jueves, mayo 14, 2009

Il cinema e l'amore

Fuera de Hollywood es difícil encontrar producciones de alto costo. Es entonces, cuando a falta de dólares, emerge el ingenio de los directores, el talento de los actores, la magia de una buena historia y la genialidad de un buen compositor musical.

La actualidad y las grandes ciudades ofrecen historias frenéticas, atractivas en cuanto al derroche de adrenalina; el futuro, una visión de lo desconocido; el pasado y los pequeños pueblos, la reflexión de lo que se ha perdido con la modernidad.

De Italia odio su futbol rácano, pero amo su cine rico en secreción de endorfinas y apomorfinas. Y justamente con ese último patrón, encuentro las tres grandes obras del cine italiano que me han marcado: una regresión a lo simple y falto de frenesí, pero no por eso a lo mundano.


Nuovo Cinema Paradiso (Giuseppe Tornattore, 1988)



Totó y Alfredo tal vez sean una de las parejas más icónicas del cine sin ser de sexos opuestos. Un hombre solitario y un niño huérfano, en un pueblo de mediados del siglo pasado, logran una combinación fabulosa a los ojos del auditorio. Si la historia no fuera suficiente para convencer, el final es una oda, los recuerdos que todos quisiéramos tener en el instante antes de morir proyectados en una pantalla. Es inevitable no sentir.


La vita è bella (Roberto Benigni, 1997)



Steven Spielberg, quien dirigió La Lista de Schindler, se retiró de la sala a media película, le pareció un insulto tocar el tema del holocausto judío con humor. No obstante, la apuesta de Roberto Benigni fue totalmente contraria: mostrar el amor paterno en las más extremas situaciones. Las palabras de Pablo, mi mejor amigo, al recomendármela, fueron contundentes: "vas a querer más a tu papá después de verla". Que razón tuvo, ya que desde entonces también quiero ser papá.


Il postino (Michael Radford, 1994)



Soy un asco de poeta, lo intenté dos veces en la preparatoria y fue un fiasco terrible. Ergo, no soy fan de los poetas. Pero por una tarea escolar en la prepa conocí los 20 poemas de amor de Neruda. Pasar de "Me gustas cuando callas porque estás como ausente" a "Puedo escribir los versos más tristes está noche" sin morir en el intento es un deporte extremo del cual muy pocos sobreviven al 100 por ciento. Y es que todos buscamos nuestra Beatriz, aunque para ello tengamos que bajar hasta el séptimo círculo del infierno.

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Las tres SON LO MAXIMO!!!!

Toto, Josue, Beatrice Russo...

La música de Morricone, ahhh todo es EXCELENTE EN LAS TRES.

IN PHIDELIO dijo...

Aplausos para el post.

Mejor no lo pudiste decir: inevitable no sentir. Usaré dichos videos como fondo musical de una tarde, seguramente, lluviosa.