viernes, septiembre 26, 2008

Cuando la lucha se volvió actuación

¡Respetaaaaaable público! Lucharáaaaaan a... ¿3 de 5 caídas?...

Estos chavos no son luchadores, pero hacen el intento por ponerse de rudos y técnicos. Se suben al ring, pero no se dan golpes, o bueno, al menos son bien actuados. Se trata de una propuesta teatral bastante peculiar, pero no por eso menos atractiva.




Es la Improlucha.

Bajo un formato similar al de una lucha libre, dos duplas se "enfrentan" en un duelo de improvisación teatral. Podrán notar en el video que todo se desarrolla arriba de un ring, hasta con un réferi pintoresco de esos como los que hay en el CMLL. Con ayuda del público, deben crear una historia en 5 segundos y desarrollarla. El público elige a los que mejor hagan su actuación.


Estuvimos por allá hace un par de semanas, Nalle apoyó incondicionalmente a los rudos y yo me inclinaba un poco más por los técnicos. Se nos ocurrió ir en mero 11 de septiembre y, para alimentar la ironía, la Inmolación Talibana se llevó la noche y el corazón de mi ahora rudarudarudarudísima acompañante, al vencer en la pelea estelar a la Dinastía Samurai. (En el video está la pelea de la semana anterior, ya que no han subido a la que fuimos).

Las "luchas" se hacen cada jueves por la noche, 20:30, en el Foro Shakespeare (Zamora 7, casi esquina con Veracruz, en la Condesa). El video que puse es de la transmisión que hacen cada sábado a las 17:30 en Canal 52. La entrada cuesta 150 pesos, pero bien vale la pena, el espectáculo es mejor en vivo.

Al menos en estas luchas sí reconocen que son actuadas.

jueves, septiembre 18, 2008

¿Qué pasa con el mundo?

El mundo está de malas.

Sí Mac, basta prender la tele y ver un noticiario, o abrir un periódico para saberlo: crisis financieras, terrorismo y otros demonios que ya son parte de la cotidianeidad.

Pero no, el asunto ya va más allá. Después de dar un rápido scan por los blogs que frecuento, predomina la tristeza, el desencanto y hasta la ira. Naturalmente, la mayoría de mis bloggers favoritos son amigos, y el asunto preocupa.

Por el contrario, yo me siento condenadamente bien. Me fui (como ya notaron) hace poco de vacaciones y disfruté el viaje tal vez más que ningún otro, ya superé el vacío existencial-laboral del final de los Juegos Olímpicos y he encontrado más sonrisas y más motivos para sonreír que antes.

No soy de esos que sonríen sólo por levantarme de la cama, pero sí reconozco el poder de la risa. En ciertos momentos del día es lo que me mantiene cuerdo y sin ganas de subirme a un campanario con una metralleta.

Bueno, sólo quería que supieran que alguien en el mundo la está pasando bien.

lunes, septiembre 15, 2008

¡Viva Mexicou cabrounes!


Llevo una semana de regreso a la realidad después de prácticamente un mes entre Juegos Olímpicos y mi viaje vacacional mágico y misterioso por el estado de Oaxaca.

La vuelta al mundo de los mortales ha sido por demás extraña y voraz, hoy todavía me siento desencanchado, la paranoia colectiva subió en relación directamente proporcional a la caída de hoy de las bolsas bursátiles e inversamente proporcional al puntaje de las Chivas en la Liga.

(Pueden notar que sigo mezclando temas.)

Oaxaca es un sitio visitado por chingomil extranjeros y uno que otro mexicano. En Puerto Escondido conviví con tanto europeo que hasta tenía problemas para hablar en español. Ahí yo era el forastero, en la Babilonia del hostal Mayflower el español era lo menos común, uno que otro turista hacía el intento con cierto éxito.

