domingo, junio 07, 2009

Penitencias inconclusas

Ya no tengo 18 años.

Toda la semana pagué penitencia por el desenfrenado fin de semana que me llevó a Pachuca a ver al poderoso puma coronarse. No es que me queje, lo volvería a hacer cada que pueda, pero el cuerpo se da su lugar a veces de una manera dolorosa.

Mi cuerpo me pidió tregua este fin de semana. Y no se la di.

El viernes, fui Culhuacán, luego a comer a la Del Valle, después a tomar un café y al cine a Santa Fe, y finalmente de regreso a la Del Valle, a Culhuacán, y finalmente a casa. Nada fuera de lo común, en realidad, pero no es precisamente lo que se puede llamar descanso.

Lo grave fue el sábado. Fui a trabajar para cubrir a un compañero desde las 8 de la mañana, con inicios de gripa. La agenda del día me llevaba después de eso al Foro Sol para el recital de Metallica.

Previas escalas en Barranca del Muerto y la Condesa, cedí el volante a mi hermano, el conductor más atrabancado que conozco. Mi cansancio noqueó en el segundo round a mi estrés y mi cabeza se entregó al respaldo del asiento trasero, pero no pude dormir ante el melodioso estruendo del CD de Metallica que hacía retumbar los vidrios.

Llegamos al Acceso 5 alrededor de las 6 de la tarde. Mi hermano quería ver a Resorte, pero a mi me valía, yo podía perderme con Morfeo hasta los primeros batacazos de Lars Ulrich. ¿A qué mente brillante se le ocurre meter a 50 mil personas por un sólo acceso? ¡A los del Foro Sol! Tan grande que es el Autódromo y todo mundo debe entrar por una puertita.

Al final, nos perdimos a Resorte porque a uno de sus amigos, quien condujo al resto de la comitiva desde División del Norte, se le ocurrió que podían evitar el tránsito de Tlalpan yéndose por Insurgentes... Sí, como lo leyeron, para acercarnos al oriente vayamos hacia el poniente. Muy lógico. Estos tres alegres compadres, como se lo podrán imaginar, venían borrachísimos, y en el inmenso camino a las gradas se quisieron hacer amigos de quien se le pusiera enfrente. El espectáculo, por lo menos para mi, ya había iniciado.

El Foro Sol no es precisamente el lugar más cómodo para sentarse, el espacio de una fila a otro es tan pequeño como el de los asientos de un microbús. Ergo, cuando quedas a la mitad entre dos pasillos, es un rosario querer salir, ya sea al baño, por comida o chelas. Balanceaba mi cabeza a cada paso camino al puesto de hamburguesas, pero cumplí mi misión y por lo menos mi estómago no se estaría quejando el resto de la noche.

Después de la actuación de Avenged Sevenfold, esperamos pacientemente a Metallica. Vía SMS's, me mantenía enterado -y angustiado- del resultado del Tri en El Salvador. Dieron las 8:30, las 9:00, las 9:30... Y más me angustiaba pensando en que tenía partido de futbol a las 8 de la mañana el domingo, y que ya no podía faltar esta vez. Mi falsa ilusión de que no saldría tan tarde del concierto se diluyó mientras un helicóptero rojo volando bajo por encima del Foro hacía gritar al público, Dios sabe porqué.

Cada concierto en el Foro otorga un espectáculo extra: las guerras verbales entre los de tribuna y los de pista. A mi ya me tocó estar de los dos lados y no deja de ser divertido. Me acordé de aquella primera gira de los Rolling Stones en México, cuando estaba abajo y los de arriba nos cerraron la boca con un contundente "nosotros vemos mejor que ustedes".

A las 9:37 llegó el prólogo con The Ecstasy Of Gold, de Morricone, que según mis varias fuentes, es lo que usa siempre el grupo para abrir sus conciertos (sí, no había visto a Metallica en vivo, ¡¿y qué?!).

En algún momento por ahí me llega otro SMS: gol de Cuauhtémoc Blanco. Respiraba más tranquilo. Pero no contaba con que 10 minutos más tarde llegaría uno nuevo con el segundo gol de los salvadoreños, y me preocupé por mi trabajo. ¿Tienen una idea de cuánto van a perder los medios si México no va al Mundial? Tardé como medio concierto en quitarme por completo la angustia y el mal sabor de boca.

James Hetfield ya dejó atrás esa imagen de pelos de punta que por tantos años lo distinguió. Si en lugar de una playera negra le ponemos un traje, camisa y corbata (entiéndase también ocultando sus tatuajes), con su peinado relamido, su eterna piocha albina y sus late-40's, bien podría pasar por un alto ejecutivo de empresa gringa. Pero no por peinarse su energía y su voz de metalero dejan que desear. Rob Trujillo, eso sí, bien puede pasar por microbusero de Iztapalapa, de esos que no sabes si darle sólo lo del pasaje o toda tu cartera. Creo que fue hasta Master of Puppets que mandé al diablo a mi cuerpo y cantaba pese a los mudos reclamos de mi garganta maltrecha.

Regresé a casa a la 1:45 del domingo, con la resignación de tener que levantarme a las 7 para mi partido. Incluso rechacé una oferta para ir a echar tacos. Me levanté como autómata hasta las 7:40 y me apresuré a ponerme el uniforme celeste del Napoli (mi equipo), aunque con la certeza de que llegaría tarde al partido.

En efecto, mi retraso me relegó a la banca, lo cual irónicamente agradecí: no estaba en condiciones de jugar el partido completo. Entré a los 5 minutos del segundo tiempo y marqué el gol del 2-2 definitivo. Albricias, el Napoli lleva tres partidos sin derrota.

Ahora estoy en el trabajo, y tendré otra semana para seguir mi penitencia por adorar a los dioses del metal. Así sea.

5 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Muy buena crónica!!

Luis dijo...

Pues estando abajo el desmadre se puso loco, ya comentaré de eso en mi blog. Y sí, The ecstasy of gold, de Morricone, es con la que abren todos sus conciertos.

Dacoor dijo...

Mucho agotamiento, pero dime... ¿te arrepientes de algo de este fin?... SEGURO NO!!!... además de que te quejas... tus gatitos son campeones jaja... En fin... felicidades por Metallica, por el gol y a rezar por el Tri... sludos..

maligna dijo...

El cocóptero rojo estaba grabando las tomas aéreas para el devedé oficial. Resulta que los conciertos de México serán los protagonistas del devedé de la gira. Por eso todos emocionados brincábamos pa salir en tan bonita producción.

¿Hasta Master se animó usted?

Mejor hubieras bajado a echar el mosh jajajaja. Al menos no traes moretones, contracturas y costras por culpa del concierto.l

In phidelio dijo...

Cómo que Master of The Puppets??? Es Master Of Puppets!!!!

Me haces pensar que no eres fan.