lunes, mayo 28, 2007

Dance tonight

En una semana sale el próximo disco de Paul McCartney: Memory Almost Full.

Se acepta como regalo al Mac, infinitas (no exagero) gracias y sus infinitas consecuencias a cambio.

Contiene algunas canciones a manera de retrospectiva sobre gente y momentos de su pasado, en particular una sobre John Lennon y otra sobre su ex esposa, Linda, q.e.p.d.

Y como YouTube ya se convirtió en un excelente medio de difusión, Paul puso ahí el video del primer track del disco, no más una probadita, ¡pero vaya probatida!

Ahí nomás, el video de Dance Tonight fue dirigido por Michel Gondry (
Eternal Sunshine of the Spotless Mind) y protagonizado por (mamacita, reina, bombón, dameunhijoyaaaaa) Natalie Portman (Star Wars I, II y III, Closer, V for Vendetta, etc, etc, etc)

Enjoy.

Querido público

Hace unos días, un miércoles para ser precisos, llegó un mail de un desafiante ci-ber-lec-tor (odio el término, lectores son lectores y punto) que opinaba que mis narraciones de los partidos del América son tendenciosas, justo durante el partido de Santos de Brasil y las Águilas.

"Debería usted ser más objetivo y más MEXICANO", rezaba un fragmento del e-mail. Mi jefe me lo señaló y yo básicamente contesté que mi labor no es ponerme de palero con cualquier equipo del país sólo por serlo. Él estuvo de acuerdo. Tampoco era mi culpa que en ese partido Santos haya llegado más y con más peligro.

Después de un breve coraje inicial, lo tomé con filosofía. Esa misma noche dije que no era mi culpa que Santos ganara. Dos días después, tampoco fue mi culpa que Pachuca les ganara en la ida de la Final por la Liga.

Y en la vuelta... Tal parece que el subcampeonato es el karma de los grandes jugadores. Cuauhtémoc Blanco se fue de México con un golazo, pero sin el título. Guardadas las proporciones, fue como lo de Zidane en el Mundial, pero el 'Temo' no es tan grande, me quedé esperando un cabezazo a Aquivaldo Mosquera.

Querido público: tampoco fue mi culpa que los Tuzos fueran campeones.

domingo, mayo 27, 2007

El mal del periodista

Primero vi este video en un perfil de hi5...



A lo que siguió el siguiente diálogo con el dueño del perfil:


M: ¡¿Qué es esto?!
JC: ¿A poco no lo harías si te lo pusieran en un Cancha?
M: Ahora entiendo por qué sigues soltero.

miércoles, mayo 23, 2007

Mac vs. el catenaccio maldito

De una vez advierto que podría herir suceptibilidades con esto. No me pone contento que el Milán gane un título, el que sea, desde el del barrio de San Siro hasta la Champions, y menos a costa del Nápoles (que es ya un fósil viviente), el Real Madrid o el Liverpool.

El futbol del Milán me parece mezquino, egoísta, vértice del famoso catenaccio italiano que -quienes gustamos del futbol ofensivo- repudiamos. No me gusta el futbol italiano en general. La única Final de la Champions que no vi fue la del 2003, entre Milán y Juventus, que, cosa rara, terminó 0-0 en 120 minutos.

No me hizo feliz que Italia ganara el Mundial, y que un caracortada como Marco Materazzi sacara de sus casillas al mejor futbolista que me ha tocado ver en plenitud. Aunque por momentos, sólo por momentos, Marcello Lippi haya renunciado al catenaccio.

Estoy molesto, frustrado, triste. Pero mantengo el recuerdo de la Final de la Champions de 2005. Sin duda Milán lloró más aquella vez que Liverpool hoy.

lunes, mayo 21, 2007

Cuatro funerales y una... ¿boda?

El caso Carmona... Me sirvió para muchas cosas, por ejemplo, aprendí mejor qué es el Tribunal de Arbitraje Deportivo. Me sé todo lo que pasó, hasta lo que no se publicó. Literalmente, seguí la historia hasta poco antes del desenlace, que fue el esperado desde un principio. Algo ha de saber Carmona para que lo defendieran tanto en Cruz Azul. Veía a 'Billy' Álvarez como un directivo serio y a Mizrahi como un técnico cumplidor, sin ser aún de lo mejor. Ya no más. Que manera tan triste de celebrar un pase a Semifinal tan largamente esperado para quedar fuera sin siquiera pisar la cancha.

