhattan! Ángel lamentó que el salero fuera un salero común y no un bote de Gerber con cuatro hoyos de tenedor en la tapa.

El lugar, limpio, lo cual se agradece bastante, especialmente con los baños, que salvo por la falta de un par de acabados, son pulcrísimos. Y en la tele, a las 9 de la noche, en Univisión pusieron la lelonovela de Sortilegio de Amor. Ah, y debo mencionar que cuando entramos, música de banda a todo volumen. Como en casa. (¿Chale?).

Y regresamos al departamento, fríos, pero contentos. Con esa sensación de no sentirse tan lejos de casa, pese a los miles de kilómetros de distancia.

4 comentarios:

Robert Rosen dijo...

CBGB's es no mas--long gone. But $2.95 for a taco ain't bad. Welcome to NY.

Mac dijo...

Robert, when you go to Mexico City, I'll take you to the best tacos over there. And for 3 pesos, instead of dollars, jajaja!

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Ya sé ajajjaja yo también pago una fortuna por tacos y tortas!

Has visto cientos de mexicanos? Muchísimos poblanos viven en NY...quiero que busques un lugar de cemitas! ajajja

Robert Rosen dijo...

It's a date!