miércoles, febrero 27, 2008

'Que no acabe nunca'

´M¿Cómo puede un cantante permanecer vigente por más de 40 años...?

¿... ser nominado cada año para el Premio Nobel de Literatura...?

¿... sin tener ya una buena voz...?

¿... y seguir estremeciendo al público?

La respuesta sopla en el viento...

Bob Dylan no solamente es un cantante: es un poeta.

México podía "presumir" ser tal vez el único lugar en cuatro décadas donde Bob fue abucheado. Hay leyendas en torno a aquel concierto de marzo de 1991 en el Palacio de los Deportes, como esa de que se desapareció de su hotel antes del concierto -luego de pedir una botella de whiskey- y llegó en taxi 10 minutos antes de que empezara. Problemas técnicos, apagones, fallas en el sonido, una borrachera fabulosa y gente que valoraba más a un grupo de medio pelo como Los Lobos.

Una nueva generación lo recibió 17 años después en el Auditorio Nacional, un público ya más acostumbrado a los grandes conciertos... y sin fallas técnicas.

El sábado compré el Freewheellin' y el Modern Times, el album que lo catapultó a la fama y el último, de un soplido en el viento (Blowin' in the wind) a un trueno en la montaña (Thunder on the mountain), la carrera de Bob Dylan ha pasado por éxitos, un accidente de moto casi fatal, la voz transformada completamente, miles de conciertos y reconocimientos por su música y su poesía.

Siempre he pensado que quienes tenemos buenos gustos musicales, es porque le ponemos atención a las letras.

Blowin' in the wind, Like a Rolling Stone, Knockin' on heaven's door, Hurricane, Just like a woman, Maggie's farm. ¿Quieren más? Aquí está su lista completa de lírica.

Y a eso súmenle ese folk rock cuyo génesis salió de su guitarra y su armónica: si traes pila, te hace bailar; si andas en el tráfico, te pone de buenas; si estás en cama a punto de dormir, te arrulla y te manda directo a tu nubecita.


Lo único que pedimos es que, como finalizó Martín Corona -un fan-from-hell de Dylan que fue a los dos conciertos en el D.F.- nuestra plática previa a este suceso: "que no acabe nunca".

2 comentarios:

José Antonio dijo...

Dicen que Dylan enseñó a los Beatles a inyectarse heroína, que es un cascarrabias, que es un poeta... es un Jaime López gringo. Perdón por la analogía, pero si supiera don Dylan lo que pienso de López se sentiría halagado

in phidelio dijo...

Si bien yo no llego a venerar a Dylan, lo respeto y mucho. El motivo es que varios de mis grupos y artistas preferidos realmente lo consideran su maestro.

Calamaro quiso ser idéntico a Bob en la pose de la portada del "Alta Suciedad". Nadie me quita de la cabeza eso.