jueves, abril 17, 2008

Villoro y el futbol


Instantes después de que César Villaluz fallara el penal ante Haití, en el último partido del pasado Preolímpico, Male me hizo ver su impresión sobre el pandemonio creado en mi trabajo en esos momentos.

Toda clase de gritos e improperios salían de las gargantas de los desesperados trabajadores dominicales a cada jugada de gol fallada (que fueron muchas) de los verdes.


- Yo no entiendo porqué se ponen así, es sólo un partido de futbol.- dijo la cultural Male.

- Yo sí, y no sé cómo explicártelo... Pero Villoro sí puede.


A continuación busqué una cita de Juan Villoro en su libro "Dios es redondo":


"Es posible que el futbol represente la última frontera legítima de la intransigencia emocional; rebasarla significa traicionar la infancia, negar al niño que entendió que los héroes se visten de blanco o de azulgrana."


Casi dos años atrás, en la presentación del mismo libro, ilustré la nota con otra cita del autor:


"Cada equipo es, a su manera (del fanático), el mejor del mundo (sobre todo si se trata del Necaxa)".


Villoro, reacio hincha necaxista y del Barcelona, escribió "Los once de la tribu", uno de los primeros textos deportivos que llegaron a mostrarme que es posible explicar que el futbol es algo más que 22 fulanos pateando un balón.


Esos dos libros ocupan un lugar privilegiado en mi pequeña biblioteca personal. Nunca dudo en decir que "Dios es redondo" es mi libro favorito.


Hace unos días, escribió un artículo en
Proceso titulado "Hugo en llamas", sobre el despido de Hugo Sánchez de la Selección Nacional: un compendio del frustrante giro del balón para nuestro país a lo largo del tiempo. Una delicia. Lo reenvié a las tres personas -no colegas- que sabía que lo disfrutarían más. Y resultó al grado que dos de ellos lo reproducieron en su blog (la otra no porque no tiene).

"Una fábula resume nuestras contradicciones: Érase una vez un país con cuarenta millones de pobres donde la más destacada deportista jugaba golf."

El texto está
aquí.

3 comentarios:

in phidelio dijo...

Ya decía yo que de algún lado habías sacado el look de peinadito y barbita estilo el apostol Santiago.

Villoro es fantástico. Me ha acompañado durante varias horas de comida, especialmente los jueves y viernes.

dijo...

qué ganas de enviarle el texto a mi señor jefe alejandro gómez que no le da portadas a lorena.
i think i will, como las otras decenas de lectores que se indignaron aquel fatídico día.

José Antonio dijo...

Reconozco que conozco poco de Villoro, en un principio lo sentí como un arribista que se metió en la misma vía que reinauguró Valdano entre literatura y futbol, personalmente prefiero a su papá, pero de que escribe, escribe... otros sólo redactamos.