Chivas... Me dio mucho coraje ver al todavía campeón muriéndose de nada. Que patética actitud de Omar Bravo, quien sólo me confirmó que es un jugador de ratos, sin la actitud que requiere una figura. Que triste ver al Bofo echado en la hamaca, sólo una buena jugada en el partido de vuelta, y en el de ida, desaparecido. A mi personalmente me pareció un poco exagerada la roja a Pineda, pero para qué tentar al diablo. (En torneos cortos) Bicampeón sólo hay uno.

La "impresionante" condición física del América... Un jugador profesional debe estar listo para jugar hasta cuatro partidos por semana. Vaya, yo en mis años más mozos llegaba a jugar dos en un día. Al América le tocaron tres, dos en el D.F. y uno en Guadalajara, este último ya con tres días de descanso. No me impresionaron, me impresionarán si repiten la hazaña esta semana, con el viaje a Brasil, eso es lo que realmente le da en la torre a los jugadores en el aspecto físico: cruzar el mundo, jugar y regresar horas después.

Pachuca... Pachuca va a ser campeón, lo dije desde antes de la Liguilla. América no puede hacer nada si los Tuzos mantienen el nivel al que han estado jugando, ni siquiera aunque Memo Ochoa use una playera retro de los años 20.
¡Albricias! Se viene la Final de la Champions. Y sin importar el resultado del miércoles en Atenas, nadie me quita la alegría que traigo desde hace dos semanas al recordar la Final de Estambul de 2005. ¡Vamos Liverpool!

domingo, mayo 13, 2007

Un viernes social muy antisocial

Fue mi primera noche de viernes libre desde febrero, si no es que de mucho antes. Había que celebrar. ¿Cómo? Mi pobre condición de obrero periodístico no me hubiera dejado hacer cosas muy extremas.

La perfecta salida al problema de tener ganas de salir y no querer acabar con las últimas energías que a uno le queda es el cine. Sea el cine, benditos recintos a los que desde diciembre no asistía.

No encontré oposición de mi esposa, finalmente cumplí también con la cortesía de avisar con un mínimo de 48 horas de anticipación que dictan los buenos modales. El viernes mismo acordamos el lugar: Loreto, hay cine y bares para echar la chela.

Pero mi ausencia de viernes sociales fue tal que olvidé que el tráfico nocturno de la capital... Y olvidé también que Plaza Loreto es como un jardín de niños pero con muchas hormonas revoloteando en el aire. (Y niñas de secundaria que se creen universitarias y se visten como de colegialas liberándose de la represión.)

La misión en el cine era sencilla. No importaba cuál película fuera, solamente que no fuera dominguera ni Espaiderman, desde Titanic desconfío ampliamente de las cintas de alto presupuesto.

Pero mi desconfianza esta vez se fue al extremo. Tanto tanto tiempo tenía sin ir a la multimencionada plaza, que el mundo me tenía la sorpresa de que además de Cinemex, hay otro recinto fílmico, menos ostentoso y más... más... un underground wanabí fresón, muy extraño, pero por demás interesante la propuesta. Cinemanía, apréndanse el nombre.

Mi poder de decisión fuera del periódico se ha vuelto muy ineficiente (pero no menos ineficaz) y mi siempre generosa esposa me dijo "your call". El zar del Tec (Briseño, 2007) tenía ante sí la responsabilidad de no guíar a una hermosa mujer a un filme chafa. ¡Cuánta presión!

Las películas no eran comerciales, ninguna me sonaba, hasta que vi en una el nombre de Patricia Arriaga junto a la frase "dirigida por...". Si saben un mínimo de cine (no es retórica: un mí-ni-mo) como yo, asociarán el apellido al guionista de Amores Perros y Babel: ¡bingo! Es su hermana. El cartel era adornado una mujer digna del papel de Quinceañera (ahooooora, despierta la mujer que en mi dormíiiiia), pero sin lo insulso y bobo de la Noriega.

"La última mirada", se llama.

Entramos a una salita de cine con no más de 40 asientos, nada de "tipo estadio", nada de "asientos viaipí", nada de vendedores de palomitas en plena sala antes de iniciar la piedrícula. Por un momento me sentí como en una sala de Cinema Paradiso, pero sin Totó. Sólo cuatro changos pagamos 38 lanas por apoyar a los nuevos talentos del cine mexicano.

El filme comenzó oliendo thriller y terminó como las grandes. Enorme. Mantendré mi política de no contar películas. Váyanla a ver. Les sale más barato que un boleto para la araña esa.

La siguiente fase del plan social era tomar un par de frías en el Celtic's. Noticia Mac, era viernes, y no estaba dispuesto a pelearme porque me dieran una mesa.

