jueves, julio 03, 2008

Nace 'El Pasajero'


El lema "Ciudad en movimiento" del gobierno de Marcelo Ebrard se vuelve un eufemismo cuando un tramo de 12 kilómetros es recorrido en dos horas en automóvil. Hay tantas obras que trasladarse de un punto en esta ciudad requiere esquivarlas para evitar embotellamientos... Pero a veces es imposible.

La obra del puente en Churubusco, en su cruce con Cuauhtémoc, literalmente colapsó a la Colonia del Valle. Como todo se planea con las patas, a alguien no se le ocurrió que no hay vías alternas suficientes para desviar el tráfico.

Y para rematar, anunciaron que este mes van a repavimentar Universidad.

Dado que cinco de siete días a la semana obligatoriamente me tengo que trasladar a este punto de la ciudad, hube de tomar ciertas medidas.

La primera es que los días que entro en la mañana a trabajar, salir de mi casa media hora antes de lo planeado, para llegar una hora antes de mi hora de entrada. Para los que no viven aquí sonará paradójico, pero esa media hora me evita llegar una hora tarde.

Para los días que entro por las tardes, opté por agarrar un microbús. A esas horas, si bien es cierto que el tráfico es menor, los camiones transitan vacíos o con poca gente, lo cual da la posibilidad de tomar un asiento (a veces cómodo, a veces no, pero asiento al fin y al cabo), abrir un libro y perderme en mi iPod durante el trayecto, que dura cerca de una hora.

Los pobladores de esta megalópolis se quejan constantemente de la calidad del transporte público. Y no es que no tengan la razón en sus argumentos: es lento y sus choferes son unos homicidas imprudenciales en potencia.

En su defensa, he de decir que es barato, con lo que ahorro algunos centavos en gasolina; y que a ciertas horas, como la que describí hace un par de párrafos, resulta conveniente.

(Además, usar el transporte público genera menos emisiones de contaminantes a la atmósfera.)

Eso me inspiró a iniciar en este espacio cómico-mágico-musical una serie de relatos, titulada "El Pasajero".

¿Qué van a encontrar ahí? No lo sé, puede ser desde un suceso chistoso, una escena urbana, una crítica literaria, musical... Es decir, convertir los rutinarios traslados en una experiencia antropológica.

5 comentarios:

targo dijo...

ah, órale

Anónimo dijo...

lo mismito que targo...


Ah orale con lo dizque interesante

José Antonio dijo...

con que no seas el octavo pasajero y aguas con el ipod porque es lo primero que te bajan los conejos de la ruta.

Enano dijo...

Apuesto que, sea lo que suceda en el pasajero, al final siempre será surrealista jajajaja!
Te quiero!

luiz dijo...

Se me hace que exageras, pero vengan tus crónicas. Y aguas con el iPod