lunes, junio 30, 2008

Ya les gustó el rojo


En el ocio de un semáforo me vino a la cabeza el color rojo. Y no precisamente por la luz que nos indica el "alto", sino como reminiscencia (¿resaca?) de la Euro.

A Europa ya le gustó el rojo. Fue el color que escogieron en Moscú para promocionar la Final de la Champions y el que usa el Manchester United, campeón a la postre. Fue el que eligieron Austria y Suiza para su Eurocopa y... bueno, ya me entendieron.

(Y a mi me gusta el rojo del Liverpool, donde juega Fernando Torres.)

De todos mis deseos (no pronósticos) para la Euro, dos no se cumplieron al pie de la letra: Croacia no sólo no se llevó tres goleadas, sino que ganó sus tres partidos de la primera ronda; e Italia no murió en el grupo de la muerte, aunque España se encargó de mandarlos de regreso en penales.


El resto los cumplió la Furia: desplegó un futbol brillante, lució y fue campeón. La ya poca porción de sangre española que corre por mis venas, que le corresponde a mi bisabuelo, explotó al momento del gol de Fernando Torres.

España, al igual que México, es un país hermano de las tragedias futboleras. A veces les ganan claramente, a veces llegan los malditos penales, a veces es un golpe de mala suerte o ya de plano un árbitro villano (recuerden el Corea-España de 2002). No es casualidad que México simpatizara en general -mas no por unanimidad- con la Furia, tres siglos de coexistencia y mestizaje no pasaron en vano.

Y al ver las imágenes de los festejos en Madrid, la pregunta que rondó hoy es "¿cuándo se verá eso en México?".
Aún no sé si sigamos vivos cuando eso pase. Por lo pronto, España ya saldó su deuda histórica, mientras nosotros nos conformamos con el "quinto partido".

lunes, junio 23, 2008

El túnel del tiempo



Los pasillos del Cedros, donde pasé los años de mi infancia y pubertad, se convirtieron literalmente en un túnel del tiempo.

Recién pasé por ahí el viernes por casualidad del destino, y en esos pasillos poco iluminados (igual que siempre), amplios para los adultos y gigantescos para los chamacos, pusieron una exposición de fotografías históricas de la escuela.

La imagen que ven arriba (disculpen la calidad, es foto de la foto, y tomada con mi celular) es de un equipo de beisbol del Cedros. Si no mal recuerdo, aquello fue un experimento que duro pocos años. Ahí particularmente aparecen amigos y compañeros de mi generación en... no sé, terminando la primaria, iniciando la secundaria, algo por ahí.

Años después, esos mismos personajes seguramente se me aparecerían con unos centímetros más de estatura, menos cabello, más panza, la voz más estabilizada, tal vez casados, tal vez con hijos.

Un par de minutos después de reponerme del shock, encontré a Juan Jiménez, mi profesor de primero de primaria. ¡De primero de primaria! Es decir, el hombre me dio clase hace 21 años. Cuántos niños habrán pasado por él y aún así me reconoció de inmediato. En tres minutos nos pusimos al corriente de nuestras vidas, como en un resumen de 150 caracteres para un reportaje de 10 mil.

"En la cena del 40 aniversario (que fue hace dos semanas y a la cual no asistí porque estaba de vacaciones) muchos de tus compañeros preguntaron si alguien sabía de ti... Y mira que al poco tiempo te vengo a encontrar", dijo.

La salida hacia el nuevo estacionamiento (todo lo que tenga menos de 12 años en esa escuela es nuevo para mi) está por el campo de futbol, aquel donde anoté mi primer gol. Habían muchos niños jugando ahí y me preguntaba si me veía igual que ellos. A lo mejor hace 20 años pasó otro ex alumno, me vio y dijo "qué cagado se ve ese chamaco que apenas puede levantar el balón".

Tres días después, uno de los especímenes que conocí en esa escuela (creo que se sobreentiende que es un amigo: si lo sigues viendo 20 años después, sin duda lo es) me dio la noticia de que va a ser padre. Es el primero de nosotros (de mis amigos, claro) que hace su pedido a la cigüeña, y como aquella vez que dio el "acepto" en su boda, evoqué aquellas imágenes mentales de segundo de primaria, cuando me odiaba porque no le ayudé con el Calcula y Dibuja (según él dice, yo no me acuerdo de que eso haya pasado) y cuando apenas podíamos levantar el balón.

Y no pude más que alegrarme.

Es el ciclo de la vida.

sábado, junio 21, 2008

Un post desesperado

Estoy preocupado. Mucho.

Haciendo un rápido sondeo en los últimos posts de este espacio, hay mucho deporte. No es que no me gusten los deportes, ustedes saben que son mi vida, literalmente, pero cuando hablas demasiado del objeto de tu trabajo (aunque no del trabajo en sí), es por algo, y ese algo no está chido.