Así que fuimos al único bar de Loreto que podía estar vacío. Santa Fe, sí, Santa Fe en Loreto. La última vez que puse un pie en ese sitio geográfico aún era el Sibarita y salí asqueado, como salgo de todos los antros de esta ciudad. Esta vez no, un bar con temática deportiva, sin grandes lujos, pero donde hasta nos dimos el lujo de escoger la mesa que queríamos. Y esta vez no éramos cuatro changos, fuimos sólo dos.

Tuvimos a nuestra merced a todos los meseros hasta las 2 de la mañana, pero una ingeniera que aspira a trabajar en la Unicef y un periodista que renunció a una profesión que le daría el doble de sueldo, no queríamos nada más en ese momento que dos cervezas por cabeza.

Lo demás era avaricia desmedida: fuimos dos personas (antisociales) con suerte.

domingo, mayo 06, 2007

Sobre Tunick

Hoy en la mañana pensé que todavía había algo de sensatez en los medios, ya que ningún reportero había tenido la enormísima idea de preguntarle a Jorge Serrano Limón que opinaba el desnudo masivo al que convocó Spencer Tunick.

Pero mi encanto terminó cuando leí la nota de la homilia dominical del Cardenal Norberto Rivera. Tomo el extracto de de reforma.com:

El Arzobispo evitó hacer comentarios sobre el desnudo colectivo realizado este domingo en el Zócalo capitalino, con motivo de una toma fotográfica del estadounidense Spencer Tunick.

"No tengo comentarios y no pasa nada; a la Catedral no se la ha caído una sola piedra", expresó con una sonrisa irónica.

No cabe duda que aún hay gente que confunde el arte del desnudo con la pornografía.

sábado, mayo 05, 2007

Algo más de Roca

*NOTA DEL EDITOR: Este texto es de una amiga que estuvo al lado de José Antonio Roca hace no mucho tiempo. Me parece que no debe perderse...
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Aunque los años pasen

Por Alejandra Niño

A tan sólo algunas horas del fallecimiento de José Antonio Roca, me toca a hablar de él no como el profesionista sino como el ser humano que me tocó conocer.

Y es que no importa si fue un gran jugador, si en algún momento alcanzó la gloria con el América; no me toca hablar de su eterna rivalidad con Chivas ni de su paso como jugador de la selección mexicana en diferentes ocasiones o como director técnico de ella, así como la gran desilusión que vivió en esta etapa. Finalmente yo no lo vi jugar, no me tocó verlo dirigiendo un equipo profesional ni haciendo gala de sus grandes frases en contra de sus enemigos… pero tuve la gran oportunidad de convivir con él durante su paso por el Tec.

Y no, fui yo su alumna ni él mi entrenador, fue simplemente un compañero, un amigo que veía cotidianamente durante mi estancia como parte del equipo de la Dirección de Deportes de la Institución, y cada vez llegaba a mi escritorio con una gran sonrisa, me saludaba con la frase que dedicó para mí y listo, para que pudiéramos hablar de futbol y del América.

¿Qué podía yo hablar con un hombre como él sobre el deporte que vivió a lo largo de su vida, o acerca del equipo que traía tatuado en el corazón? Nada importante, junto a él yo no sabía absolutamente nada, pero nos divertíamos tratando de sacar estadísticas y comentando que iríamos a un partido juntos; yo pidiéndole que me contara alguna experiencia y él contestándome con alguna hazaña para después decirme que me lo contaría todo cuando aceptara salir a desayunar con él. Ese momento, lamentablemente para mí, nunca llegó.

Recuerdo cuando fuimos a Pachuca donde los diferentes equipos de los Borregos Salvajes participarían en una serie de competencias deportivas; fue la única vez que pude verlo en el terreno de juego dando indicaciones, para mí era como mi héroe, era impresionante ver cómo disfrutaba lo que hacía, lo vivía y lo sufría, mientras, me explicaba el próximo movimiento que haría con las jugadoras para poder obtener la victoria; en un momento volvía a meterse al partido, se le olvidaba lo que me decía porque estaba concentrado, volteaba, me miraba y me seguía dando sus comentarios sobre lo que veíamos.

Un día de tantos en la oficina, había poca gente, estábamos platicando como siempre y me seguía diciendo que la siguiente semana vendría por mí para que fuéramos a desayunar; en ese momento alguien llegó para hablar con él, se alteró y le vino un desvanecimiento.