Precisamente ellos se sorprendían cada vez que respondía "Mexico City" tras la pregunta "Where are you from?". Evidentemente, cuando entre 25 huéspedes sólo hay dos nacionales, extraña que haya mexicanos realizando un viaje similar. Los elogios para México vinieron de suecos, alemanes, suizos, canadienses. Y a uno que es de acá, pues esto le enorgullece.

Lo cierto es que si algo me hizo valorar mi escape oaxaqueño, es el tiempo libre. En México, los días de vacaciones que contempla la ley son seis días, mientras en países como Alemania y Suecia, son seis semanas. ¿De qué le da tiempo a uno en seis días al año? De nada. Mientras, Henddrik y su novia, una pareja de suecos, llevan ocho meses dándole la vuelta al mundo.

Mi hermana lo describió atinadísimamente hace un par de días: "A los humanos nos encanta la naturaleza, los lugares abiertos, y sin embargo, nos empeñamos en encerrarnos en paredes (y techos) de concreto y selvas de asfalto todo el año".

Salí a Oaxaca con toda la intención de poner a trabajar a mi cámara fotográfica, que está de vacaciones casi todo el tiempo que yo laboro. A una hora de la capital del Estado, se encuentran las cascadas pétreas de Hierve el Agua, una verdadera joya natural y visual. Ahí llegué un sábado para despreocuparme si los Indios le pegaban a las Chivas o los Tigres al América y admirar el imponente paisaje.

Eso de tomar aire y escribir ya no se me da. Pero a Marina sí. Marina es una chica italiana, pasante de medicina, que llegó a Monterrey a hacer prácticas y aprovechó para dar un rol por el país. Inspirada, se sentó a la orilla... Y su inspiración contagió la mía: le disparé cuanto pude con la cámara.


Mi "fervor patrio" decrece cada septiembre. Desconozco porqué nos empeñamos en celebrar batallas perdidas (13 de septiembre), batallas ganadas de guerras perdidas (5 de mayo) y colocar como nuestra fiesta de independencia un día en el que en realidad se hizo un llamado de lealtad a la corona de España. El volumen de voz de Fox y ahora de Calderón cada 15 de septiembre ya no me hacen mella. Septiembre es una moda. Me disculpará mucha gente que quizás se sienta ofendida, pero en México nos fascina darle vuelo a la parte más triste de nuestra historia. Si a Iturbide no se le ocurre proclamarse emperador, quizás celebraríamos el 27 de septiembre como nuestro día patrio. Secundo la moción de Carlos Fuentes de colocar una estatua de Hernán Cortés en pleno Zócalo, a ver si así se nos quitan los traumas.

Oaxaca, para bien y para mal, es un espejo de México: la riqueza de la naturaleza, la magnificencia de sus monumentos, la pobreza de su pueblo y los estragos de los políticos. Me bastaron sólo siete días para comprender la fascinación que genera entre los extranjeros, algo así como lo experimentó Hemingway en Pamplona, sólo que yo no tuve que salir de mi país: basta ver a una italiana mirando al horizonte y a un alemán preguntando "how do I get over a mexican girl?" para entenderlo.

Porque cada vez que un extranjero me dice "que país tan chingoun tienesh" se me inflama el pecho y me dan ganas de gritar.

domingo, septiembre 07, 2008

De vuelta al changarro

Me contaron que en la marcha contra la inseguridad hubo un chingo de gente.

El poderoso felino le clavó tres estacazos al Zorro e hizo que rodara la cabeza de su técnico (nada personal, señor Brindisi).

Carlos Sánchez ya dejó el hospital.

Obama ahí sigue.

No sé nada -gracias a Dios- de Marce y sus secuaces todavía.

Nuestros medallistas han tenido más homenajes que Pedro Infante, y leí que Carlos Hermosillo prometió que Londres 2012 serán los mejores Juegos en la historia de México.

Sven ya sonríe más, y Leandro tiene pubitis, chale.

... Aún no tengo la Sports Illustrated de Michael Phelps...

Y lo más importante, regresé renovado.

Gracias a quienes cuidaron el changarro. Ya regresé.