jueves, febrero 05, 2009

La vida a los 0

Ven la luz y estallan en llanto. Internamente tú también. Pero uno de alegría.

En una habitación de hospital, están tus familiares, amigos, y con el pasar de las horas se llenan de flores, dulces, ropa... Tanta que apenas la gente puede pasar.

En otro lugar, ellos son "exhibidos" detrás de un cristal y a la voluntad de una persona que abre y cierra la cortina a su antojo.

Ellos no tienen idea de lo que está pasando y no albergarán recuerdo alguno de esto. No sabe quiénes son los que pasan a verlos, los irán conociendo años después. No tienen una idea de porqué existe tanta fascinación por dos personas tan pequeñas y tan frágiles.

Mientras tanto, tú disfrutas el momento. Te despides de todos con puros y chocolates (nadie te preguntó si querías tener gemelos). La sonrisa ya es una constante. Llamadas telefónicas. Consejos de toda clase. Sabiduría popular gratuita.

Pero nadie te enseña a ser papá. Y no te importa, ya sabes que ese aprendizaje es el que más se disfruta.


Porque la vida, 29 años después, vuelve a empezar desde cero.

2 comentarios:

Silvia Almanza "Vasconcelos" dijo...

Tu amigo el tiene gemelos: siempre he dicho que los bebés son la cosa más preciosa del mundo.

Brenda Bejar dijo...

Mira, no había conocido el lado "paternal" del Mac.