martes, julio 15, 2008

La fotografía


Mi pasión por la fotografía nació de un trauma infantil.

En un viaje a Orlando con la familia de un gran amigo, compré una cámara, totalmente equis, la cosa más rupestre que se puedan imaginar. Como buen niño que imita a sus mayores, pensé que dar click en el botón haría que por arte de magia las imágenes salieran como las veía. Cual fue mi sorpresa al ver que de unos cinco o seis rollos que tiré en el viaje, no saqué más de 10 fotos visibles (no buenas, sólo visibles).


Desde entonces, habrán pasado unos 10 años donde ver una cámara fotográfica me provocaba tics nerviosos, mareos, alucinaciones y un "mejor no" como colofón.


Fue entonces que a mi hermana se le ocurrió meterse a un taller de foto. Un tío le prestó una cámara buena, viejezona, pero las benditas reflex son más longevas que un portero inglés. Creo que la primera vez la acompañé a ver su curso, y para la segunda sesión ya estaba inscrito. No podía ser una ciencia oculta, no podía ser alquimia, pero sí química: ingresé a este extraño mundo sin darme cuenta.


Un día tomé fotos en la escuela. Un sábado. A cualquier cosa, total, habían paisajes que ayudaban. Pero creo que cuando finalmente quedé enamorado fue al revelar mi primer rollo. El olor a químicos, la rutina precisa para el revelado, el trabajo a ciegas y que al final tuviera en mis manos una tira enorme de negativos alejó mis demonios y mis tics.


Nunca he cobrado por fotografiar, así que no puedo llamarme profesional. Es mero amor al arte. Mi archivo principalmente es deportivo, aunque lo he aderezado con cosas varias: paisajes, retratos, historias urbanas y hasta desnudos. Ya sea con mi consentida, la Canon Rebel EOS, con la Cybershot o hasta con mi celular.


Me he negado a dejar mi reflex análoga: sí, es menos práctica que una digital, pero es más barata y sigo enamorado de tener en mis manos los negativos de mi obra (aunque sean a color). Valoro más la película que la impresión.


Me encanta la fotografía por el reto que representa: contar una historia en una imagen estática, meterle el color a una imagen, aunque sea monocromática, y provocar una respuesta del espectador, que puede ir desde un gesto hasta una mentada de madre.


Todo lo que implica un click... Y todo por quitarme un trauma de la infancia.

6 comentarios:

Enano dijo...

María... Algún día, si tu quieres, puedes quitarte ese trauma conmigo, porque sé lo bien que lo haces y porque me gusta compartir secretos contigo.
Te quiero!

in phidelio dijo...

Mi estimado Mac... lo que mejor se hace en el mundo se hace por gusto placer. Si luego ya se cobra por ello, es otro cantar.

lis dijo...

QUÉ!!!!??? María, Enano y secretos? Esperen un segundo, que ustedes qué??!!! Oh, noooo, guácala

Mac dijo...

Enano: mi cámara te adora, hay pruebas de ello.

Inphi: no puedo estar más de acuerdo contigo.

Lis: jajajaja, una de las tantas cosas que compartimos Enano y yo es hacer comentarios que confundan, lo siento, pero las reacciones son muy divertidas.

lis dijo...

Saaale, ahora hasta respuesta polite, jajaja. Suerte!

EMR dijo...

Me encantó tu historia, se parece mucho a la mía.
Me dió mucho gusto encontrarme con tu blog.
Saludos!!!
EMR