jueves, septiembre 24, 2009

Para aislarse del mundo

Una vez escuché que Paul McCartney dijo que no estaba de acuerdo con los iPods y dispositivos similares, porque la gente se aisla de todo y se pierde las maravillas del mundo, "hasta del canto de los pájaros".

Y con todo el respeto, admiración e idolatría que siento por Sir Paul, pensé, "seguro este compadre nunca se ha subido al metro o se ha dado un rol por las calles del DF".

Como alguna vez ya expliqué en este espacio, hace tiempo redescubrí el placer de usar el transporte público en esta ciudad. Trato de irme en camión cuando entro por las tardes a trabajar (por ejemplo, hoy será así), ya que van casi vacíos, me puedo dar el lujo de ir sentado, leyendo un libro y escuchando música.

Pero justamente la parte de la música se ve en peligro cuando me toca uno de esos inconscientes choferes que ponen cumbias o reggaeton a volumen suficiente para hacer temblar los vidrios de la "unidad" (amo ese término, ja). Así que de repente, escucho a George Harrison mezclado con Daddy Yankee, o a Carlos Gardel con Maelo Ruiz.

Claudia, quien se ha convertido en los últimos meses en mi gurú musical, y además es otra experta en los vericuetos del transporte público, se compró unos audífonos mágicos que la aislan del mundo, con "noise canceling", que le permite escuchar a placer sus melodías sin sufrir de La Zeta, las conversaciones ajenas o incluso de los vendedores.

Ayer, que tuve que ir a Galerías Coapa (donde la mujer es guapa), pasé por la tienda de Sony y recordé la insistencia que Clau tuvo para que me comprara los susodichos audífonos, que estaban en oferta y que, pese a cualquier precaria situación económica, la inversión valía la pena.

Así que entré, le pregunté al vendedor, y me los mostró: unos audífonos Sony MDR-NC22, que prometen reducirte hasta el 75 por ciento del ruido exterior. Estaban en 500 pesos, de mil 300 que cuestan originalmente. Y pues Mac compró.

Al llegar a casa, luego de una rápida lectura al instructivo, le puse una batería AAA (sí, ¡usan una batería!) que venía incluída, le puse las gomas que mejor ajustaron a mis oídos (vienen en tres tamaños), activé el "noise canceling" e hice mi primera prueba:

"Ma', dime algo". Y mientras veía que mi madre movía los labios, recordé que aún no tengo la habilidad para leerlos. Porque efectivamente no podía escucharla.

La segunda prueba de fuego fue en el metro. Salvo por una vendedora con una voz chillantísima, que se coló como un hilillo a mis oídos, pude disfrutar a gusto de lo mejor de mi selección musical.

Luego descubrí que tiene un botón -tal como Claudia ya me lo había adelantado- para dejar entrar algo de sonido del exterior y puedas seguir enterado de qué pasa en el mundo.

(Ademas, son negros, y combinan con mi iPod.)

Y luego de la algarabía, ya en la tarde reflexioné: ¿tan mal está el mundo, que buscamos cosas para aislarnos de él?

Quizas el reclamo de Sir Paul, después de todo, no es tan superficial.

6 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Debes agregar más recomendaciones de Claudia!

Aquí no hay música en las unidades de transporte!

Cynthia dijo...

Me he identificado mucho con lo que scribes y es que hasta hace seis años en que emigré al extranjero, también sufría con las estridencias de los microbuses en el D.F.
Algunas vez intenté quejarme y como única respuesta tuve un: "si no le gusta, tome un taxi", que me dejó frustradísima.
Entonces no había audífonos "noise canceling" como los que describes, y como melómana que también soy, tenía que elegir entre dañarme los oídos subiendo el volúmen de mi música o de plano, apagarla y resignarme a los berridos del radio de la "unidad".

Saludos y felicitaciones por tu magnífico blog.

Miranda Hooker dijo...

yo tengo la política de escuchar mi música cuando estoy a solas y ponerle atención a la vida cuando salgo al exterior.

Usaré audífonos until when I'm 64.

Nallely Ortigoza dijo...

Una amiga se compró unos y le dije: qué tal que te quedas dormida con ellos, hay un incendio, no te enteras de nada y mueres??
jaja sé que suena fatal, pero me lo sigo preguntando!

Mac dijo...

Silvia: muchas de las canciones de la semana son recomendaciones de Claudia, y ya me pasó por ahí un material que estoy viendo cómo posteo.

Cynthia: y cómo es en Suiza?

Miranda: te compraré tus audífonos cuando cumplas 64 ;)

Nalle: obviamente no duermo con ellos! Jajaja... De hecho tengo muy claro dónde sí y dónde no usarlos.

Cynthia dijo...

Hola de nuevo!
Suiza es mucho más tranquilo, menos ruidoso, más ordenado... pero menos intenso y rico en emociones que la ciudad de México. A veces, cuando recuerdo los microbuses y "la Z", me alegro de ya no padecerlas; otras, cuando pienso en lugares que me gustan tanto y sobre los que escribes, como Coyoacán, me pregunto: qué hago aquí?

No cabe duda de que el ser humano está lleno de contradicciones!