Inmediatamente llamamos al servicio médico, mientras llegaban y a él se le paralizaba la mitad de su cuerpo me seguía diciendo que a pesar de esto nuestra “cita” ya estaba agendada y por nada del mundo la cancelaríamos, yo lo tomaba de la mano y le sonreía diciéndole que no se preocupara. Llegó la doctora, le hablaba y no le hacía caso, él solamente me veía a mí diciéndome las lindas palabras que tuvo siempre para mí.

Fue la última vez que lo vi y recuerdo que lloré demasiado. De eso ya hace algún tiempo, pero espero que él me haya recordado en algún momento con el mismo cariño con el que lo hacía yo. Fue un gran profesionista, un gran hombre y una gran persona, pero sobre todo, era a quien yo admiraba y nunca se lo dije… y es que es impresionante la huella que un ser humano puede dejar en el corazón y la vida de otro.

Ahora desde donde esté sé que lo sabe, porque desde el momento en que escuché la noticia no dejé de repetírselo y de agradecerle el mucho o poco tiempo que me dedicó.

Gracias Profe Roca, porque aunque los años pasen seguirá siempre en mis recuerdos…

Su niña hermosa, siempre.
Mayo, 2007

A Roca, con cariño

Sólo hay dos personas relacionadas al Club América (excluyo a los hinchas, de esos podrían ser muchos más) a las que les tengo un entrañable respeto y cariño: el primero es Agustín, mi primer gran amigo, a quien conocí entrando a la primaria, y que hoy entrena a las Fuerzas Básicas del América; el segundo era José Antonio Roca.

Me levanté a las 10:15 de la mañana (llegué de trabajar a las 2, no digan que dormí de más) y por primera vez en mucho tiempo obedecí a mi despertador y hasta logré hacer mi minuto heróico. Mi celular me mostró una llamada perdida y un mensaje: la llamada era de un compañero de la escuela, la segunda de una amiga que me preguntaba si el 'Profe' había fallecido.

Levantarse de esa manera no es grato. Mi primer acto del día fue prender la computadora y entrar al portal informativo para el cual trabajo, el cual me corroboró la noticia.

Si nos fuéramos a la frialdad de los números que pobremente conoce el colectivo social de este país, Roca logró un campeonato con el equipo más odiado de México y fracaso en un Mundial. Habrán miles de detractores, entre los cuales estaba yo, antes de una charla en un hotel de Morelia.

Soy un converso, lo admito.

Cuando Roca hizo grande al América, a Borja y a Reinoso, mis padres ni siquiera se conocían. Cuando fracasó en Argentina, yo no estaba ni siquiera en planes. Para mi, José Antonio Roca solamente existía en la enciclopedia de números y datos inútiles de futbol que tengo en la cabeza.

Conocí a José Antonio Roca el 14 de octubre de 2004 en Morelia. Y comprendí quién era realmente el 26 de abril de 2006. De ambos sucesos hay una crónica en este post.

Algo que no relaté en aquella ocasión, fue lo que dijo el 'Míster' un día después, cuando su equipo fue eliminado en la primera ronda del torneo. Se le acercó alguien a decirle que algunos de los jugadores querían quedarse en la ciudad para el fin de semana (era viernes) con los gastos corriendo por su cuenta.

La respuesta de Roca no dio lugar a dudas: "no, nos regresamos todos, tienen que aprender las consecuencias de una derrota".


De hecho, yo regresé con ellos esa tarde. Al día siguiente se casó uno de mis mejores amigos.

La última vez que vi a Roca fue el 26 de abril de 2006, en el homenaje que le hicieron en el Tec.

Me llevo al 'Profe' con el recuerdo de un hombre íntegro, un excelente educador, con los elogios de sus ex jugadores y su voz entrecortada por las lágrimas de un "funeral en vida", de esos que pocos seres humanos tienen y que cuesta toda una vida alcanzar.

martes, mayo 01, 2007

Futbol de primer mundo

Para quitarme el mal sabor de boca de lo sucedido este fin de semana, recurrí a YouTube para recordar que en el mundo aún hay buen futbol.



Un clásico... El gol de Maradona contra Inglaterra en México 86. Tres minutos antes hizo el de "la mano de Dios", que manera tan pasar de villano a genio en unos momentos. Sólo Maradona podía hacerlo. Y qué decir de la narración de Víctor Hugo Morales, el día que de mi voz salga algo así, podré morir tranquilo.



La réplica... Lionel Messi al Getafe, como para hacer un juego de encuentra las 5 diferencias (¡no se vale decir que los jugadores y el estadio!). No entiendo por qué Dios permite que un jugadorazo como él sea del Barcelona.



Pero éste para mi es el mejor de todos... ¡Disfrútenlo!