sábado, agosto 02, 2008

El miedo y los Olímpicos


De hace unos días para acá, presumí en mi nick del messenger el "miedo" que tengo de que empiecen los Juegos Olímpicos.

Han de saber que debido a este cuatrienal suceso, mi horario de trabajo se moverá a las madrugadas durante unas dos semanas y media. Ese "miedo", honestamente, era una mezcla de ironía con una pizca de sarcasmo, otra de ansiedad, una más de excitación (chingá, son unos Olímpicos) y otra de lo que considero un sano temor que te pone alerta para hacer bien las cosas. Para ilustrar este último punto, exhibo una plática que tuve con Pablete en la semana:

Pablete: No seas llorón.
Mac: Jaja, nel... ¿A ti no te da miedo a veces tu trabajo?
P: No...
M: Que mal, nada como una sana dosis de miedo de vez en cuando.

No me malinterpreten. No es que me guste tener miedo todo el tiempo por mi chamba, tampoco estoy tan mal de la cabeza; pero sí creo, como dije, que ese pequeño miedo te pone alerta y, bien aprovechado, puede ser un arma positiva. Ahora, ilustro una conversación de hace algún tiempo con mi jefe (el mero mero, pues, el que me mantuvo durante mis primeros -y casi todos so far- años de vida) mientras preparaba un curso que iba a impartir:

Jefe: (...) porque el miedo es una limitación.
Mac: No, es un obstáculo.
J: ¿Cuál es la diferencia?
M: La limitación no más no puedes vencerla, pero al obstáculo sí, y por muy alto (o cabrón) que parezca, si no lo puedes brincar, lo puedes rodear.

No sé si mi explicación de la diferencia fue lo más adecuada, pero el punto sí lo fue, al grado que creo que es la única vez que realmente le abrí el tercer ojo, por así decirlo, a mi señor padre.

Pues bien, mi pinche miedo por los Olímpicos se desbordó.

Por segunda noche consecutiva no pude aventarme mis horas de sueño sin escalas. Ayer fue una bestial congestión nasal, hagan de cuenta que 150 microbuses se plantaron en mi fosa derecha y casi me ahogan en algún punto nocturno. No exagero, me terminé un rollo de papel de baño para sonarme. Fue oficial desde ese momento: tengo gripa. Me dopé durante el día con pastillas, tes, agua, y más o menos la libré, pero sin deshacerme de ella.

Hoy, ahora sí, las pesadillas llegaron. No sé cómo describirlo, pero hagan de cuenta que estaba en la mentada supercarretera de la información (sí sí, en Internet, pero no conectado a, sino en la meritita Interne') y veía llegar información a lo idiota sobre los Juegos Olímpicos. Algo en mi me decía "ándale, súbela"; mi otro yo más sensato decía "no estés chingando, estás en tu cama, es sábado en la madrugada, tu horario alterno empieza la madrugada del próximo jueves". De repente, sin tener una clara visión de ellos, empecé a sentir presión de mis jefes (los que ahora me pagan pues) y ahí la cosa se puso perra. Y con la congestión nasal, ahora en la fosa izquierda, pum, desperté.

Le di vueltas a la cama durante unos minutos. Y durante ese tiempo, ya despierto, la maldita visión de la supercarretera seguía. "¡Huevos!", me dije, "ora' sí, esto está cabrón." Me puse mi iPod, bajé, puse la última lista de canciones favoritas que armé con reproducción aleatoria y, fiel a mi alma irónica, puse "Under pressure" de Queen. Hice una risa sardónica, me preparé un agua de jamaica (estoy tomando antibiótico, no me iba a poner a chupar) y me senté en la mecedora de mi sala.

Con los primeros acordes de "Mardy Bum" de los Arctic Monkeys, ahí sentí como la música fluyó hasta mi cerebro, como en esas animaciones de Dr. House donde se ven las bacterias recorriendo el cuerpo por las arterias, como un verdadero pasón musical. Hell yeah!

(En este momento inició "Date with a night" de los Yeah Yeah Yeahs... yo voy a tener 20 citas este mes, jajajajajaja... Me pone de buenas esta rola.)

Un poco temeroso de esas alucinaciones informáticas, decidí armar este post. Finalmente, mi blog inició con la misión -entre otras- de ser un medio de descargo. Espero que funcione de algo. Afortunadamente hoy entro a trabajar hasta la tarde, puedo dormir otro rato y recuperar el terreno perdido.

Pero bueno, como me gusta que este también sea un espacio interactivo, les pregunto: ¿estoy loco? ¿Qué tanto?

Lo cierto es que sí me emocionan los Juegos Olímpicos. Desde que firmé contrato en mi empresa preví que me tocaría trabajar de madrugada del 8 al 24 de agosto de 2008 y no me arrepiento ni tantito, al contrario. Sólo pido, por el amor de Dios, ¡no más pesadillas!

Por cierto, el 12 de agosto cumplo 10 mil días de haber nacido. (No es broma.) Ese día es la Final de clavados sincronizados en plataforma, Sports Illustrated pronosticó un bronce de Paola Espinosa y Tatiana Ortiz en esa prueba, ¡háganmela buena! O mejor, ¡que sea un oro!

Para Chanfle II (parafraseando el estilo del cierre de sus posts), por aquello de la esencia del trabajo.

1 comentario:

in phidelio dijo...

Por si te sirve....

Uno de los mejores momentos en REFORMA fue en el Mundial de 2002. Trabajamos de madrugada, dormíamos de día y, esa vida de vampiro, me fascinó.

Es una experiencia que supera el estrés, por mucho. Ver media redacción vacía y la otra mitad para ti solo, es otra onda.

Cambia el miedo por excitación, que aunque es una variante de, es mucho más positiva y también te pone alerta.