lunes, septiembre 15, 2008

¡Viva Mexicou cabrounes!


Llevo una semana de regreso a la realidad después de prácticamente un mes entre Juegos Olímpicos y mi viaje vacacional mágico y misterioso por el estado de Oaxaca.

La vuelta al mundo de los mortales ha sido por demás extraña y voraz, hoy todavía me siento desencanchado, la paranoia colectiva subió en relación directamente proporcional a la caída de hoy de las bolsas bursátiles e inversamente proporcional al puntaje de las Chivas en la Liga.

(Pueden notar que sigo mezclando temas.)

Oaxaca es un sitio visitado por chingomil extranjeros y uno que otro mexicano. En Puerto Escondido conviví con tanto europeo que hasta tenía problemas para hablar en español. Ahí yo era el forastero, en la Babilonia del hostal Mayflower el español era lo menos común, uno que otro turista hacía el intento con cierto éxito.

Precisamente ellos se sorprendían cada vez que respondía "Mexico City" tras la pregunta "Where are you from?". Evidentemente, cuando entre 25 huéspedes sólo hay dos nacionales, extraña que haya mexicanos realizando un viaje similar. Los elogios para México vinieron de suecos, alemanes, suizos, canadienses. Y a uno que es de acá, pues esto le enorgullece.

Lo cierto es que si algo me hizo valorar mi escape oaxaqueño, es el tiempo libre. En México, los días de vacaciones que contempla la ley son seis días, mientras en países como Alemania y Suecia, son seis semanas. ¿De qué le da tiempo a uno en seis días al año? De nada. Mientras, Henddrik y su novia, una pareja de suecos, llevan ocho meses dándole la vuelta al mundo.

Mi hermana lo describió atinadísimamente hace un par de días: "A los humanos nos encanta la naturaleza, los lugares abiertos, y sin embargo, nos empeñamos en encerrarnos en paredes (y techos) de concreto y selvas de asfalto todo el año".

Salí a Oaxaca con toda la intención de poner a trabajar a mi cámara fotográfica, que está de vacaciones casi todo el tiempo que yo laboro. A una hora de la capital del Estado, se encuentran las cascadas pétreas de Hierve el Agua, una verdadera joya natural y visual. Ahí llegué un sábado para despreocuparme si los Indios le pegaban a las Chivas o los Tigres al América y admirar el imponente paisaje.

Eso de tomar aire y escribir ya no se me da. Pero a Marina sí. Marina es una chica italiana, pasante de medicina, que llegó a Monterrey a hacer prácticas y aprovechó para dar un rol por el país. Inspirada, se sentó a la orilla... Y su inspiración contagió la mía: le disparé cuanto pude con la cámara.


Mi "fervor patrio" decrece cada septiembre. Desconozco porqué nos empeñamos en celebrar batallas perdidas (13 de septiembre), batallas ganadas de guerras perdidas (5 de mayo) y colocar como nuestra fiesta de independencia un día en el que en realidad se hizo un llamado de lealtad a la corona de España. El volumen de voz de Fox y ahora de Calderón cada 15 de septiembre ya no me hacen mella. Septiembre es una moda. Me disculpará mucha gente que quizás se sienta ofendida, pero en México nos fascina darle vuelo a la parte más triste de nuestra historia. Si a Iturbide no se le ocurre proclamarse emperador, quizás celebraríamos el 27 de septiembre como nuestro día patrio. Secundo la moción de Carlos Fuentes de colocar una estatua de Hernán Cortés en pleno Zócalo, a ver si así se nos quitan los traumas.

Oaxaca, para bien y para mal, es un espejo de México: la riqueza de la naturaleza, la magnificencia de sus monumentos, la pobreza de su pueblo y los estragos de los políticos. Me bastaron sólo siete días para comprender la fascinación que genera entre los extranjeros, algo así como lo experimentó Hemingway en Pamplona, sólo que yo no tuve que salir de mi país: basta ver a una italiana mirando al horizonte y a un alemán preguntando "how do I get over a mexican girl?" para entenderlo.

Porque cada vez que un extranjero me dice "que país tan chingoun tienesh" se me inflama el pecho y me dan ganas de gritar.

3 comentarios:

IN PHIDELIO dijo...

MUY BUENA FOTO LA SEGUNDA. Y ESTOY DE ACUERDO EN LO DE HERNÁN CORTÉS, JAJA.

Enano dijo...

Ay María, a mi me pasa lo mismo cuando no estoy en casa... Regreso pronto, ya quiero verte mucho mucho.
Te quiero!!!!

El viejo cantor dijo...

Hola...
me gustó cómo escribes...yo no sabía...pero creo que ya tienes un nuevo lector...
saludos..