martes, noviembre 27, 2007

Sharbat Gula


En las cajas del Súper te puedes encontrar muchas cosas: pastas de dientes, rastrillos, chicles, chocolates, revistas... Así fue como me topé con el número especial de la revista de National Geographic de sus "100 portadas que han hecho historia".

Pagué los 35 pesitos por un extraño morbo que me dio por analizar las portadas de una r
evista que goza de cabal longevidad sin llegar a los temas triviales, mundanos e intrascendentes.

La foto que ustedes ven arriba corresponde al número de junio de 1985: una entonces anónima adolescente afgana observa fijamente la lente de Steve McCurry. La imagen, según la gente de NatGeo, se convirtió en todo un ícono, en una "Monalisa moderna": enigmática, confusa, pero a la vez atrayente y poderosa. Es imposible no prestar atención durante un rato a esta foto.

La desconocida joven de entre 12 y 15 años fue el símbolo de los destrozos de la guerra. No pude evitar pensar cuál habría sido su destino en el mundo occidental. Confieso que sus ojos son de los más hermosos y cautivadores que he visto, y eso que en general no me gustan los verdes. La primera vez que vi la foto, sin conocer su origen ni contexto, pensé que se trataba de la imagen de alguna película, con una bella actriz personificando a una joven en una zona devastada -por hambre, pobreza, guerra, fill in the blank-.

La portada figura en el número 10 de las mejores portadas de revista en Estados Unidos entre 1965 y 2005 según la American Society of Magazine Editors (ASME). La primera es aquella de John Lennon desnudo abrazando-enguyendo a Yoko Ono, una fotografía tomada por Annie Leibovitz horas antes del asesinato del Maestro. Y sin demeritar a las 8 portadas entre la 2 y la 9, creo que la de NatGeo de junio de 1985 merecía mejor suerte.

Diecisiete años después, una nueva expedición de NatGeo se metió a Afganistán en búsqueda de la mujer, en 2002. Si se dan cuenta, se trata ya de la época de la persecución del gobierno de EU a Al Qaeda tras el derrumbe de las Torres Gemelas de NY. No les importó. Fueron tras la mujer para conocer su identidad.

Tras varios días de búsqueda, dieron con ella: se llama Sharbat Gula. Y ya tenía 3 hijos y el rostro demacrado por la guerra, la pobreza, las carencias, la vida nómada que le permitió sobrevivir y las pocas luces de esperanza para una nación que ha sido el campo de tiro de países poderosos y organizaciones terroristas.

La NatGeo hizo pruebas de toda clase para comprobar que se trataba de la misma mujer. Un examen de retina reveló que era cierto.

Sólo para ponerle nombre y apellido a la crueldad humana.

3 comentarios:

In phidelio dijo...

Hermano, te pasaste. De los grandes posts que he leído.

José Antonio dijo...

¿No hay foto de ella ahora, pero que se le vea la cara?

santiago villa dijo...

pongan una foto donde se le vea la cara despues de los diesiciete años despues de la busqueda