Además, entre el primer y último post mostrados en portada, que son los siete más recientes, hay dos meses de diferencia. Antes escribía más aquí.

Y no es que mi trabajo sea ya toda mi vida. He repasado los eventos de mis últimas semanas y hay cosas que podrían ser posteables. La cuestión -y creo que es la parte más grave de este problema- es que siento que he perdido la la chispa, el color, el chanfle (sin alusiones a otros bloggeros) el sliding, el top-spin (damn it, deportes otra vez) de mi redacción.

Alguien me dijo que los periodistas tienden a volver su estilo de escribir muy cuadrado. No quiero que eso me pase.

Se abre un debate en la sección de comentarios para los interesados, muchos o pocos.

miércoles, junio 18, 2008

Mejor una barrida


Imagina que alguien te empujó y caíste sobre pavimento mojado, que la grúa se llevó tu coche, que tuviste un mal día en el trabajo y que se hizo una paloma encima de ti...

Más o menos así me siento.

Malditos deportes, me cae que si no tuviera el trabajo que tengo me sentiría frustrado, ¿tanto sufrimiento, tanto gozo y una bipolaridad del demonio para nada?.

Ver el último partido de las Finales de la NBA, como aficionado de los Lakers, fue un ejercicio de masoquismo puro, de frustración constante y de buscar la manera de contener las tripas en su lugar para no aventar el control remoto a la televisión.

No se le puede ganar a un equipo que juega así. Los Celtics no jugaron como el equipo que tuvo marca de 66-16 en la temporada, sino como uno de 82-0. Hoy no fue Paul Pierce solo, fueron Ray Allen, Bevin Garnett, Rajon Rondo... fueron todos. Una canasta tras otra, tras otra, tras otra, tras otra... Coladas, tiros de tres, clavadas, jugadas de equipo, sólo el reloj los pudo detener.

La cuenta terminó en 131, pero creo que los cachitos de mi corazón que quedaron regados en la alfombra fueron más.

La serie quedó 4-2, pero una barrida habría sido menos indigna que la humillación que le cargaron a los Lakers.

jueves, junio 05, 2008

Venga la Euro

Dicen que la Euro es un Mundial sin Brasil y Argentina.

Cada año bisiesto, los aficionados al deporte nos frotamos las manos: la Eurocopa viene como un preámbulo fabuloso a los Juegos Olímpicos, aunque se trate de competencias totalmente distintas.

El primer gran gol que recuerdo haber visto, fue una volea prodigiosa de Marco van Basten en la Final de la Euro 88, que dejó viendo estrellitas al portero Rinat Dasaev, tal vez el primer arquero que se llevó mi admiración. Odiaba al Milán, donde jugaba Van Basten con Ruud Gullit y Frank Rijkaard, pero me quito el sombrero y me levanto a aplaudir cada que veo ese gol.

La Euro es impredecible: puede ganarla un Goliat como Alemania o un David como Grecia. Es el origen de genialidades como el penal de Panenka y de burradas gigantescas como la Arconada.

Hay quien dice que la Euro es mejor que el Mundial. No sé, no la compro por completo. Al menos de este lado del charco, la ilusión que genera ver a los verdes en una Copa del Mundo es incomparable. Pero ver esa sinfonía de orquestas francesas, españolas, alemanas, portuguesas, checas, holandesas e italianas (aunque no me guste) es una experiencia simplemente deliciosa.

Estos son mis deseos para la Euro:

- Voy ESPAÑA. La gente está furiosa con Aragonés por no llamar a Raúl, y no es que esté a favor de su decisión, pero a un ataque con Fernando Torres, Dani Güiza, Cesc Fabregas y David Villa, poco se le puede refutar.

- Que Italia muera en el grupo de la muerte. ¡Venga Francia y Holanda, acaben con el catenaccio!

- Que alguien practique ese futbol que dio la República Checa en Portugal 2004, y si son los propios checos, mejor.

- Un campeón que luzca. No quiero espejitos griegos. Si hay una cenicienta, que tenga zapatillas de cristal y no de Suburbia. Tal vez hiera suceptibilidades, pero Grecia en Portugal 2004 fue la nueva versión del catenaccio italiano, un futbol dedicado a destruir y a aferrarse a un golecito. Yo safo.

- Tres goleadas a Croacia en la primera fase: en venganza por sacar a Inglaterra. Alemania, Austria y Polonia tienen la última palabra.

Mientras tanto, ahi les encargo el changarro en estos primeros dos días de la Euro. Me voy de viaje este fin de semana (¡¡¡POR FIN!!!) y espero no enterarme de nada del mundo deportivo. Me comeré un paste en honor a ustedes, mis lectores.

Les había puesto de regalo el golazo de Van Basten en la Euro de 1988, pero la UEFA ya quitó de YouTube los dos videos que puse aquí, y la verdad, no voy a andar buscando más.